Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Lunes:
Popayán 9 y 0
Cali 9 y 0
Lunes, 5 de octubre de 2026

CARLOS Y EL LABERINTO DEL DESEMPLEADO

La dama de las llamadas 14

Apuntes sobre “La Dama de las Llamadas”: largometraje caleño

 

Por Emilio José Idrobo Enríquez

Carlos es un tipo normal y su historia no tiene nada de extraordinaria. Es el típico homo laborans: trabaja para subsistir, gana el salario mínimo, un ser automatizado en cuya rutinaria vida, no hay un resquicio para actividades que nutren el espíritu, sin embargo, un día cualquiera, ocurrió un suceso que la alteró de forma dramática, lo echaron del trabajo. A partir de ahí, su historia se torna interesante.

Sin un peso en el bolsillo ni ahorros en su cuenta bancaria, y sin más patrimonio que una bicicleta destartalada y una anacrónica consola de videojuegos marca Nintendo –de aquellas de finales de los años ochenta pero que en Colombia se popularizaron en los noventa, e ingresaban por el puerto de Buenaventura y se vendían en los “San Andresito” de ciudades como Bogotá, Medellín o Cali- se adentra en un intrincado laberinto: la búsqueda de camello. Empezó compulsivamente una rutina diaria que incluía: comprar periódicos para leer únicamente los clasificados en búsqueda de cualquier vacante laboral, imprimir decenas de copias de su hoja de vida y repartirlas en todos los confines de la ciudad, presentarse ilusionado a cuanta entrevista de trabajo podía, en fin, ese sainete que representa al drama del desempleado.

Los días pasaron y la incesante búsqueda de trabajo no arrojaba ningún resultado fructífero, y, como si hiciera falta ponerle más intensidad a su desgracia, lo despidieron también como inquilino, o sea, lo desahuciaron. Sin empleo, sin vivienda, ni amigos solidarios o influyentes donde refugiarse, optó por lo inimaginable: implorar ayuda a su padre, un hombre septuagenario tal vez, solitario, de mirada sombría y trato hostil, cuya relación con Carlos se podría definir en tres lapidarias palabras: distante, disfuncional y fría. Eso fue así a partir de la muerte de la madre de Carlos cuando aún era adolescente.

Tras sermonearlo con calificativos como inútil, e inmaduro, y exhibiendo como pavo real sus dotes de habilidoso comerciante y trabajador infatigable, en clara demostración de superioridad moral, le ofreció dos soluciones provisionales que paliaron en parte su agonía: alojarse por tiempo limitado en un apartaestudio de su propiedad que no lo tenía arrendado y, ayudarle como camarero de su viejo negocio: un pequeño bar en el centro de la ciudad. En el fondo, el viejo ogro era un buen tipo, amaba su muchacho y deseaba lo mejor para él.

Carlos era un tipo imperturbable, pero se tornó ansioso, la angustia y la frustración le bloqueaba cada vez más la salida del laberinto. Mientras esto ocurría, una mujer desconocida, misteriosa y surgida de la nada, que se hacía llamar Elena, empezó a llamarlo al teléfono fijo del apartaestudio. Lo hacía religiosamente de lunes a viernes al medio día.

La dama de las llamadas
Fotografía de Dalet Molina

La inflexión que Elena le ponía a su voz la tornaba intrigante, esas conversaciones se convirtieron en una bocanada de aire puro para un hombre asfixiado en su propio drama y con una enorme soledad aferrada a su alma. Persuadido por la ilusión de Elena, leyó poesía por primera vez en su vida.

Sin embargo, como en un acto de prestidigitación, en un efímero instante, Elena, dejó de llamarlo, le colgó para siempre. Tras un año agónico, Carlos, consiguió empleo y, el único librito de Antología Poética que había comprado en una librería de usados en el parque de Santa Rosa engavetado quedó.

La dama de las llamadas
Fotografía de Dalet Molina

Esta historia trivial, pero por lo mismo recurrente en sociedades de mercado como las que nos tocó en suerte nacer y sobrevivir, hace parte de la trama argumental del largometraje caleño “La Dama de las Llamadas” que es la adaptación cinematográfica del cuento homónimo del narrador guatemalteco José Joaquín López, publicado en el blog de internet anecdotario.net y que contó con la anuencia del autor.

La Dama de las Llamadas (la película) recoge la idea sinóptica del cuento de López, pero el guion literario no hace una transliteración absoluta de aquel; por el contrario, propone ideas y acciones no contempladas en el texto fuente, y, ante todo, se propone hacer una adaptación caleña del cuento.

La Dama de las llamadas: La historia del largometraje caleño que nació en los pasillos del Instituto Popular de Cultura
La dama de las llamadas
Fotografía de Dalet Molina

Dos días después de su estreno en el marco del Festival Internacional de Cine de Cali 2025, premier a la que asistí en la sala ocho de Cine Colombia en el centro comercial Chipichape, entrevisté a mi amigo David Chávez, o Cuchiflí, remoquete con el que lo identifica su círculo más cercano, para conocer por menores de la escritura del guion, la producción y pos producción de la película. Por desperfectos mecánicos imprevistos en su motocicleta, no pudimos reunirnos personalmente como habíamos quedado, razón por la cual optamos por hacer la entrevista a través de medios virtuales, esa manía heredada de la pandemia del Covid 19.

La historia de la película se remonta al Instituto Popular de Cultura de Cali en el año 2011, David estudiaba teatro y su “compañero en el arte” Leonardo Linares, -conocido en el mundo artístico caleño como Leo de la parca– estudiaba fotografía artística. Desde entonces ha existido entre los dos una sinergia creativa muy potente.

Empezaron sin una intención bien definida, como meros ejercicios académicos simplemente, hacer pequeños trabajos audiovisuales, cortometrajes al principio silentes, luego ya con diálogos sonoros. De ellos sobrevive uno que otro en YouTube. David los producía y también actuaba en ellos. Tres años se la pasaron en esos devaneos triviales de muchachos universitarios, aunque tan placentero resultó el ejercicio que soñaban con seguir haciéndolo, incluso ya para esa época tenían una idea un poco más definida: adaptar textos narrativos que ya estuvieran escritos, fue así como en el 2014 “De la parca” encontró en internet el cuento corto La Dama de las Llamadas y maravillado por la misteriosa Elena, le dice, “parce, encontré el cuento pal corto” persuadido por Leo, “Nos dimos a la tarea de adaptarlo, un guion muy pueril, muy adolescente” afirma Chávez, quien en aquel entonces estaba recién graduado del IPC.

Pero, no fue sino hasta el año 2024, que David con treinta y cuatro años encima y convertido en padre de familia decidió retomar y materializar la idea que había quedado en la procrastinación. Recibido ya como profesional en Artes Plásticas de la Institución universitaria del Valle del Cauca, Bellas Artes, (profesionalización que logró gracias a una beca que le otorgó la Gobernación), con un trabajo monográfico de grado que lo tituló, “La mariposa en el espejo”, “(…) un proyecto de investigación-creación que converge en una serie de piezas audiovisuales presentadas en una instalación de cine expandido”, se alcanza a leer en el repositorio de la biblioteca de Bellas Artes[1]; “La mariposa en el espejo,” una corta, pero potente obra que remueve hasta las fibras más profundas, que habla sobre la fragilidad de la mente humana, y la imposibilidad de reconocerse a sí mismo y a los demás, así como la desgarradura que esto causa en quienes en cambio sí la tienen, pues los seres humanos tenemos la convicción de que sólo se ama lo que se recuerda.

Esta obra reflexiona acerca de la enfermedad del olvido y está dedicado a doña Myriam, su madre, quien fue diagnosticada con alzhéimer, la mujer que lo trajo al mundo y que progresivamente lo fue olvidando hasta desterrarlo por completo del territorio dónde siempre quiso estar, su memoria.

La idea embrionaria del corto, sería ya un largometraje de casi 100 minutos y la adaptación del cuento se tomaría la licencia de marcar el énfasis en aspectos no contemplados por José Joaquín López; el conflicto entre el padre y el hijo, la trasmisión de emociones como la soledad, el aislamiento, el duelo, la nostalgia; ésta atravesará de lado a lado la película, tanto el guion literario como el técnico están pensados para ello. Por ejemplo, de la utilería sobresalen, la consola Nintendo clásica y su video juego icónico, Mario Bross, que Carlos jugaba para dispersar su pena y los teléfonos de disco. La filmación se hizo prácticamente toda en el centro de la ciudad y sus alrededores; el parque de Santa Rosa, la plaza de Caicedo, la Plazoleta de San Francisco y la carrera cuarta entre calles trece y novena, fueron las principales locaciones externas.

La música es como un degradé que va, de la electrónica y el new wave de los ochenta, continuando con cumbia rock, salsa, un pasillo inédito (cuya letra la compuso también David) para terminar con el tango No Pretendas y el bolero Te Amé Mujer, obras también inéditas del fallecido tenor lírico de Cartago Valle y antiguo profesor de apreciación musical del colegio Santa Librada, don Bernardo Enrique Álvarez Miranda, cuyos arreglos e interpretación corrieron por cuenta de su hijo Miguel Ángel, reconocido guitarrista caleño e integrante del cuarteto instrumental de música andina colombiana, Quijotadas.

David Chávez: un cineasta autodidacta que nació desahuciado
La dama de las llamadas
Fotografía de Dalet Molina

Con el diploma que lo acreditaba como técnico en Teatro bajo el brazo y con la ansiedad que genera enfrentar la vida productiva y autónoma, se hace la recurrente y antiquísima pregunta de la especie humana en su etapa adulta: ¿Qué haré de mi vida ahora? Su verdadera vocación no resultó estar en las tablas sino el mundo audiovisual, con 24 años, su padre no lo mantenía ya, y en todo caso éste era incapaz de costearle a su hijo la materialización de su sueño dorado, su oficio de sastre y la concepción conservadora y pesimista en torno al arte en general y el cine en particular como proyecto de vida, se lo impedía. ¡Hay tantos elementos auto biográficos! en La Dama de las llamadas (la película) admite Chávez.

Pensó en estudiar formalmente cine. En Cali hace once años el programa sólo lo ofertaba la Universidad Autónoma de Occidente y el costo de la matrícula le devoraría sus únicos ahorros de un solo tirón y aunque pudiera aspirar a ganarse la beca, no tendría recursos económicos para costearse el transporte y la alimentación. La jornada de estudio abarcaba un día completo. Tocó a la puerta de varios destacados cineastas locales, pidiendo consejos en torno a su anhelo de ser un profesional en cine con toga y birrete, “tenés talento pero estás viejo ya” “esta carrera te absorbe de tiempo completo y además es costosa…” Para estos gurús sin haber empezado, ya estaba desahuciado. Pero David, lejos de derrumbarse por estas visiones crudas y fatalistas, decidió viajar a Bogotá a comprar su primera cámara de video, una Canon T- 5 I, y con ella empezó a hacer trabajos audiovisuales pero dirigidos hacia el sector empresarial y comercial.

Ha sido un tipo que no le ha dicho que no a casi todas las ofertas de trabajo en este medio, aún a sabiendas de no tener la formación ni técnica y mucho menos universitaria, esa temeridad le llevó a cometer “embarradas” que pudieron significar su lapidación pública. Recuerda alborozado que, alguna vez se comprometió a grabar y editar una ceremonia de graduación en una Institución Educativa, trabajo que debía hacerlo con una cámara profesional bastante sofisticada, por supuesto que no sabía cómo funcionaba, pero él, recursivo por naturaleza, no se amilanó ante semejante reto y descargó de internet los manuales de dicho artefacto. Todo salió perfecto, excepto que, olvidó activar el botón de audio. Avergonzado, pero no derrotado, pudo capotear la situación y darle una solución ingeniosa a semejante cagadón. Desde ese momento cogió fama de buen pos productor, una habilidad que asegura, es muy bien valorada en su cofradía. Desde entonces, muchos han sido los trabajos de video que ha hecho para el sector empresarial. La Dama de las Llamadas es su auténtica ópera prima en el mundo del cine.

La dama de las llamadas
Fotografía de Dalet Molina

David no es el primer director en la historia que no ha pisado una Escuela de Cine, éstos se cuentan por decenas en la industria, Stanley Kubrick, Steven Spielberg, Akira Kurosawa o Quentin Tarantino, algunos de los más selectos y, a diferencia de ellos, el presupuesto invertido fue significativamente bajo, y, pese a ello, la calidad es incuestionable, empezando por los papeles protagónicos, Carlos y su padre, representados por Juan Andrés Guerrero y Gilberto Ramírez respectivamente. El primero ha actuado en papeles secundarios incluso para Telemundo Internacional y el segundo, una emblemática figura del cine, el teatro y la televisión colombiana, con una inobjetable trayectoria de más de cuarenta años.

No hubo para este proyecto audiovisual subvenciones públicas, solo contribuciones económicas voluntarias de algunas personas particulares. De hecho, el maestro Ramírez en el conversatorio que se organizó después de la premier, con su voz cansina, hizo el sempiterno reclamo que se le oye decir a la mayoría de artistas, la poca importancia que se le da a su gremio por parte del Estado, y la necesidad de impulsar unas políticas públicas más serias y mantenidas en el tiempo para apoyar al sector cultural colombiano, pues dijo también que, todo cuanto se ha hecho por parte de los gobiernos, han sido, “pañitos de agua tibia”.

La dama de las llamadas
Fotografía de Dalet Molina

El rodaje se llevó a cabo en tiempo récord: se grabó en ocho días: del 24 al 31 de enero de 2025, trabajando de lunes a viernes, de 8 am a 6 pm, aprovechando al máximo todos los recursos, incluida la luz del sol, con todo el equipo técnico y artístico funcionando con la precisión de un relojero suizo para minimizar cuánto más se pudo los costos, y aunque la división social del trabajo en la industria del cine es bien especializada, en este filme caleño, una misma persona desempeñó distintos roles.

El estreno de La Dama de las llamadas se reservó para el Festival Internacional de Cine de Cali 2025, en la categoría de exhibición, Cali Ciudad abierta, festival que impulsara desde su creación en 2009 y hasta su fallecimiento en 2019, como director artístico, el icónico y laureado cineasta Luis Ospina, integrante del Cali Wood.

A partir de la premier se ha divulgado –y así seguirá- en cine clubes locales, incluso tuvo ya su primera proyección internacional, ésta se llevó a cabo en noviembre 25 de 2025 en la cinemateca de la Villa Olímpica en la ciudad de México, pero en abril de este año volará aún más lejos, hay función prevista en el Centro Corona y en el May day Space (Centro comunitario) de Nueva York.

Esta historia del homo laborans desempleado, desolado y consumido en la desesperación, que provoca desvaríos y crea laberintos mentales, es la representación de un lenguaje universal, de una patria común de la humanidad donde habitan hombres también comunes, como Carlos. ¡Buen viento, buena mar y gloria eterna a La Dama de las Llamadas!; proyecto modesto, discreto, meticuloso, metódico en términos financieros y humanos, ciento por ciento caleño, -con la excepción del sonidista Juan Felipe Rendón que es bogotano-, pero forjado con honestidad.


 

EL EQUIPO QUE HIZO POSIBLE LA DAMA DE LAS LLAMADAS
La dama de las llamadas
Fotografía de Dalet Molina

Camilo López: Maquillaje

Jorge Palacio: luminotécnico

Edwin Taborda: encargado de arte y vestuario.

Dalet Molina: hizo la fotografía fija.

Estefanía Lenis: actriz que hace la voz de Elena. Además, tuvo otros roles, fue la script, también se encargó de la alimentación de todo el equipo durante el rodaje. Ayudó en la producción e hizo la claqueta.

Juan Felipe Rendón: se encargó del sonido directo.

José Lucumí: diseñó el afiche y todas las piezas gráficas de la película.

Leonardo Linares: fotografía, coproductor y co-guionista.

Elenco:

Gilberto Ramírez, (interpretó a Don Alberto, el padre de Carlos)
Juan Andrés Guerrero (personificó a Carlos)

Actores invitados:

Doris Sarria
Hugo Suárez Fiat (no sólo representó al personaje del empleador de Carlos, sino que, desde El Cali Wood, museo de la Cinematografía, que creó y dirige, apoyó esta iniciativa).

Post producción: Cristian Osorio, Juan Camilo Vigoya, Fredy Saavedra y Miguel Ángel Álvarez Jiménez (colaboraron con la música original).

La agrupación de salsa, Klandeskina aportó el tema, Once y Trece

Vinilo Pintao interpretó, La Cumbia

Fredy Saavedra, dio ideas en composición musical.

Manuel Serna Cortés: Fue el productor ejecutivo asociado

Leonardo Pérez: asesor creativo

Extras en orden de aparición:

Griselda Ortiz, Rosalba Castaño, Andrés Felipe Guapacha, Edwin Taborda, Cristian Osorio, Juan Camilo Vigoya, Leandro Pérez, Maritsabel Solis, Alejandra Salgado, Jhon Salazar, Gabriela Arroyave Gómez, María José Velasco Cárdenas, Diego Alejandro Tibamoso, Manuel Serna Cortés, David Chávez, Álvaro Llano Llano, Carlos Arturo Orozco Pérez, Yessica Mina Hidalgo, Marina Rodríguez, Andrés Banguera, Luis Antonio Ruiz “El Divino”, Erick Rodríguez, Raúl Antonio Chávez, María Eudoxia Arango, Paul Almeida, Elizabeth Villa Correa, Iván “El Terrible”, Miguel Ángel Álvarez Jiménez, Jorge Palacio, Hellen Valencia, Stephanía Lenis, Dalnet Molina, Alejandra Cerón y Jimmy Díaz.

Personas que contribuyeron económicamente al proyecto:

Constanza Trujillo, Paola Andrea Vega, Hellen Dayana Vega, Angélica María Bravo, Liliana Catalina, Alejandra Salgado, Jhoanna Buzzy, Viviana Guarnizo, Leandro Pérez, María Eudoxia Arango.

Organizaciones que apoyaron:

Proyecto Monos, Casa Ninfa Centro Cultural, Circuito de Cineclubes de Cali (CCINEC), Museo de la Cinematografía CALI WOOD, Entropía, Inmobiliaria Augur, Kinesfera Arte y Vibración.

[1]  Disponible en: https://repository.bellasartes.edu.co/handle/123456789/802


Otras publicaciones de Emilio J. Idrobo E. en Proclama del Pacífico:

Emilio José Idrobo Enríquez

Articulos relacionados