CAMBIO DE ORDEN
El ser humano es esencial y visceralmente rebelde. Su tendencia es al desacato y la desobediencia, como una forma de calmar una sed morbosa que le afecta.
Varias cosas lo prueban, como colocar un aviso que diga «prohibido arrojar basuras» y al instante las personas empiezan a llenar el sitio de desperdicios.
«No fumar» es otra norma que se incumple, a pesar de que las advertencias están por todos lados. El día que más se consume licor es cuando el gobierno decreta la ley seca. Eso es rebeldía hasta el punto de convertir lo restringido en valioso, desafiable y costoso. Si el quinto mandamiento dijera «matar» el efecto seria contrario y entonces los homicidios serían menos. Talvez la fidelidad sería más plena si el mandato divino dijera «desear la mujer del prójimo».
Algunos consideran el reto como el vértigo, y la experimentación de adrenalina al asumir lo prohibido o violar la norma social, moral o penal.



