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Martes, 6 de octubre de 2026
lunes 18 mayo, 2015 a las 2:12 pm

BOCA NEGRA Y NUBES DE VELLOCINO SOBRE EL LAGO

En un punto de la caminata el Lago y su montaña que lo admira

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La bruma sale del boquerón hacia el lago de color azufrado
La bruma sale del boquerón hacia el lago de color azufrado

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano

Nunca un día o mañana o tarde se repiten en el escenario. El tiempo lo inventó el ser humano para que registrara momento por momento sin posibilidad de recogerlo y repetir los hechos que ocurren durante un determinado lapso. Ese es el sino que hace que alguien goce cada instante como si fuera el último. Repetirlo ya no es gracia y haría que cayéramos en la monotonía y el desgano.

Ir por la nueva vía desde Cali o Buga hasta el Lago Calima y sus alrededores es un placer. Sea que llueva, haga calor, el sol hierva o el frío acose. Todo vale. Ver caer la lluvia desde la carretera o la cabaña con la cortina abierta es un descanso. Salir de pantalón corto y sandalias, con la cara y los brazos cubiertos de gel es el mejor antídoto contra la quietud y la obesidad. O arruncharse en un sillón y leer a un buen escritor es una fortuna. Calima-Darién es un punto colombiano inigualable para descansar el ojo, cambiar la rutina o experimentar la sensación de una oblea, un mojito o de un motosito inocente.

Concertamos con el Capitán Ismael Plata y su bella dama Patricia Eastman un paseo en su MotoNave Bonba y lo abordamos a las 4:30 p.m.* La bruma era espesa y el viento batía nubes, árboles y provocaba rizos y olas en el Lago. La tarde no era esquiva por eso ni había la menor sombra en el ceño del tiempo. Con rompevientos sobre el cuerpo, gorra para recoger el cabello, paso decidido y corazón anhelante subimos a Bonba del brazo de la novia.

Una hora dura el crucero por entre las crestas suaves que alcanzan a hacerse con el viento. A nuestro lado vuelan dos decenas de cometas que suben desde unas paletas de madera sobre las que los surfistas juegan a las piruetas con sus compañeros de deporte. Al fondo, sobre las costas del Lago hay hoteles, casas de veraneo y muelles privados. El lago está lleno hasta la mitad o un poco menos. Los ojos se distraen con el vuelo de garzas y otras aves que a esta hora llegan a encontrarse para pasar juntas la noche en los árboles de la ribera redonda.

En un punto de la caminata el Lago y su montaña que lo admira
En un punto de la caminata el Lago y su montaña que lo admira

Llegamos hasta la mitad del viaje al lugar más hondo de la laguna artificial. Tiene 118 metros de profundidad en este punto, junto al puente desde donde se observan abajo las esclusas que dejan salir las aguas para producir la energía eléctrica a algunas partes del país y del Ecuador. Vemos cómo una gran boca negra abre sus fauces y sopla niebla que sale huyendo con fuerza por sobre las aguas que tiritan de frío a esta hora del día.

Ha sido un día placentero. Hemos caminado cinco kilómetros, como ayer, disfrutando el paisaje seguro, arborizado, lleno de construcciones de veraneo y camping. Hemos ido al centro del Municipio de Calima-Darién y visitamos su plaza de mercado con venta callejera de carnes, frutas y con un comercio a disposición de turistas y curiosos.

Entramos a nuestra cabaña hacia las 10 p.m. a seguir soñando en este remanso de paz de Comfandi que Marianita y Rodrigo mantienen como un nuevo paraíso.

* www.youtube.com/watch?v=V08WTpxPuNE

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