Aristarco Lerma Mejia
“El único indio con toque de negro”
Por: Luis Fernando Orozco Gutiérrez
La parca en su obligatorio e inexorable oficio, nos arrebató, quizá tempranamente, al amigo de la vida, el “Gordo de Oro” como cariñosamente le decían sus innumerables y fieles oyentes.
De acuerdo con su propio testimonio, conoció la escuela en los recreos, razón para entender su formación académica, lo que no fue impedimento para abrirse campo en la vida.
Cuando fundamos a “Miranda Stereo”, solicitamos la correspondiente benevolencia del alcalde del momento, pues requeríamos de los servicios de un locutor, y él tenía la experiencia, pues era insustituible en todos los escenarios que requerían de su animación, razón ésta para bajarlo de la volqueta de la basura y volverlo irremplazable en las cabinas de locución de nuestra novel empresa.
Aristarco se nos volvió un fenómeno en la radio, el idioma español le debe la creación de gran cantidad de palabras que utilizaba “al aire”, y le imprimían un toque a su estilo, que lo convertían en un locutor inconfundible.
Su sello y forma de hacer radio, cubrió toda la región del norte del Cauca y sur del Valle.
En una ocasión fue necesario sancionarlo, la razón: dejó los equipos al aire, mientras él disfrutaba de alegre francachela con sus amigotes de turno en la misma cabina y todo el pueblo que estaba en sintonía, escuchaba las desabrochadas palabras de los contertulios, donde no se omitía “madrazo “alguno. Los quince días de sanción fueron necesarios levantarlos, ya que la comunidad lo exigía, decían que la Emisora sin Aristarco no valía la pena.
Con un grupo de jóvenes y entusiastas amigos, que querían realizar radio, lo matriculamos en un curso de radio en ARTV de la ciudad de Cali, allí fue el alumno más sobresaliente; y ocupa espacio aparte la suntuosa ceremonia donde recibió el diploma que lo acreditaba como hombre de radio: alquiló un frac color marrón que lo distinguía de los graduandos y esa fue la noche más feliz de toda su vida.
Hizo radio como uno de los grandes, las ondas hertzianas fueron sus compañeras por el resto de su vida y que concluyen el 25 de mayo de manera sorpresiva.
Por odios políticos, que infortunadamente le hacen grave daño a la sociedad, la emisora fue clausurada, Aristarco por tal razón debía callar su voz, que tanto bien le había prestado a su comunidad, pero para fortuna de su amada Miranda, se le abrieron las puertas de la Televisión. Sus últimos trabajos como hombre de radio y televisión los realizó dirigiendo el programa musical “Al estilo de Aristarco”.
Miranda despide a un buen hombre, que le sirvió en gran cantidad de campañas sociales, por los más desfavorecidos de la fortuna y deja en el imaginario popular infinitas anécdotas que acompañaran a sus contemporáneos hasta un nuevo encuentro en la eternidad.
Paz en la tumba del amigo del “Yen ye re” y un abrazo rompe costilla que lo sienta por siempre.
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