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Domingo, 4 de octubre de 2026
miércoles 2 junio, 2010 a las 11:31 am

ANTANAS: JUNTOS PODEMOS TRANSFORMAR NUESTRA AMADA COLOMBIA

AFP PHOTO/Luis Robayo

Carolina Quevedo Castro

 

Todos estamos esperando impacientes el nuevo paso fulgurante de Mockus. Todos se preguntan unos a otros ¿Pero… qué le pasa a Mockus? Está dejando pasar mucho tiempo. Han pasado casi tres días y no ha llamado a nadie. Nos urgen las coaliciones. Si Mockus no aprovecha el momento de euforia, los otros candidatos podrían cansarse de esperar y, al final, adherirse a Santos no por convicción sino por conveniencia y pasando por encima de esos principios que han defendido y, con los cuales también, nos hemos sentido identificados en esta campaña.


Los sabios dicen que es necesario darle tiempo al tiempo. Ni los otros candidatos ni mucho menos nosotros los encantados e ilusionados por la Ola Verde podemos desfallecer. Mockus, en su sabiduría tiene muy claro lo que quiere: Convertir a nuestro país en un lugar en el que reine la legalidad y vivamos dignamente. Démosle el tiempo que requiera para actuar. No podemos presionarlo para que actúe impulsivamente y se olvide de sus ideales. Precisamente, lo admiramos y apoyamos porque no conspira ni maquina sus acciones. Nos cautiva su honestidad y no nos podemos cansar de ella. Él sólo se orienta por sus valores que apuntan al bien común.


Nunca podemos cansarnos de esperar el bien. Nunca me cansaré de esperar que Mockus sea mi Presidente. Él representa nuestra esperanza. Personifica el verdadero cambio. El cambio de la violencia a la paz, de la corrupción a la honestidad, de la mentira a la verdad, del odio al amor, del miedo a la tranquilidad… Mockus, representa el bien. Y debemos luchar incansablemente por el bien.


No vendamos nuestras almas por un puesto, por unos impuestos, por unas ayudas, por el dinero. Muchos fascinados e identificados por las ideas de Mockus le han dado la espalda sacrificando el futuro del país, de la sociedad, de sus hijos y de la misma economía porque fueron temerosos cuando pensaron que les sacarían unas monedas del bolsillo, sin importar que ese dinero sería retribuido en su propio beneficio. Porque si todos vivimos dignamente nadie tendrá necesidad de vivir bajo la sombra de la ilegalidad y todos podremos salir tranquilos y felices a las calles. Y no vivir en la penuria de pensar qué nos pasará al abrir la puerta o al cruzar la esquina.


¡Y nos enorgullecemos al vivir en un país católico! Es verdad. Pero con nuestras reacciones demostramos que practicamos una falsa fe católica. Hoy está en desuso la palabra prójimo y ya casi nadie practica el único mandamiento que nos dejó Jesús. Sólo buscamos, el bien personal y no el general. No nos damos cuenta que más adelante el futuro cercano y la Justicia Divina nos pasarán factura y con vergüenza nos tocará pagarla centavo a centavo. Muchos, estamos tomando el camino equivocado. No actuamos correctamente cuando votamos por la injusticia, la violencia, la corrupción y asumimos una actitud negativa al decir: “Yo soy positivo… Pero vivimos en Colombia y a este país… no lo cambia nadie.


Muchos votan por la “seguridad” en que vivimos. Hay que preservar el orden. Cómo vamos a perder tantos logros que hemos conquistado en “Seguridad”. Porque ya podemos transitar por las carreteras de nuestro país una que otra vez al año. Pero al llegar, al interior de nuestras ciudades, en las calles, en el día a día, no podemos usar joyas, ni hablar por celular, llevar bolso, pasear en bicicleta, carro o en moto; no podemos salir del banco o del cajero… no podemos cruzar los puentes, caminar en el día o en la noche; no podemos dejar la puerta de nuestra casa abierta, los niños no pueden salir solos a jugar ni en su propia cuadra. Porque si lo pensamos bien… No vivimos con tranquilidad. Cualquier descuido es imperdonable y somos calificados como tontos si damos oportunidad y hasta merecedores de desgracia por no prever el mal al que vivimos expuestos.


Las frases de moda en nuestro país no pueden seguir siendo “es que dio papaya” o “antes estuvo de buenas porque no le hicieron nada más”. ¿Cuál es la seguridad de la que hablamos y que tanto defendemos? Somos conformes al engañamos con una falsa seguridad. Las cosas que adquirimos, realmente, no las podemos disfrutar. Vivir con miedo y a la defensiva no es vivir con dignidad. No nos resignemos a una vida de migajas o milagros mal entendidos. “De milagro no lo mataron”, De milagro no lo descubrieron”… ¡Reaccionemos! ¡Despertemos! ¡Cambiemos! Indirecta o directamente también somos corruptos y culpables si no luchamos con decisión por la legalidad y la transparencia en nuestro país.


No vivamos defraudados de nosotros mismos. Desesperanzados de los colombianos. Podemos y debemos ser gente buena. Cada uno de nosotros desea vivir bien y corroborar lo que Mockus dice “Tu vida es sagrada” y no vivir descorazonados porque “aquí la vida no vale nada”. No pensemos que lo malo sólo le ocurre a los demás. Si continuamos así algún día podemos ser nosotros o aún peor… nuestras familias. Renunciemos a nuestra herencia de violencia y corrupción. Cosechemos, amasemos y construyamos el futuro que soñamos. Muchas sociedades en muy mal estado lo han logrado. Colombia no puede ser la excepción. Aquí hay mucha riqueza, no permitamos que sólo unos cuantos la puedan alcanzar.


Nuestra misión de vida es ser felices. Ese debe ser el ideal por el cual Dios quiere que luchemos. Nos estamos enredando en el mundo material y sólo nos interesa que no nos quiten un peso… ¡Antes que nos den! ¡Para darnos la gran vida! Ya está demostrado que la fama y el dinero no garantizan la felicidad. Sólo si interiorizamos y trabajamos por el bien, lograremos alcanzar nuestros más valiosos ideales.


Los medios de comunicación también deben dar ejemplo. Muchos de ellos apoyaban fervientemente a Mockus. Pero el domingo, pelaron el cobre y se alinderaron en el bando con mayoría de votos, en el lado opuesto a sus convicciones y a sus intereses… los intereses del país. Ese no es el modelo ni el criterio que necesitamos. Los medios deben formar y no demostrar tan descaradamente su falsedad por conveniencia. El país está decepcionado de esa actitud traicionera. Una actitud que va en contra de la moralidad y verdad que deben manifestar al país.


Por fortuna, el domingo, confirmamos que somos muchos los que anhelamos y apostamos por un mejor futuro. Siendo activamente positivos podremos lograr el cambio que Mockus está dispuesto a asegurarnos. Bogotá y Medellín deberían sentirse ansiosas por derrotar la corrupción ya que tuvieron el orgullo de tener estos cinco líderes del Partido Verde cambiando para bien su historia. Y deben demostrarlo. Así como estaremos orgullosos el 20 de junio, de ser la generación que eligió al mejor Presidente colombiano. El que partió en dos la historia de Colombia. El que dio el paso de la corrupción a la legalidad. Gracias, Antanas, por creer en nosotros y por trabajar por nuestro cambio. Juntos podemos transformar nuestra amada y hermosa patria.
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