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Viernes, 16 de octubre de 2026

HORA CERO EN EL X CONCURSO DE POESÍA INÉDITA DE CALI

X CONCURSO DE POESÍA INÉDITA DE CALI
Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
X CONCURSO DE POESÍA INÉDITA DE CALI
Poetas jóvenes en una edición anterior del Festival Internacional de Cali

Ha terminado el plazo para concursar en la versión décima de Concurso de Poesía Inédita que se realiza dentro de las actividades del XV Festival Internacional de Poesía. Los encargados de recoger de la Bibliotecas Públicas de la ciudad han ido desempacando de las cajas de recepción las cuartillas con poemas y los formularios de inscripción de los aspirantes en las cinco categorías.

Cada año, como aves migratorias, escritores furtivos o algo medrosos han decidido poner sus versos en la criba de unos jurados versados para que sopesen la calidad de su creación poética. Así lo hicieron Homero y Virgilio y Píndaro y el Dante. Tuvieron que esperar que críticos de su tiempo los oyera y comparara con el sonido de la experiencia y la musicalidad, de la originalidad y las nuevas formas.

Participar en un concurso es como entrar a la piscina por primera vez o hacer como los aguiluchos que del ala de sus madres se posan en la altura y se dejan caer con las alas extendidas. Pasa como los forjadores de las campanas cuando derraman el bronce en los moldes y cuando está frío lo golpean para ver cómo suenan y hasta dónde llega su llamado.

Hacer un poema no es como escribir un cuento ni una crónica. Tampoco es cumplir con los requisitos de una receta ni medir como lo hicieron Garcilaso o Lope o Teresa de Ahumada. Ni siquiera construir un mundo o una catedral como quería Guillermo Valencia, el de Los Camellos.

La poesía sigue teniendo, como los ríos, un caudal, un rumor, una solemnidad, una música o una andanada de truenos y tempestades que infundan asombro o consternación, terror, carcajada o lágrimas. No es, por supuesto, una sarta de palabras sosas o simplonas y que no aporten a la realidad un punto más alto y diferente. A algunos se les ocurre lo más fácil. Tratar de engañar a los jurados copiando parte de una canción o disco popular o de un poema maldito o libro de la biblia y añadir algo más en su interior o al final del escrito.

La Dirección de la Red de Bibliotecas Públicas y el XV Festival esperan que para esta oportunidad, niños, jóvenes, adultos, mayores de 61 años y población privada de la libertad sumen una cantidad importante para que sea más interesante la puja por los premios. Y que la cosecha nos muestre cómo marca en el termómetro la calidad de lo que se está escribiendo la ciudad.

Mañana lunes la remesa de paquetes de versos estarán en manos de los tres expertos que a la luz de una rúbrica muy competente dictarán su veredicto antes del 17 de agosto para el 24 se dé a conocer el fallo a los noveles poetas que engalanarán el podio de Erato a las 7:00 p.m. en el Teatro Municipal de Cali.

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