Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Sábado:
Popayán No aplica
Cali No aplica
Sábado, 3 de octubre de 2026
lunes 15 diciembre, 2014 a las 11:06 am

Lo que nos espera

Bandidos
felipe-solarte-nates1
Por. Leandro Felipe Solarte Nates

Cuando éramos niños jugábamos a los ‘tipos’ y nos entusiasmábamos con las películas de pistoleros del oeste y charros mexicanos, no nos imaginábamos de donde había salido tanto bandido, asaltante de bancos, trenes, diligencias, exterminador de bisontes y de numerosas tribus de indios, que vivían de ellos.

Años después, cuando nos informamos del tema, comprendimos que la mayoría de pistoleros habían sido soldados desmovilizados y desadaptados que dejó la guerra de Secesión (1862-1865) librada entre los esclavistas del sur de los Estados Unidos y los ‘yanquis’ del industrializado norte, donde no existía la esclavitud, tenían un sistema económico más desarrollado y habían emprendido un proceso de expansión territorial que años después se engulliría a parte de México, (Texas, California), Puerto Rico, Cuba, Centroamérica y llegaría hasta Panamá, para construir el canal que comunicara Atlántico con el Pacífico sin tener que dar la vuelta por la Patagonia.

Lo cierto es que toda guerra deja no sólo muerte, ruina y mutilados. También una cosecha de sobrevivientes acostumbrados a ver y practicar la muerte sin pestañear, como sucedió en nuestro país después del asesinato de Gaitán, cuando numerosos guerrilleros liberales no se quisieron desmovilizar armando sus cuadrillas, para asaltar caminos y haciendas, compitiendo con sus espejos conservadores salidos de las filas de los ‘chulavitas’ del centro del país y los ‘pájaros’, del ‘Cóndor’ del norte del Valle y departamentos vecinos. Famosos por sus desmanes fueron las cuadrillas de ‘Chispas’, ‘Charrito negro’, ‘Desquite’, ‘Sangrenegra’, Efraín González y otros que a principios de los sesenta harta guerra le dieron a la Policía y al Ejército, antes de que los abatieran.

Los más politizados, con Tirofijo a la cabeza, fundaron las Farc, con un proyecto de instaurar en el país un sistema parecido al de la revolución cubana que acababa de triunfar. Posteriormente surgieron el ELN, el EPL, M-19, PRT, Quintín Lame y otras guerrillas que se desmovilizaron, subsistiendo las FARC y el ELN, para cuyo combate un grupo de narcotraficantes, empresarios del campo y la ciudad y un sector de las fuerzas armadas fundaron los grupos paramilitares, que al salírseles de madre, tuvieron que ser desmovilizados quedando un numeroso grupo de personal bien entrenado en el manejo de armas y negocios torcidos.

De ese personal ‘desempleado’ nacieron las ‘Bacrim’, ‘Rastrojos’, ‘Urabeños’, etc., y tantos paramilitares reciclados aunados con delincuencia común, exguerrilleros y jóvenes pandilleros de las ciudades, tentados por la vida fácil, que les puede brindar el narcotráfico, la extorsión, el sicariáto, los atracos, la minería ilegal, el tráfico de personas y tanta nueva forma del delito industrializado que tenemos hoy.

En esta circunstancias, de concretarse la desmovilización de las FARC, no debemos ilusionarnos con que automáticamente llegará la paz, pues la delincuencia común, en el campo y ciudad, seguirá actuando. Al Estado y sociedad corresponderá diseñar estrategias efectivas para combatir la delincuencia común, con las armas; pero reformando justicia, educación, salud y construyendo una sociedad equitativa, en campos y ciudades del país, buscando brindar mejores opciones de vida.

Articulos relacionados