UN HUEVO PARA CADA DIA

Ana Milena López de Vélez*
Las gallinas ponedoras me traen de cabeza. Aquí en el pueblo las estamos esperando, pues entramos en uno de los programas de seguridad alimentaria que vienen abriendo fisuras en el muro de hambre que envuelve a la población mundial: “Nueve Gallinas Ponedoras y un Bulto de Cuido para 57 Familias”.
Toda la semana hemos barrido los patios de tierra con escobas hechas con yerbas de escobadura. Les organizamos los nidos con ropita vieja y cajas de cartón que nos regalaron en el granero. Nueve nidos, uno para cada una. En las Alcaldías la noticia se regó como pólvora, y los de la UMATA hicieron una lista a lápiz pues a cada rato tienen que cambiar sacando una familia y metiendo a otra. Según hayan votado. Dicen que las gallinas vienen con 16 semanas cada una, en edad de merecer o sea empezar a poner sus huevos, y traen bajo el ala su propia comida. Son de las rojas, Isa Brown, y ya traen todas las vacunas para que la peste deje disfrutarlas.
No puedo parar de sonreír al pensar que de los 4.7 millones de gallinas ponedoras de traspatio que calculó el DANE en la Encuesta de Desempeño Agropecuario en el año 2009, en el pueblo vamos a tener 513 nuevas gallinas a más de las que ya están poniendo en otras casas. Y que en una semana en toda Colombia se ponen 10.8 millones de huevos de los cuales el 72% son para autoconsumo. Quien tiene gallinas ponedoras primero se come su huevo con su familia y después vende si le sobran de la semana. ¡Son gallinas de huevos de oro!
En el más reciente Censo Avícola del 2002 que el DANE hizo a pedido del Ministerio de Agricultura, y que éste a su vez lo pidió a solicitud de los avicultores industriales y su gremio FENAVI, contaron 32.7 millones de gallinas ponedoras en las granjas. De esas que levantan en galpones y que ponen un huevo cada día. Pero… ¡qué! , esas gallinas no saben lo que es comerse una lombriz Roja Californiana nacida y criada en el patio de atrás, ni sabe pastorear a ver qué más encuentran. Tampoco han ramoneado el Botón de Oro de la cerca viva que divide los patios, ni ha tenido un altercado con las abejas que vienen a llevarse el néctar dizque para hacer miel y que se van con las patas cargadas de bolas de su polen.
Leyendo el Blog EcoAgropecuario – donde escribe Fabio Osorio, MVZ instructor pecuario del SENA en Manizales, me enteré que en las mejicanas Universidades de Córdoba y Puebla, unos estudiosos estudiantes de lombrices descubrieron lo que ya todas las gallinas sabían. Que un kilo de lombrices, alimentadas en el patio de atrás, reemplazan 1.7 kilos de concentrado, reduciendo los costos de alimentación en 40%, y entregan 60% de proteína a las gallináceas. Las gallinas producen 200% a más huevos, ¿serán seis huevos a la semana en vez del promedio de dos huevos?, y queda 1.5 kilos de lombricompuesto para la venta. Quien tenga lombrices para la venta en los pueblos adonde van a llegar esta semana las gallinas ponedoras, que se mueva pues le comienza un largo cuarto de hora enseñando a montar las eras en los patios. Y en un patio se producen 75 kilos de lombrices/ año/. Seguridad alimentaria.
Revisé el tema de las gallinas ponedoras en la página web del e-bay colombiano, el OXL.com.co. Hay un interesado en comprar una gallina para cría fina, barata y bonita y ofrece ¡$150.000 pesos! Otro ofrece pollitas criollas de un día a $4.000; otro gallinas para sacrificio a $6.000 y otro nuestras gallinas de 16 semanas a $15.500.
Es bueno saber que el segundo renglón agropecuario en el PIB de Colombia lo tiene la avicultura sólo después de la ganadería, que ocupa el 77% de las tierras productivas de nuestro país y la avicultura ocupa tan solo un dedal de éstas.
Así como saber que la OMS señala que cada uno de nosotros debe comer 350 huevos en un año. Y no como sucede ahora, cuando algunos no comen ni uno.
Ansiando el día de la llegada pienso en Pureza, la vecina que amorosamente saca polladas en su casa ayudada por una Pata maternal y un bombillo. Cuando llega del almacén y encuentra el corredor todo chisgueteado, les grita congestionada: “¡sigan … y verán como me las como a todas!”. Y ahora sabemos que ellas entienden.
*Ingeniera Agrónoma, Universidad Nacional de Colombia. Mestre, Universidade Federal da Bahía, Brasil.
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