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Sábado, 17 de octubre de 2026

Los desafios del representante de la CITREP 1 ante el nuevo gobierno

La llegada de Esneyder Gómez Salamanca a la Cámara de Representantes no puede entenderse como una elección convencional. Su curul...

La llegada de Esneyder Gómez Salamanca a la Cámara de Representantes no puede entenderse como una elección convencional. Su curul nace de los territorios que han puesto los muertos, los desplazados, las víctimas y buena parte del costo humano del conflicto armado colombiano.

La CITREP 1 representa a 24 municipios de Cauca, Nariño y Valle del Cauca, comunidades que durante décadas han escuchado promesas de paz, inversión y presencia estatal, pero que todavía esperan carreteras dignas, agua potable, hospitales fortalecidos, escuelas adecuadas, acceso a la tierra y seguridad para sus líderes.

Ante el nuevo Gobierno del presidente electo Abelardo de la Espriella, la tarea de esta representación debe superar las diferencias ideológicas. Las víctimas no pueden quedar atrapadas entre el oficialismo y la oposición, ni convertirse nuevamente en instrumentos de la confrontación política nacional.

Esneyder Gómez Salamanca tiene la oportunidad histórica de liderar un mensaje de conciliación, pero también de exigencia. Conciliar no significa guardar silencio ni renunciar al control político. Significa construir canales institucionales para que el Gobierno escuche a los territorios y asuma compromisos concretos, medibles y financiados.

La CITREP 1 deberá pedirle al próximo presidente garantías para las víctimas, continuidad de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, protección para los líderes sociales, inversión en vías terciarias, agua potable, salud, educación, vivienda rural y oportunidades para los jóvenes.

También deberá promover desde el Congreso una bancada territorial capaz de articularse con las demás curules de paz, las comisiones constitucionales, los gobernadores, los alcaldes y las organizaciones sociales. La paz no puede depender únicamente de un ministerio o de la voluntad temporal de un gobierno; debe convertirse en una política de Estado con presupuesto y vigilancia permanente.

El nuevo Gobierno tendrá ante sí la posibilidad de demostrar que la seguridad y la paz territorial no son conceptos contrarios. Proteger a las comunidades implica combatir a los actores armados, pero también impedir que el abandono, la pobreza y la falta de oportunidades continúen alimentando la violencia.

La CITREP 1 no debe llegar al Congreso a acompañar silenciosamente al Gobierno ni a oponerse automáticamente a todas sus iniciativas. Debe llegar con independencia, dignidad y una agenda clara: respaldar aquello que beneficie a las víctimas y cuestionar todo lo que desconozca sus derechos.

Ese puede ser el liderazgo de Esneyder Gómez Salamanca: convertir el dolor acumulado de los territorios en propuestas, presupuesto, leyes y resultados. Ser la voz que le recuerde al nuevo presidente que Colombia no podrá hablar de reconciliación mientras las regiones que más han sufrido la guerra continúen esperando el cumplimiento de la palabra del Estado.

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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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