Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Viernes:
Popayán 7 y 8
Cali 7 y 8
Viernes, 16 de octubre de 2026

Empresas y empresarios

Empresas y empresarios

Imagen por: https://chatgpt.com/

Sebastián Silva-Iragorri

Hay dos grandes premisas que defendemos los partidarios del capitalismo como posibilidad de crecimiento, progreso, empleo, libre iniciativa privada, libre mercado, distribución del desarrollo y justicia social. La premisa inicial es fundamental, hay que impulsar y apoyar la creación de empresas, grandes, pequeñas, medianas, en fin, todo lo que signifique asociación para trabajar, dar empleo y obtener utilidades. Así se obtiene el progreso de un País. El resultado será la disminución de la informalidad, la elevación del número de organizaciones empresariales en todo el País, el crecimiento de la producción y el mayor empleo. No se pueden perseguir las empresas edificadas legalmente y con trabajo formalizado aplicándoles procedimientos dilatorios y cambios repentinos de reglas, no hay que difamarlas cuando cumplen la ley y hay que respaldar su creación. La clave debe ser que las empresas que vayan existiendo, cualquiera que sea su tamaño, sean sostenibles, que tengan seguridad jurídica, que se sientan protegidas por el Estado y que puedan así ampliar sus negocios, extender sus coberturas y así mejorar el empleo y los salarios impulsando más demanda de productos y mayor producción. La segunda premisa es también esencial, se trata de desregular o sea disminuir esa cantidad de reglamentaciones, procedimientos y articulados que entraban la creación de empresas, dificultan su desarrollo y paralizan sus labores. No hay que cercarlas como si fueran enemigas, al contrario, hay que favorecerlas como amigas de la producción y el empleo. Tiene que existir un procedimiento ágil, fácil, rápido, que facilite y no entrabe la creación de asociaciones productivas que se acojan al régimen legal y a la formalidad. Así tendremos menos informalidad, mejor recaudo tributario y crecimiento general de la economía.

Dentro de todo este panorama de ser aliados de las empresas y no sus enemigos, hay que recalcar que los trabajadores cada vez deben tener mejores salarios, dignos y reales, pero también para que las empresas puedan pagar esos buenos salarios no deben ser hostigadas con tantos impuestos, sino al contrario, disminuirles los impuestos, como medida de verdadera justicia social sostenible, no populista ni demagógica de épocas electorales.

También se hace necesario favorecer a los emprendedores, ayudarlos y respaldarlos. Debe haber líneas de crédito fáciles para ellos a unos intereses bajos y con años de gracia mientras se consolidan en sus emprendimientos. Quienes emprenden un negocio son reales inventores, valientes, creadores, con ideas magníficas que hay que estimular. Se arriesgan y por lo tanto deben ser cubiertos con seguros accesibles a su condición económica y considerados como originarios de producción y crecimiento. Un País con millones de emprendedores es un País en pleno desarrollo social.

¿Cómo hacer entonces para que se entienda por gobernantes y políticos que el mejor negocio para un País es facilitar la creación de empresas, impulsar a los empresarios, favorecer a los emprendedores y formalizar todas esa labores y oficios que alimentan a diario la economía?  Pues tomando conciencia que de su crecimiento depende el bienestar general de los ciudadanos. Persiguiendo a las empresas, aumentándoles sin límites los impuestos y denigrando de los empresarios no se va a lograr el beneficio común, sino que se facilitará el camino para el desempleo, la caída del crecimiento económico, la disminución de la producción, las exportaciones y la inversión.

Debería ser fácil crear legalmente una empresa. El Estado debe ser aliado de las empresas y no su enemigo. El empresario debe sentirse respaldado en su accionar legítimo y a los emprendedores hay que llenarlos de garantías y facilidades para que sus proyectos tengan éxito y sean sostenibles. Allí está la fórmula básica para el desarrollo, la justicia social y la equidad con igualdad de oportunidades. Solo creciendo habrá más empleo, mejores salarios y mayor producción en favor del bienestar colectivo.

Ojalas los candidatos presidenciales defiendan estas tesis reales y prácticas y en las próximas elecciones se triunfe sobre la improvisación, la persecución empresarial y la injusticia con los que quieren trabajar. Esto lo lograremos derrotando con votos al populismo, la demagogia y el continuismo fracasado.

Articulos relacionados

viernes 16 octubre, 2026 a las 10:23 am

Firmeza o debilidad

viernes 16 octubre, 2026 a las 9:53 am

Satélite, siembras, el hotel

jueves 1 octubre, 2026 a las 7:12 pm

Operativos, más ONU y CHINA