El cuento del rey del matoneo


Convencido de que era el más blanco, bonito, rico, cristiano y con derecho a que sus profesores y compañeros de clase le den todo lo que les pida, incluidas las mujeres, so pena de sufrir las consecuencias, el joven Donroe inició su segundo año de clases con deseos de venganza y con el propósito de pasarse por la faja toda clase de reglamentos, recordando que en el primero (2016-2020) no le dieron todo lo que exigió, y según él, merecía, por el ser el más grande, robusto y por guardar en su pupitre toda clase de armas; y en el periodo del 2020 al 2024, el largo y enclenque de Joe Biden le “robó” su pupitre de privilegió, después de ganarle una votación que él no aceptó.
En su segundo periodo, (2025-2029), el de la venganza, aprovechando que con la plata e influencias de su papá y multimillonarios acudientes había hecho nombrar a los directivos y junta de disciplina del colegio que acomodó las leyes y jueces a su gusto, para no juntarse con los de piel oscura provenientes de “países de mierda”, aisló su pupitre, para cascarle duro a los palestinos y siguiendo la herencia de Joe, se juntó con el astuto de Netanyabarrabas. También les cobró impuestos a todos los compañeros y en otros extremos del salón se aguantó que el pequeño pero macizo, judoca y ajedrecista Vladimir les hiciera algo parecido a sus vecinos, al igual que el ojirrasgado de XI, a quienes tiempo después, esperaba desafiar para ver quién era el más grande y con las mejores armas, “así volara mierda al zarzo y pedazos de culo al entejado”, después de que el payaso y retador de Nicolás se acercó a ellos para buscar protección de las amenazas de Donroe, quien le cargaba ojeriza por haberse sentado en un pupitre lleno de riquezas, al igual que el chiquito Petro, quien se le plantó de frente y de repeso se atrevió a desafiarlo ante todo el salón de clases, y venía de un país de guerrilleros, paramilitares y parapolíticos, que hasta presidente habían puesto, donde producían la mejor marihuana, cocaína y heroína que tanto les gustaba a sus amigos mayores para amenizar las fiestas y orgías con la nenas de Epstein.
El pedo se armó cuando Donroe agarró descuidado a Nicolás y lo encerró en el cuarto de los fantasmas de la escuela, para tenerlo castigado hasta nueva orden, aprovechando que sus patrocinadores hicieron aprobar unas leyes que castigaban nuevas faltas al reglamento. Para hacer callar al careador de Petro amenazó con aplicarle la misma receta.
A Vladimir y Xi, que reviraron por lo que le hizo al raponero de Nicolás, les advirtió que no se metieran en su vecindario, que hasta ahora él los había dejado hacer lo que quisieran en el suyo y sobre todo a Vladimir que se las había montado a los ucranianos. y él no se había metido a defenderlos; y a XI, que amenazaba con metérseles al pupitre de sus hermanos de sangre de la isla de Taiwán, a los que hasta ahora había protegido Donroe.
Estoy preocupado porque sé que los acuerdos entre matones para repartirse el botín duran poco y tarde o temprano terminan en una garrotera de todos los diablos donde para decidir cuál es el mero macho, sacan todos los fierros a su disposición y acaban hasta el nido de la perra.
Bien lo decía mi abuelo: “en pelea de elefantes las que primero llevan del bulto son las hormigas” y al final toda la selva que termina arrasada, sí, como en una fiesta de borrachos extremos, terminan agarrados, todos contra todos, al estilo de la Segunda Guerra Mundial, en la que los gringos sólo alcanzaron a volear dos bombitas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, cuando eran los únicos que las tenían y se proponían acabar de una vez por todas a los socios de Hitler, quien parece haberse reencarnado en Donroe, que también quiere adueñarse de la azteca Claudia, tomarse a Canadá Dry y chuparse el helado de Groenlandia.
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