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Sábado, 3 de octubre de 2026

El E.R.P. (H)

El E.R.P. (H)

«Por eso invito a las Naciones del mundo y a sus pueblos a unir ejércitos y armas, hay que liberar a Palestina. Invito a los ejércitos de Asia, a los ejércitos latinoamericanos. Ya sobran las palabras, es hora de la libertad o muerte, porque no solo van a bombardear a Gaza, no solo al Caribe como ya lo hacen, sino a la humanidad que clama libertad. La ONU debe empezar su cambio deteniendo el genocidio en Gaza». Gustavo Petro.

El E.R.P. (H)
Imagen: https://x.com/infopresidencia

Por Jaime Cárdenas / El Ejército Revolucionario Palestino, (De la Humanidad) ha sido fundado en New York por Gustavo Petro. Cuando parecía que su pasado revolucionario estaba muerto, he aquí que en la mente del presidente Petro, a juzgar por sus intervenciones en la ONU y en las calles de New York seguía vigente la lucha armada, estábamos equivocados. El guerrillero Petro está vivo, su llamado a las armas como único camino para la liberación de la Palestina con un clamor que extiende a los pueblos del mundo es prueba irrefutable de lo afirmado.

Petro, fiel a su seudónimo de cuando fuera guerrillero: Aureliano, el Buendía que se alzó en armas en Macondo en 17 oportunidades, erige nuevamente a la crítica de las armas, a la vía armada como método para derrotar al poder dominador, al sanguinario Netanyahu, para así dar fin al genocidio que se vive en Gaza ante los ojos atónitos de los habitantes de este siglo, de este presente.

Con la fogosidad de su verbo ha llamado incluso a la deserción a los soldados gringos, para que se unan a las filas del ejército de la humanidad que dará la batalla contra el imperio gringo y el sionismo israelí.

No se ha hecho esperar la respuesta del Imperio, ha comenzado por el retiro de la visa del presidente, quien fue categórico en afirmar que era consciente de su posición y de sus riegos; valiente respuesta que merece total reconocimiento por los pueblos libres del mundo.

De manera que cuando parecía que la lucha armada era cuestión del pasado, Petro, que la había satanizado hasta el punto de reducir en su país a quienes la ejercen a vulgares criminales narcotraficantes, la vuelve a actualizar con su llamado a la insurrección y a la construcción de un ejército revolucionario, un ejército de la humanidad.

Retoma así una tradición latinoamericana internacionalista que tiene su máxima expresión en la palabra y la acción de Ernesto Che Guevara. El Che consideró que había que crear varios focos guerrilleros en Latinoamérica siguiendo de esta manera sus experiencias en la Sierra Maestra cubana. El Che concibió la liberación de nuestro continente teniendo como meta parcial a su primera patria, Argentina, focalizando como punto de inicio táctico a Bolivia. Y pasó a la acción, “otros lugares del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos y yo puedo hacer lo que a ti te está negado” le escribe en su carta de despedida de Cuba a Fidel. Renuncia a su cargo de ministro, deja sus privilegios y va a pelear con otros cubanos, con un francés, Regis Debray, con una alemana, Tania, con revolucionarios de Bolivia, a la selva de este país donde finalmente cae herido y es ultimado por orden de Estados Unidos.

Sigue Petro de esta manera, en el discurso, la visión estratégica del Che, esta vez frente a Gaza: privilegiar la lucha armada y seguir el ejemplo de Vietnam, al que cita explícitamente en New York, como un referente de la viabilidad de la lucha político-militar para la emancipación del pueblo árabe de Palestina. Cabe recordar que el Che estuvo en Palestina dando su mano en fraternal apoyo a su causa, allá hizo puntuales observaciones sobre la lucha a seguir, no es por lo tanto gratuito que su imagen aparezca entre los combatientes de Hamás en medio del humo y los estertores de la guerra, en su heroica resistencia.

Pero la convicción internacionalista nunca fue tan clara, tan marcada y fulgurante como la que tuvo lugar en la guerra civil española. En defensa de la República, en la lucha contra el fascismo que encabezaba Franco con el apoyo de Hitler y Mussolini, acudieron aproximadamente 50.000 brigadistas. De Todo el mundo llegaron, hombres y mujeres, jóvenes y viejos a empuñar las armas, a defender a España de las fauces del fascismo.

Allá llegaron obreros e intelectuales anarquistas y comunistas de Italia, Alemania y Francia, allá llegó el joven Willy Brandt quien sería con el tiempo canciller de Alemania, a España fue a pelear el gran pintor cubano Wilfredo Lam; con el propósito de unirse a los revolucionarios españoles llegó la grande, la bella fotógrafa y revolucionaria  Tina Modotti, inmigrante italiana que venía de dar su batalla en la revolución mexicana, de formarse al fragor de la lucha del movimiento obrero estadounidense.

De manera que el internacionalismo al que llama Petro tiene antecedentes históricos que forman parte de la memoria de los luchadores que se solidarizan con los pueblos y su combate contra la opresión en cualquier parte del mundo.

Ahora viene la parte logística. El paso de la palabra a los hechos. Por antonomasia le corresponde situarse a Petro al frente de ese ejército, pues si su llamado lo funda, mal podría desmontarse alegando que fue una pasión de momento, que fue de mentiritas, como suele decirse en los corrillos. No. Le corresponde ser el general de ese ejército revolucionario. Deberá tomar la espada de Bolívar que alguna vez contribuyera simbólicamente a entregarla al pueblo colombiano para que con las armas llegará al poder. Así, por esas cosas del destino, le corresponderá al general Petro un momento único de la historia y a ella pasará, no a la altura de un Zhukov, pero se lo recordará como el general que dio el paso decisivo por la liberación de Palestina poniendo fin a uno de los últimos bastiones del ominoso colonialismo.

Le tocará trazar estrategias, entenderse con mapas, vestir de verde oliva y en lo que dure la guerra madrugar y ser puntual, puesto que puede darse el lujo de llegar tarde a un consejo de ministros, pero es inconcebible irse de rumba y ser impuntual cuando se trata de una batalla que libra la humanidad, máxime que la derrota lo expone a esos centros de tortura que son las cárceles de los sionistas mil veces peores que las de Bukele.

Las palabras de Petro no han caído en el desierto. Por el contrario, el entusiasmo es grande, como lo quiso el Che, “otras manos se aprestan para empuñar nuestras armas.”

Las noticias que nos llegan son alentadoras. En Pasto se habla de brigadistas dispuestos a ir junto a Petro a Gaza. Se nos dice que Luis Aurelio Guerrero y Francisco Canal consanguíneos de generales patriotas ya han dado su nombre a esa noble misión. Que Carlos Z. Woodcock encabeza la lista de los descendientes de inmigrantes que han dicho Si a Petro, que Miriam Martínez iría como corresponsal del Diario del Sur, que Jorge Dorado, curador de arte y su compañera, filósofa y demócrata alientan la idea. De igual manera que las sin par Gilma y Gloria, activas militantes del petrismo convocan al recaudo de dinero como quiera que todas las revoluciones requieren de finanzas. Se sabe que Germán Zambrano, próspero ganadero ha ofrecido una cuantiosa donación para esta causa. Es en serio. No es extraño, el Sur es hoy un norte ético, artístico y político.

En Popayán sabemos que el médico Mario Delgado, afamado salubrista, Petrista de pura sangre, organiza los protocolos, que, en Cali, Juan Carlos Bustamante, hace lo mismo. En igual sentido en el Putumayo, allá el ex embajador Guillermo Rivera acaba de lanzar una valiosa novela sobre la revolución en Colombia, seguramente seguirá los pasos de su jefe y lo mismo hará su alfil mayor Guido Revelo.

En Bogotá, se ha dicho que el poeta Roca, libertario y defensor de la universalidad posiblemente se uniría a los contingentes y que el físico Francisco Cabrera Z., también ácrata se ve ya de verde olivo combatiendo en el lejano oriente. En Barranquilla el padre Hoyos piensa no ya en la sotana sino en el camuflado. Aquí y allá la intervención de Petro ha calado hondo.

En las bases del Pacto Histórico la convocatoria de Petro tiene una respuesta unánime. No así entre los congresistas del Pacto, en la supuesta izquierda del Congreso esa convocatoria ha caído mal, muy mal. Lo que puede conjeturarse a partir de la información que de manera indefectible se filtra es que ninguno ni ninguna iría a Gaza, así Petro sea el General. El ‘deja todo y sígueme’ del maestro de Nazaret, consigna dicha justamente allí cerca de Gaza, en Galilea, no aplica para los parlamentarios que reciben sus jugosos emolumentos por hablar cháchara. Pero Gustavo Bolívar y Morris, ejemplo de fidelidad a su líder saldrán en un video con sus AK-47, y no cabe duda que la vicepresidenta y Margarita Rosa de Francisco compartirán su foto desde un helicóptero, esta vez un artillado, porque, recordemos, la convocatoria es a la guerra, a darse plomo con un ejército poderosísimo. Tendremos también la foto en Instagram de Benedetti y Roy Barreras, verdaderos aviones, próximamente verdaderos artefactos de la guerra en medio del polvo y de la pólvora del medio oriente.

En el contingente que se dirigirá a Gaza también irán algunos bravos mapuches, unos cuantos descendientes de los montoneros argentinos, de los Tupamaros del Uruguay, irán los admiradores de Carlos  Marighela y de Prestes en Brasil, algunos gringos conscientes y libres, y a no dudarlo, de Cuba saldrá una brigada, porque no podemos olvidar que los cubanos fueron al África a pelear por Argelia, por el Congo, por Angola y Etiopía, que Cuba ha contribuido de manera definitiva a los procesos de liberación de África y que es un ejemplo único de solidaridad en todos los planos. Recordemos la presencia de sus médicos donde el dolor humano los ha reclamado.

Volviendo a nuestro país, conociendo sus pronunciamientos de ayer y hoy es muy factible que Paloma Valencia, la Dávila, Juan Carlos Pinzón, y muchos otros integrantes de su grupo político, de su misma ideología, a la par que periodistas hijos putativos de Luis Carlos Sarmiento, vayan a Gaza a pelear, pero a favor de Netanyahu, uniéndosele así en el arte de descuartizar niños. En el entramado de los intereses que se juegan detrás de lo que suele llamarse la política, por el poder, todo es posible.

De nuestra parte, por objeción de conciencia, por rechazo a la violencia no acataremos el llamado.

Saldremos a darle nuestra sincera despedida a esos heroicos luchadores y luchadoras que partirán, cuanto antes mejor, rumbo a nuestra querida Gaza.


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Jaime Cárdenas