UN SON LIBERTARIO PARA PUERTO RICO


Por Jaime Cárdenas / Rubén Paces, el administrador de la discoteca Transatlántico en la Cali de la salsa dura de los 70, cada diciembre, nos lo cuenta Andrés Caicedo, empapelaba la ciudad con un afiche que reclamaba la presencia de Richy Ray; en él también exteriorizaba su rechazo a los Graduados “y demás cultores del sonido paisa hechos a la medida de la mediocridad de su burguesía”, y de paso daba un viva por el sentimiento afrocubano y otro por Puerto Rico.
¡Viva Puerto Rico Libre!
Rubén aclamaba a Puerto Rico, ningún salsero de los que conocemos deja de hacerle el respectivo homenaje, como quiera que de allá vienen las mejores cosechas de son – junto con las de la Habana-, de allá es el son de las grandes agrupaciones de salsa, siendo emblemático el Gran Combo, pero hay una infinidad de buenas orquestas que nacieron en Puerto Rico y grandes cantantes como Héctor Lavoe. Y no sólo es la buena salsa la que viene desde esta isla, Tito Rodríguez, Daniel Santos, el jefe, el único jefe que hemos conocido, José Feliciano, vieron la luz en esos lares, en la isla del edén y del encanto, y cautivaron con sus boleros.
Volviendo a Rubén, el rumbero Rubén aclamaba a Puerto Rico pero libre. No es gratuito el adjetivo, Andrés Caicedo tenía claro el asunto, no cabe duda.
Porque sucede que Puerto Rico no es libre, es un estado libre asociado. Entonces, ¿es libre o no es libre? Esto del estado libre asociado no es otra cosa que un embeleco jurídico para que se lo considere de los Estados Unidos, país que le otorga un margen de autonomía en la elección de gobernador, de otras autoridades del poder público, pero en lo sustancial U.S.A. decide lo que pasa allá, los gringos son los dueños, Puerto Rico es su colonia.
En uno de sus mejores momentos Pablo Milanés compuso y cantó una canción de gran belleza a Puerto Rico. Acompañado de su guitarra, de su inolvidable voz, lo invita a volar, a liberarse, pero lo hace sin ningún reproche, sin altisonancia, es la voz de un cubano que se dirige a su hermano en tono conversacional, con gran afecto.
Puerto Rico ala que cayó al mar
Que no pudo volar
Yo te invito a mi vuelo
Y busquemos juntos el mismo cielo.
No ha podido volar Puerto Rico no obstante las luchas reiteradas de los boricuas en los largos 125 años en que son colonia de los gringos. Partidos, movimientos armados, referendos, manifestaciones en Washington, marchas, un sinfín de acciones y opciones se han empleado. Y no se detiene el clamor por su soberanía. Por el contrario, hoy se ha incrementado ante el declive evidente de los Estados Unidos que arrasaría a la isla a la ruina.
Y entretanto, el gobierno federal de Puerto Rico se ofrece ser puente para invadir a una patria de la hermandad latinoamericana, a Venezuela. Triste papel, humillante. (Como el que han cumplido Paraguay y Argentina, situándose al lado de Israel y de Estados Unidos con su voto negativo en la ONU, en contra de que Palestina sea Estado soberano).
Los pueblos del mundo persisten en su lucha contra el colonialismo. La musical tierra de Puerto Rico no es la excepción. Que no esté lejano el día en que veamos levantar su vuelo.
¡Viva Puerto Rico libre!
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