42 años de resistencia periodística

Con lecciones de 1934

El próximo lunes 25 de agosto, Proclama del Pacífico celebra 42 años al servicio de las comunidades.

Esa fecha, de 1983, quedó registrada como el inicio oficial de nuestra historia cuando la Dirección Nacional del Derecho de Autor, entonces adscrita a la Secretaría General del Ministerio de Gobierno, mediante Resolución 004785, reservó el nombre Proclama del Cauca para la publicación periódica que, con el tiempo, evolucionaría hasta convertirse en la red de medios regional que hoy conocemos: Proclama del Pacífico.

Nuestra trayectoria, sin embargo, empezó antes. En los años 70 nos tocó imprimir con linotipo y composición tipográfica, luego pasamos a la litografía en los 80, y en los 90 adoptamos la impresión offset. En los 2000, con Internet, fuimos pioneros en los blogs informativos, hasta llegar al periodismo digital de hoy, donde la inteligencia artificial ha sido aliada de nuestra tarea.
En Proclama del Pacífico hemos aprendido que ejercer el periodismo independiente en Colombia es un acto de resistencia. Durante estos 42 años hemos sobrevivido a la estigmatización, la persecución, el acoso judicial, las amenazas y hasta los atentados.
Lo hemos hecho porque entendimos, quizá sin saberlo al principio, que Bertolt Brecht, el maestro del teatro épico, tenía razón cuando delineó en 1934 un manual de supervivencia para la palabra en tiempos de represión: “Las cinco dificultades para decir la verdad”.
Lo que para él era una guía en la Alemania nazi, para el periodismo independiente en Colombia se ha convertido en una hoja de ruta vital.
Hoy, mientras respondemos tutelas y asistimos a conciliaciones fallidas por supuestas calumnias o injurias, reconocemos que esas cinco dificultades siguen siendo las nuestras, más en una sociedad que a menudo prefiere la comodidad de la mentira.
No es fácil romper con el pensamiento que se alinea con el poder económico y político.
Las cinco dificultades para decir la verdad

- La valentía de decir lo que otros callan
La primera dificultad, según Brecht, es tener el valor de escribir la verdad. En nuestro caso, este valor se ha puesto a prueba cada vez que denunciamos el abuso del poder político o económico en el Pacífico colombiano. Callar hubiera sido más cómodo. Hablar nos ha costado seguridad y tranquilidad, pero también nos ha permitido sostener la credibilidad de un medio que no se doblega. - El arte de reconocer la verdad
La segunda dificultad, la de reconocer la verdad, exige ver más allá de la propaganda oficial. Durante cuatro décadas hemos sido testigos de cómo la manipulación política y mediática crea “realidades” a la medida de quienes tienen el poder, no solo político, sino el económico y social. Nuestro deber ha sido separar el dato cierto del discurso conveniente. - La habilidad de hacerla manejable
La destreza de manejar la verdad como un arma ha sido nuestra mayor defensa. A lo largo de los años, hemos perfeccionado nuestro análisis para identificar las mentiras, las medias verdades y las narrativas que se imponen desde los centros de poder. Sabemos que la verdad es una herramienta para la transformación social.
En este reto hemos insistido en un periodismo pedagógico, que traduce la complejidad del conflicto, de la corrupción y de la desigualdad en palabras que cualquier ciudadano pueda entender y debatir. - La inteligencia de escoger destinatarios
La cuarta dificultad, identificar a quién se dirige la verdad, nos ha recordado que escribimos para comunidades olvidadas. Nuestro trabajo ha sido dar voz a quienes no tienen espacio en los grandes medios. Si Proclama ha resistido, es porque su público —campesinos, comunidades afro, indígenas, sectores populares— nos reclama seguir. - El ingenio de difundirla
Por último, Brecht habló de la dificultad de difundir la verdad. Hemos aprendido a navegar en un ecosistema mediático hostil, donde el poder económico y político financia narrativas convenientes. Esto nos ha obligado a ser creativos y a buscar nuevos canales para que nuestro mensaje llegue a quienes más lo necesitan. La lucha es diaria, pero la convicción de que la verdad nos hace libres es lo que nos impulsa a seguir adelante. No es una utopía, sino una necesidad vital.
Mejor dicho, en tiempos de censura abierta y encubierta, lo hemos hecho con creatividad: prensa escrita, radio digital, redes sociales y alianzas con medios independientes. Hemos enfrentado bloqueos y exclusiones, pero seguimos publicando, aunque sea en condiciones precarias.
Supervivencia y lección
Las enseñanzas de Brecht, escritas hace más de 90 años, son hoy una brújula que explica por qué seguimos vivos. Proclama del Pacífico no es un medio perfecto ni blindado. Somos un medio vulnerable, pero también obstinado en su tarea.
La verdad, en contextos de poder concentrado, nunca es cómoda. Nosotros elegimos incomodar.
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