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Sábado, 3 de octubre de 2026

Negros, pobres y excluidos

Representantes afrodescendientes

Luis Alberto Barrera Moreno

Por: Luis Barrera

[email protected]

A pesar del progresivo reconocimiento de sus derechos, las poblaciones afrodescendientes del Cauca y Colombia son las más pobres e ignoradas de América Latina, según diversos investigadores académicos en la materia.

Los pueblos afrodescendientes del Cauca, especialmente los del Litoral Pacífico, figuran entre los más vulnerables, excluidos y pobres del país, en otras regiones como la nortecaucana y el Patía, las comunidades negras han avanzado en materia de reconocimiento a sus derechos, pero no en el cumplimiento de sus mejores necesidades socio-económicas.

Padilla, Guachené, Puerto Tejada, Villa Rica, Suárez, Buenos Aires, El Bordo, Guapi, Timbiquí y López de Micay, han asumido acuerdos como el Contrato Plan para el Norte del Cauca con el gobierno nacional para realizar obras y proteger e igualar las condiciones de vida de los afrodescendientes como mayoritarias racialmente frente al resto de la población, pero en la práctica esos derechos son ignorados.

Puerto Tejada

Pese a que se han registrado avances legales e institucionales respecto del reconocimiento de la identidad étnica, cultural y social de estas poblaciones en los últimos 20 años, en comparación a otras zonas de América Latina, las condiciones económicas y de pobreza son peores en esta región aunque en estas municipalidades se tienen enormes potencialidades y ventajas competitivas, sus progresos y desarrollos urbanos y rurales, no son los esperados.

Existe todo un marco jurídico y su visibilidad con ayudas y proyectos del gobierno a través de la oficina para asuntos étnicos de la propia Presidencia de la República y que han sido notables en los recientes años con unas instancias gubernamentales respetándolas más, otros menos.

Hoy las comunidades negras cuentan con ese entarimado de derechos, pero lo que no existe es voluntad política real de cumplimiento. A los pueblos negros se les sigue “mamando gallo” en sus aspiraciones e iniciativas para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.

Las falta de oportunidades y las desigualdades sociales siguen siendo abismales y más profundas cuando se trata de las mujeres negras. Se han registrado de otro lado importantes avances en materia de acceso a la educación y salud, vivienda, servicios públicos e infraestructura, pero sus gentes irónicamente siguen viviendo en estado de pobreza y sin oportunidades pragmáticas de superación por motivos netamente étnico-raciales.

En algunas regiones del Cauca la población negra continúa sometida a desplazamientos forzados, explotación laboral, violencia juvenil y criminalización de jóvenes bajo acusaciones de delincuencia incontenible.

Lo que ahora preocupa seriamente es que se lleva más de una década firmando acuerdos, tratados, pactos internacionales de derechos humanos, normas como la Ley 70 pero, a cambio, nuestra gente afrocolombiana sigue siendo cada día más pobre. Se les reconocen como negros, les aprueban leyes y les respetan como debe ser su identidad e histórico aporte a la cultura y economía regional y nacional, pero les siguen negando el derecho a trabajos dignos, a mejores niveles de desarrollo y a los espacios de poder político, en donde siguen invisibles en esos aspectos sin liderazgo.

No se puede negar que en alguna manera se han presentado avances, pero la brecha sigue siendo grande, las condiciones de desigualdad y pobreza que sufren las poblaciones negras son tan evidentes que sería muy bueno que los gobernantes y dirigentes entiendan que si bien es cierto se han registrado cambios positivos en la construcción de los tejidos legales que respaldan los derechos de las poblaciones afrodescendientes, pero faltan importantes desafíos por superar.

No se trata que se les mire con ojos de pesadumbre, ni se les otorguen prebendas asistenciales sino que se les reconozca la desigualdad social, la pobreza y la exclusión social, con las que están viviendo y que lastimosamente figuran entre los principales problemas de superación para las poblaciones afrodescendientes.

Lo que le corresponde eso sí, a las comunidades negras es comenzar a exigir con mayor ahínco y vehemencia sus derechos, hace falta que rompan el silencioso resignamiento en el que han caído y en sí, ese sería un gran paso para abrirse al progreso real de sus pueblos, con mayor inversión en sus gentes y organización de sus vidas institucionales y administrativas, que sean capaces de jalonar proyectos y acciones encaminadas a sacarlas del olvido y marginamiento.

Realmente tener como presidente del país más poderoso del mundo a un afroamericano no ha cambiado la situación de marginación y discriminación histórica de los afrodescendientes en el mundo, en Colombia y en los pueblos caucanos.

Obviamente que NO, no se puede cambiar una situación de dominación, marginación y discriminación de más de quinientos años por la elección de un afroamericano como presidente del país más poderoso del mundo.

No podemos negar que la reelección de Barack Obama es un hito histórico pero esto no significa que los afrodescendientes del mundo como los pueblos caucanos saldrán de la situación de marginación y discriminación histórica, este es un camino arduo de lucha y de exigencias a los estados, no como víctimas sino como sujetos de derechos, esto implica voluntad política de los gobiernos por lograr una inclusión social real de los afrodescendientes, sólo la organización, la búsqueda de superación y liderazgo de los pueblos negros pueden sacarlos de la pobreza y olvido, mucha veces discriminatorio, pero lo más importantísimo es un cambio de mentalidad de sus gentes.

Representantes afrodescendientes

Un mensaje claro de inclusión y reconocimiento a las comunidades afros, sería por parte del presidente Juan Manuel Santos, por ejemplo, volver a nombrar un negro o negra en un ministerio, obviamente no sólo por su color de piel sino por sus capacidades y responsabilidades políticas, porque ahora no hay excusas, los pueblos negros tienen gente muy bien estructurada profesionalmente de condiciones intelectuales excelsas para desempeñar altos cargos públicos.