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Viernes, 2 de octubre de 2026

La agonía del río El Palo

EL RIO PALO
Luis Barrera - Periodista y escritor caucano
Por: Luís Barrera

Deprimente, por decir lo menos, es lo que estamos presenciando con la lenta muerte de uno de los patrimonios más naturales más emblemáticos e importantes de los nortecaucanos, el río El Palo.

EL RIO PALO

Navegar en sus aguas, caminar o descansar bajo los árboles de su zona ribereña y disfrutar de la brisa, aprovechar sus peces, bañarse en su remanso acuático en movimiento en tantos sitios como fueron las Dos Aguas, en Puerto Tejada, en su unión con el río La Paila, deslumbrarse en otrora noches luminosas en época de festejos, y no dudar en saciar la sed, ya es algo que se quedó en el pasado.

Hoy el río El Palo, afluente del Cauca, a su paso por esta población yace moribundo como una cloaca o caño, por el inclemente cambio climático y el fenómeno del Niño, pero más por el peligroso alto nivel de contaminación debido a los derrames de los residuos industriales, la agricultura inapropiada, la deforestación, los residuos domésticos y la puñalada certera de la explotación de materiales de su lecho de manera legal e ilegal.

Es preciso tomar medidas urgentes por las autoridades locales, ambientales y las comunidades indígenas y afros de la región e incluso en el gran casco urbano de Cali, porque sin agua limpia los seres humanos que se surten de esta cuenca hidrográfica corren altos riesgos.

El 31 de diciembre la planta de tratamiento de Puerto Mallarino de EMCALI, en la capital del Valle, debió suspender intempestivamente el bombeo del río Cauca, por el bajo grado de oxígeno en sus aguas, con un alto contenido de una sustancia química que se sospecha fue vertida por una empresa asentada en el norte del Cauca o en el área de Cali.

Sin embargo, 30 días después ni la CRC, ni la CVC, han dado a conocer detalles de la investigación de este grave incidente ambiental, el cual se convierte en una más de las amenazas que se ciernen sobre la cuenca hidrográfica del río El Palo a cuya evidente degradación asistimos atónitos en medio de la indiferencia e indolencia.

La cruda realidad en el norte del Cauca es que la minería legal e ilegal no solo ocasiona daños ambientales irreparables en el río El Palo, también sistemáticamente afecta la salud de las poblaciones aledañas e influyen de manera perversa en otras actividades sociales.

En poblaciones como Suárez, Buenos Aires, Santander de Quilichao y las de la Costa Pacífica, la minería legal e ilegal han generado explotación infantil, alcoholismo, prostitución, desescolarización, inadecuada ocupación laboral, inseguridad ciudadana y pobreza al final de cuentas.

En Caloto, Guachené y Puerto Tejada se está destruyendo lo que en el pasado fue fuente de vida, progreso y encuentro de sus gentes, un río que se resiste a morir ante tantas amenazas y es por ello que luchar contra la contaminación de este afluente es algo de vital importancia, no sólo para la protección del propio medio ambiente, sino de la fauna y de la vegetación que aún viven en él y todos los habitantes que le circundan.

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