Un día como hoy muere el escritor y dramaturgo Yukio Mishima


25 de noviembre de 1970: El cuartel general del Comando Oriental de las Fuerzas de Autodefensa de Japón vivió una escena inusitada ese día. Afuera se encontraba Tokio, una ciudad cada vez más permeada por occidente y alejada de las antiguas tradiciones de la cultura de sus antepasados. En el balcón del cuartel general emergió la figura de un hombre que parecía venido de otro tiempo; vestido con un impecable uniforme militar y en una pose desafiante, un corpulento personaje arenga a los soldados y periodistas que se habían reunido en la base del edificio. El discurso es una cruda descripción del momento: “Hemos visto a Japón emborracharse de prosperidad y caer en un vacío espiritual… hemos tenido que contemplar a los japoneses profanando su historia y sus tradiciones… el auténtico Japón es el verdadero espíritu del samurái… cuando ustedes (soldados) despierten, Japón despertará con ustedes…”.
El hombre que pronunciaba estas palabras era Yukio Mishima. El autor de los cuatros libros que conformaron El mar de la fertilidad había venido al mundo con el nombre de Kimitake Hiraoka, hijo de un rico comerciante y descendiente de un clan noble venido a menos por parte de su madre. Fue un estudiante superdotado. Se graduó como primer alumno, y en la ceremonia de egresados, el mismo Emperador, por el cual juraría morir décadas más tarde, le entregó un reloj de plata. Sin embargo, gran parte de sus aspiraciones juveniles se verían frustradas. Obsesionado desde muy temprana edad con el “destino del guerrero” sería rechazado por su pobre físico y su precaria salud. Una tuberculosis recurrente le impidió que fuese uno de los kamikazes que combatieron en la Segunda Guerra Mundial. Devastado, trató de refugiarse en las letras. Con el fin de la guerra comenzó a construir su carrera literaria bajo el seudónimo de Yukio Mishima, queriendo evitar con esto que su padre se enterase que estaba ejerciendo un oficio que le era despreciable.
A finales de los años cincuenta llegaría la consagración; Mishima era uno de los autores más citados y leídos en el Japón de posguerra. Junto con estos sucesos de éxito, Mishima sufrió también una transformación radical. Siempre descontento de su apariencia física, el escritor se había propuesto cambiar por completo su frágil semblanza. Decidió someterse a una disciplinada rutina de pesas y al aprendizaje del kendo (arte marcial con espada), actividades que lo convirtieron en un hombre con un físico impresionante. En 1967, justo cuando su carrera como autor literario se encontraba en la cima, decidió alistarse en las Fuerzas de Autodefensa de Japón (el ejército japonés) y tuvo allí un entrenamiento básico. Un año más tarde, formó la Tatenokai (‘Sociedad del Escudo’), milicia privada compuesta sobre todo por jóvenes estudiantes patriotas, que estudiaban principios de artes marciales y disciplinas físicas. Para la época, esto último parecía ser solo una excentricidad de un hombre al que se le había subido la fama a la cabeza.
No obstante, el 25 de noviembre de 1970, Mishima y los hombres más leales del Tatenokai bloquearon el cuartel general en Tokio del Comando Oriental. Todo estaba preparado para que el escritor hablase ante aquellos que se habían reunido al frente del edificio. Mishima finalizó su discurso con un llamado al ejército para que diese un golpe de estado y restableciese la figura del emperador. Como el propio escritor sabía, aún antes de emprenderla, su arenga resultó inútil. Sus palabras venidas de los tiempos del código samurái no tenían cabida en una sociedad dominada ya por los principios del consumo y el mercado. Regresó a la oficina del comandante y llevó a cabo su seppuku. Otros miembros del Tatenokai también cometieron muerte ritual. Al final del día, el discurso de Mishima se había esfumado en el viento.




