Y SI LOS NEGROS PERDEMOS LA TUTELA


En la época de la esclavitud, había un sector amplio de negros que no aceptaba esta condición, mientras que había otro sector del mismo origen étnico, ya imbuidos por el cristianismo, que la aceptaba como un designio divino. Según Malcom X los primeros eran negros de campo, es decir aquellos que les tocaba que trabajar bajo el sol canicular en las minas, los algodonales, los maizales, las ganaderías; mientras los otros casi siempre dedicados a las labores domésticas de los amos. Dice Malcom X que cuando agonizaba el amo, el de campo murmuraba y se alegraba musitando cuando se morirá ese hijo de puta; mientras que el de casa además de afligirse, sentía como suyo el padecimiento de su amo y le susurraba al oído: “pronto estaremos aliviados mi amo”.
En Latinoamérica opero un fenómeno parecido, pero, en mi concepto, de mucha mayor trascendencia y fueron los Palenques y el Cimarronaje: negros que no aceptaban la condición de esclavos y se alzaban en armas contra los amos, con la pretensión que les dejasen constituir un territorio libre de esclavitud y bajo su propio mando.
En algunas partes de Latinoamérica, como en Colombia, los Cimarrones tenían métodos operativos muy drásticos para los negros que se opusieran a la libertad, incluso, eran condenados a muerte cuando con su accionar fuese necesario para el ahorcamiento de un negro Cimarrón. A esta clase de negros les llamaban “Negros Roña” y era lo más despreciable entre la comunidad de los negros. Y para los esclavos, la lucha contra la esclavitud por parte de los Cimarrones, no solo era importante sino también vital.
Hoy, tres o cuatro siglos después, cuando las condiciones de mercado son diferentes pero subyaciendo clases sociales parecidas, encontramos un grupo poblacional negro sumido en la miseria y en la pobreza extrema, mientras otro sector, preferiblemente citadino, de esta misma franja poblacional minoritariamente en la clase media. La lucha por los derechos de estos sectores étnicos marginados, se ha generalizado con la de todo el país, en desmedro obviamente del negro afrodescendiente colombiano.
La búsqueda de soluciones para estos sectores atrasados de afros, tropieza con los negros que no creen en soluciones sectoriales o poblacionales, los cuales se encuentran inmiscuidos en el mercado por corrupción o por complejo; verbo y gracia, los negros que no se oponen a que dos mestizos o blancos ignaros, aventureros políticamente, pretendan representarnos políticamente. Si no conocen nuestros problemas y les gusta la política ¿por qué no insisten en las circunscripciones generales? en lugar de venir a usurpar renglones previstos por el constituyente primario (C T-55) para los negros marginales colombianos. No resolverán estos señores usurpadores, ni plantearán nuestros problemas por desconocimiento de causa, de un lado y del otro, porque van hacer un mandado político previamente comprado y aviesamente torcido con los intereses de los afrodescendientes colombianos.
Sin embargo, no hay que claudicar, somos más los negros buenos, que los negros ‘Roña’; y debemos, en consecuencia, luchar una y otra vez, no ya como en el pasado por la libertad, sino por la inclusión. Solicitemos que tal tutela sea revisada por la Corte Constitucional, que habrá de hacer prevalecer los derechos humanos de una colectividad como la afrocolombiana de la cuenca del Pacifico, como lo dice la Ley 70, que la aspiración de “embilletarse” de unos blancos “vivos” a costillas de los negros.



