¿Y después de la fiesta viene la siesta?


¿Y después de la fiesta viene la siesta?

No creo. En Colombia, después de la fiesta viene el guayabo y la cruda realidad, y lo cruel, a pesar de ser recurrente, es que casi nunca nos alistamos para afrontarla. Generalmente el nuevo año nos sorprende “pelaos”, y además, estresados…
No hay “tutía” que valga, terminadas las fiestas de diciembre y empezando el año debemos es, ante todo, alistar bolsillos para enfrentar los incrementos que se vienen en casi todos los servicios y productos.
No es que quiera ser aguafiestas, pero el aumento definido del 6% en el salario mínimo, es decir, un alza de $49.686, desata un aumento, a veces superior a ése porcentaje, en el precio de los servicios y productos, a pesar de ciertas restricciones legales en dichos incrementos.
Cada año, luego de que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) revela la variación del Índice de Precios del Consumidor (IPC) o inflación del último mes del año -la cual en 2019 se ubicó en 3,80%-, los incrementos empiezan a sentirse, para despojar al ciudadano del pequeño incremento causado en diciembre sobre su pírrico salario.
Entre las alzas más significativas de inicio de año están los arrendamientos. Igual, las cuotas hipotecarias que están atadas a la inflación, es decir, varían según el costo de vida de los colombianos mes a mes, ya que esta se maneja de acuerdo con la Unidad de Valor Real (UVR).
Pero también suben los peajes en el mismo porcentaje registrado para la inflación, y por tanto, los pasajes en transporte terrestre, las matrículas y pensiones escolares, los servicios notariales – matrimonios, divorcios, certificados, afectación a vivienda familiar, autenticaciones y cambios de nombre, etc.
Y aparte, hay que tener en cuenta que el Soat, las multas de tránsito, los servicios de grúas y cuotas moderadoras de EPS presentaron un aumento del 6% desde el pasado primero de enero, como consecuencia del incremento que se dio en el salario mínimo.
En el 2020 también tendremos que rumbear menos porque el aguardiente y los vinos, el brandy, el coñac, las cremas de licor, la ginebra, el pisco, el ron, el tequila, el mezcal, el vodka y el whisky, entre otros, también subieron de precio por el incremento de 3,8 % del impuesto al consumo que tienen los licores en Colombia, según la Ley 1816 de 2016.
También debemos prepararnos para la cascada de impuestos, nacionales y locales, que nos abrumarán, fuera del pago de servicios públicos, como renovación del registro mercantil, predial y complementarios, industria y comercio, el impuesto de renta, de registro de instrumentos públicos, los gravámenes a los movimientos financieros, el de vehículos automotores, en fin, por donde se mueva el ciudadano quedará atrapado, y para eso tenemos que estar preparados, así en la transición 2019-2020 todo haya sido alegría y descontrol.
Claro está que en el guayabo no todo es negativo. El primer mes del año también es una época propicia para quienes planean comprar productos de tecnología o de computación, obteniendo un ahorro importante para sus finanzas.
Los comerciantes acuden a rebajas significativas para mantener sus ventas, pero también buscando salir del inventario que no se comercializó. Por eso, las promociones de enero se concentran en renglones como juguetería, vestuario, calzado, ópticas, artículos para el hogar y el turismo, incluyendo los tiquetes aéreos, pues se trata de anticiparse a otras temporadas del año como Semana Santa.
En conclusión, no obstante, en muchos expendios y comercios siempre se presenta tendencia a la especulación con los precios los consumidores, debemos estar atentos y denunciar los casos de especulación.
Sea como sea, esto es un cuento de no acabar, año por año, de manera que, a pesar de todo, les deseo felicidades en los once meses restantes del 2020. Gran abrazo a todos y que ojalá nos llegue mucho dinero para que podamos responder por el despojo que también nos llega.
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