CRIC responde a De La Espriella y descarta bloqueos


El Consejo Regional Indígena del Cauca aseguró que la cumbre convocada del 11 al 14 de octubre en Caldono será un espacio de discusión entre pueblos indígenas y organizaciones sociales. Sus autoridades rechazaron que se presente el encuentro como una amenaza al orden público y propusieron un diálogo directo con el presidente Abelardo De La Espriella.
En territorio indígena del Cauca, ante las autoridades tradicionales, la Guardia Indígena y los periodistas convocados a una rueda de prensa, el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) salió a responder las advertencias del presidente Abelardo De La Espriella. El mensaje fue directo: la Cumbre Indígena y Movilización Social por la Vida no fue convocada para bloquear la carretera Panamericana ni para presionar al Gobierno mediante vías de hecho.
La aclaración llegó después de que el mandatario, al término del Consejo de Ministros del 6 de octubre, anunciara que garantizaría las manifestaciones pacíficas, pero no permitiría bloqueos de carreteras ni negociaciones bajo amenazas. También hizo una distinción entre las comunidades indígenas y el CRIC, una afirmación que provocó el rechazo de sus dirigentes.
La respuesta de las autoridades indígenas tuvo un escenario y una fecha especialmente representativos. Entre el 11 y el 14 de octubre, comunidades del suroccidente colombiano se reunirán en El Pital, resguardo de Kwet Kina, territorio ancestral de Sath Tama Kiwe, en el municipio de Caldono. El 12 de octubre, que para los pueblos originarios corresponde al Día de la Resistencia, será una de las jornadas centrales del encuentro.
La Panamericana no es el objetivo de la cumbre

El consejero Miller Hernando Jiménez Jiménez fue uno de los encargados de explicar el alcance de la convocatoria. Su intervención buscó despejar los temores sobre posibles interrupciones de la movilidad en el departamento.
«Lo primero que queremos precisar es que la cumbre no es sinónimo de paro, ni de bloqueo», afirmó.
Jiménez explicó que la reunión permitirá debatir asuntos relacionados con la defensa de la vida, los derechos humanos, la tierra, el territorio, las economías comunitarias y la libre determinación de los pueblos indígenas.
Según el dirigente, la intención es construir una agenda común que después será presentada al Gobierno nacional. En esa discusión participarán autoridades tradicionales, estructuras zonales y organizaciones indígenas y sociales de distintas regiones del país.
Otra autoridad tradicional sostuvo que la cumbre está concebida como un encuentro de diálogo y concertación interna.
Las intervenciones dejaron establecida la posición de los convocantes: los bloqueos no hacen parte del propósito anunciado para el encuentro.
La respuesta a las advertencias presidenciales

Las palabras pronunciadas durante la rueda de prensa tenían un destinatario evidente: el presidente de la República. El 6 de octubre, De La Espriella había advertido que su administración estaba dispuesta a conversar directamente con las autoridades indígenas legítimas, pero que no aceptaría presiones, amenazas o vías de hecho.
El mandatario también anunció una revisión de los 1,13 billones de pesos que, según los registros estatales mencionados por él, fueron entregados dentro de planes concertados con el CRIC. La declaración presidencial no equivale a una conclusión sobre irregularidades en esos recursos.
Frente a ese pronunciamiento, el consejero mayor Édgar Fernández Paja cuestionó lo que considera una estigmatización de la organización indígena. Recordó que el CRIC acumula 55 años de trayectoria y que durante ese tiempo ha sostenido discusiones y acuerdos con diferentes gobiernos.
Fernández pidió que la ciudadanía conozca directamente los motivos de la convocatoria y el trabajo de las autoridades indígenas, en lugar de asociar automáticamente sus encuentros organizativos con confrontaciones o cierres de carreteras.
La controversia también llegó al funcionamiento interno del CRIC. Una de las autoridades presentes rechazó que se pretenda separar políticamente a la organización de las comunidades y autoridades tradicionales que la integran.
Explicó que el movimiento tiene distintos niveles de representación, locales, zonales y regionales, y reclamó respeto por sus formas propias de gobierno, autonomía y autodeterminación.
Un encuentro atravesado por desacuerdos con el Gobierno

La cumbre se realizará mientras persisten diferencias entre el Ejecutivo y las organizaciones indígenas sobre decisiones que podrían afectar sus derechos.
Durante la rueda de prensa, los consejeros expresaron preocupación por propuestas normativas relacionadas con la Guardia Indígena, la consulta previa y la protesta social. También mencionaron inquietudes sobre las semillas y su protección.
Entre esos asuntos figura un borrador gubernamental para establecer mecanismos de información sobre las guardias indígenas, que ha provocado reparos de organizaciones defensoras de la autonomía de los pueblos originarios.
Los dirigentes advirtieron que revisarán estas iniciativas durante la cumbre y que esperan construir propuestas tanto para sus comunidades como para las autoridades nacionales.
La convocatoria oficial del CRIC incluye discusiones sobre los sistemas propios de educación y salud, los derechos territoriales, la protección ambiental y las garantías para el ejercicio del gobierno indígena.
Participarán organizaciones que vienen trabajando en una agenda común desde el suroccidente colombiano, entre ellas representantes indígenas del Cauca, Valle del Cauca, Huila y Caldas.
El CRIC propone sentarse con el presidente

Lejos de cerrar la posibilidad de una conversación con el Ejecutivo, el consejero Miller Hernando Jiménez Jiménez anunció la disposición de la organización para sostener un encuentro directo con el Gobierno nacional.
«El CRIC no es un partido político», manifestó al explicar que sus deliberaciones no se limitan al actual periodo presidencial. Jiménez señaló que las conclusiones de la cumbre permitirán definir los temas sobre los cuales las autoridades indígenas esperan dialogar con el presidente y otras instituciones del Estado.
También invitó a las entidades garantes de derechos humanos a participar en ese acercamiento.
La organización, que según sus dirigentes agrupa a más de medio millón de indígenas, pretende formular una agenda que contemple sus propias necesidades y las preocupaciones compartidas con comunidades campesinas, afrodescendientes y otros sectores sociales.
El ofrecimiento de diálogo aparece en medio de una diferencia de interpretación. Mientras el presidente sostiene que las manifestaciones no pueden convertirse en mecanismos de presión sobre el Gobierno, el CRIC rechaza que su cumbre sea presentada como una amenaza y reclama reconocimiento de sus autoridades tradicionales.
El 12 de octubre tendrá su propia lectura

En la convocatoria hay una fecha que explica buena parte del sentido del encuentro. Para el CRIC, el 12 de octubre no es una celebración del llamado Día de la Raza. Es el Día de la Resistencia de los Pueblos Indígenas, una conmemoración que remite a 1492 y a las luchas históricas de las comunidades originarias por conservar sus territorios, sus formas de gobierno y sus culturas.
Esa memoria estará presente en las conversaciones previstas en Caldono.
Las autoridades esperan que al concluir las jornadas, el 14 de octubre, exista una agenda interna de trabajo y otra dirigida al Gobierno nacional.
Por ahora, el mensaje transmitido desde territorio indígena busca despejar una preocupación inmediata para quienes utilizan la carretera Panamericana: los organizadores afirman que no han convocado la cumbre para cerrar la vía.
El encuentro aún no comienza. Sus resultados y el eventual diálogo con el presidente están pendientes.
Lo que ya quedó planteado, antes de que lleguen las delegaciones a El Pital, es una discusión sobre el derecho de los pueblos indígenas a reunirse, deliberar y presentar sus propuestas al Estado sin que esa convocatoria sea interpretada de antemano como una confrontación.
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