VUELVE TÁNATOS


VUELVE TÁNATOS
Por Jaime Cárdenas
Como esas plagas bíblicas que por donde pasan solo dejan desolación y muerte, así se pueden comparar las consecuencias del retorno de Donald Trump a la presidencia del país más poderoso del mundo.
Si, objetivamente, se pueden prever situaciones graves con el triunfo de Trump, empezando por lo que vendrá en su propio país. Él lo defiende y sus seguidores inmediatos lo pulen. Me refiero al proyecto Esther que implica una oleada represiva muy fuerte en contra de la protesta social, del pensamiento crítico de la prensa, las universidades y los centros educativos donde se considera está el germen del comunismo que, en Estados Unidos es prácticamente inexistente, puesto que lo que hay son grupos de derechos humanos, sectores de izquierda dentro del Partido Demócrata, intelectuales y periodistas que cuestionan al establecimiento.
A ellos se buscaría acallarlos, en contra de las manifestaciones se habilitaría al ejército para intervenir directamente. Vendrá así, una época actualizada del macartismo de los años 50, infame persecución en contra de los “rojos” que puso bajo amenaza al pensamiento libre. El mismo Chaplin tuvo que defenderse y después salir. Toda esta represión se enmarca en combatir el antisemitismo, falacia que la ajustan al momento actual.
Tan preocupante como lo anterior es el desconocimiento que tiene Trump del cambio climático que lo llevó en su primer mandato a que Estados Unidos saliera del Acuerdo de París, Acuerdo que busca ponerle freno a las emisiones de gases de efecto invernadero. Trump es uno de los negacionistas más radicales del cambio climático, contrariando a la ciencia y a las evidencias, considera que se trata de una invención que no hace sino perjudicar el desarrollo. Es este un hecho que pone a pensar incluso a gobiernos conservadores, en un momento en que los huracanes, las inundaciones, el calor, muestran la tragedia ecológica que apenas comienza.
No cabe duda de que Trump seguirá con el apoyo al gobierno genocida de Neyantahú. Los unen viejos nexos de amistad, intereses económicos, la mentalidad supremacista. Trump está a favor de la limpieza étnica que se vive en pleno siglo XXI en Palestina y en contra de toda forma de emancipación del colonialismo.
No se mencionó en su campaña a América Latina. La agresión de Trump no será directa, sino contra los hijos de nuestro continente quienes buscando salir de sus penurias llegaron al país del norte. Trump los buscará, los perseguirá, los encarcelará y posteriormente serán deportados; en su visión ideológica los migrantes son seres de inferior categoría que afean la América blanca que, dice, volverá a su grandeza.
En cuanto a nuestros gobiernos, todos sumisos al Imperio, Trump no tendrá por qué preocuparse. Sobre Venezuela se seguirá su cerco, impredecible hasta donde llegue. Lo cierto es que continuará la agresión contra del bravo pueblo venezolano coadyuvado por quien fuera uno de los líderes obreros que denunciara con vehemencia la política colonial de Estados Unidos, me refiero claro está, a Lula, quien cumple con el vergonzoso papel de apuñalear por la espalda a su hermano, como ocurrió recientemente en Kazán, en la cumbre de los Brics. Y por Boric, un auténtico paquete chileno, por quien ya nadie da un peso por en Chile, y, claro está, por nuestro canciller gringo- chocoano.
En cuanto hace al medio Oriente se puede afirmar, sin ningún triunfalismo, que por fortuna los tiempos cambian. Los palestinos y su resistencia han mostrado que en el medio Oriente las cosas son a otro precio. Bastó que en diez minutos llegarán los misiles de Irán – a quien Trump profesa un odio enfermizo, al que le mató uno de sus generales más queridos por su pueblo- a Tel Aviv, para que el renombrado segundo ejército más poderoso del mundo y su infranqueable cúpula de hierro fuera ridiculizado. Trump pensara dos veces en agredir a Irán.
Numerosos escritos circulan sobre las causas de la derrota de los demócratas en cabeza de Kamala Harris. No aciertan a comprender muchos analistas como este sujeto estafador, – a su propio padre lo iba a despojar de sus negocios y tuvo que intervenir su hermana juez para evitarlo, – inculto, vulgar, violento con las mujeres, condenado por la justicia, incitador del odio, racista y tantas otras virtudes, vuelve y juega.
Bernie Sanders, el senador demócrata por Vermont que encarna la dignidad que pudo acompañar al partido del cual forma parte, dijo en uno de sus notas al respecto de la pregunta:
“No debería sorprendernos demasiado que un Partido Demócrata que ha abandonado a la clase trabajadora descubra que la clase trabajadora lo ha abandonado a él”.
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