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Domingo, 4 de octubre de 2026

Vicky Dávila: presidenta 2026-2030

Vicky Dávila: presidenta 2026-2030
Vicky Dávila: presidenta 2026-2030
Alexander Velásquez

No vaya a creer el amable lector que al columnista se le corrió la teja… No todavía… Del título de esta columna échenle la culpa al trino delirante de Claudia López, la ex alcaldesa de Bogotá, que se fue pero no se ha ido, porque ya sabemos que el poder es una adicción incurable. El problema no es que Vicky Dávila quisiera ser presidenta de esta pobre República. El embrollo es otro.

Vicky Dávila: presidenta 2026-2030

Luego, en su cuenta de X, Dávila publicó este trino con el titular de la Revista Oposición, según el cual “es catalogada como la mejor periodista y defensora de la democracia en la historia de Colombia”. Sin que supiéramos quién le otorgó tan altos atributos de heroína moderna, misteriosamente la publicación desapareció sin dejar rastro, (tanto del susodicho portal, al que Vicky le agradece “por este escrito tan bonito”), según la prueba que alcancé a salvar. Al googlear la cosa, uno encuentra que el artículo fue des-publicado, pero la sola captura del trino habla de los niveles de delirio a los que estamos regresando. ¿Es esta la comprobación del camuflaje político que practica Semana?

Es hora de preguntarse para qué sirven los premios de periodismo en este país. Con pesar, me atrevería a lanzar la tesis de que no están sirviendo para mejorar un oficio noble, con una prensa encunetada en su propio laberinto, pero sí para alimentar candidaturas presidenciales, pues un premio, para el caso que nos ocupa, puede traducirse en el idiota útil de quienes usan los medios de información para deformar la realidad.

No pongo en tela de juicio la honorabilidad de los jurados, y menos la de las directivas del CPB que los escogen de buena fe, pero esa estatuilla me pareció inmerecida, pues se premió una investigación cuyos resultados todavía son incipientes, o al menos no concluyentes. Por otro lado, recomiendo la lectura del artículo de Carlos Cortés (La Silla Vacía) con el análisis del minuto a minuto de eso que Vicky Dávila llamó en su discurso “un día triste en Colombia” y que el colega llama “un artificio, una hipérbole de la marca registrada Semana”, refiriéndose a las exageraciones de la periodista en su cuenta de X, durante el cubrimiento “hollywoodesco” de la fallida elección de la nueva fiscal, el mismo 8 de febrero. Las facultades de periodismo tienen aquí una clase magistral sobre una rara especie nacional: el “periodismo” camaleónico.

Volví luego las palabras de la presidenta del jurado del Premio CPB, Juanita León, directora de La Silla Vacía, en representación de los demás jurados: Juan Lozano, periodista, abogado y político, columnista de El Tiempo y director del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Sergio Arboleda; Andrés Mompotes, director de El Tiempo; Gustavo Álvarez Gardeazábal, escritor; Amparo Pérez, defensora del televidente y directora del programa Doble Vía; Bodgan Piotrowski, escritor polaco, Hernando Paniagua, ex director de Pulzo y José Augusto Ventin, director de la carrera de Comunicación Social y Periodismo de UniSabana.

(Minuto 20:47)

“Este jurado –dijo ella- quiso premiar más el resultado que el proceso. Es decir que, si bien fue visible el esfuerzo invertido en algunas historias, optamos por premiar las piezas por su valor periodístico intrínseco y su impacto, sin reparar en el trabajo de los medios como un todo, en la trayectoria de los periodistas que presentaron su trabajo o en criterios extra-periodísticos como tener un grupo diverso de ganadores”. (Las negrillas son mías).

No sé a ustedes, pero a mí, que suelo pecar de suspicaz, esa declaración me pareció más una confesión. O una disculpa anticipada. “Sin reparar en el trabajo de los medios como un todo”, es una frase que leída entre líneas se presta a todo tipo de interpretaciones.

Abramos el debate: ¿Un medio de comunicación, cuya credibilidad ha sido cuestionada, merece un premio de periodismo?

La estocada final a Semana en la columna de Carlos Cortés es contundente: “La presidenta del jurado –en el que estuvieron reconocidos colegas como Juan Lozano, Hernando Paniagua, Andrés Mompotes y Amparo Pérez– me aclaró que Dávila ganó por sus entrevistas a Nicolás Petro y Days Vásquez (..). No ganó por todo lo demás. Ni por sus constantes exclusivas de la Fiscalía y el Fiscal, ni por la denuncia de las cinco maletas con tres mil millones que se llevó el viento, ni por los audios editados de Armando Benedetti. Mucho menos ganó por su cubrimiento especial de este jueves. Para concursar con ese trabajo tendrá que volverse a postular”.

Pero supongamos que Claudia López tiene razón y Vicky Dávila sí se sueña sentada en el solio de Bolívar, luego de aplicar desinfectante, claro está, no sea que se le prenda algún mal del actual inquilino, como no sea el de trinar a la loca, que en eso está a mano con el primer mandatario.

¿Qué podemos esperar de una presidenta-periodista rezandera, con ínfulas de cantante, que admira a un presidente que odia a sus padres y habla con su perro muerto (Javier Milei)? ¿Nombraría a Salud Hernández ministra de Defensa, a Jairo Lozano en Justicia, a la señora María Isabel Rueda en Comunicaciones y a Jaime Gilinski en Hacienda? Ah, por si acaso, María Andrea Nieto, que les hace El Control a todos menos al sesgo de Semana, sería perfecta para fiscala general de la Nación.

Si pudiera viajar en el tiempo, le consultaría al oráculo de Delfos, o al menos al indio amazónico, sobre las posibilidades reales de que una periodista sea la primera mujer presidente de Colombia. ¿Tocará decirle doctora en vez de directora a Vicky? ¿O simplemente hemos caído en otra fantasía paranoica, al estilo de Colombia será Venezuela con Petro? Dios quiera que sea lo último, porque ya tuvimos suficiente con don Rodolfo Hernández, el outsider septuagenario al que inflaron a punta de titulares.

La política colombiana necesita recuperar su compostura, no levantar la carpa de otro circo para recibir a los nuevos payasos.

Pero de algo estemos seguros: La cosa política, como la cosa periodística, seguirá moviéndose… de maravilla.

Vicky Dávila: presidenta 2026-2030

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Publicación original: https://blogs.elespectador.com

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Alexander Velásquez

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