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Sábado, 3 de octubre de 2026

VAMPYR (1932)

Vampyr
Rodrigo Valencia Quijano
Rodrigo Valencia Q. ©

Opino que esta película, producción francoalemana de 1932, dirigida por Carl Theodor Dreyer, es una obra maestra. Sea el género al que pertenezca (el «terror» es lo de menos), viene a nosotros con negros, grises y luces aterciopeladas a inspeccionar el mundo de lo extraño; y lo hace, lo presenta con interesante y convincente aventura desde la leyenda que produce miedo. Y aunque la época del cine mudo ya ha pasado, aquí siguen apareciendo ocasionalmente esos textos de pantalla completa que explicitan situaciones relacionadas con la historia tratada. Así nos enteramos poco a poco, como voyeristas de lo oculto, de lo que sucede en esa extraña casa donde, entre otras cosas, habitan sombras de personas sin su dueño; siempre están sorprendiendo con apariciones, sin ninguna razón de ser, porque no son de gente física que esté ahí presente; sombras nada más. Pero además está esa señora vieja que es una vampira, Marguerite Chopin, eje de todo ese misterio; y esto, ya de por sí, señala una diferencia en relación a la mayoría de las películas del género, donde el tipo masculino es el regente principal del reino de las tinieblas.

Vampyr

Allan Gray, el joven (estilo Carlos Gardel) que llega allí, comienza a encontrarse con singulares expedientes de lo extraño, de lo irracional, del miedo. La música de esta edición restaurada en 1998, intensamente preventiva y surrealista, con acordes sostenidos, obsesivamente monotemáticos de principio a fin, alarga los momentos de suspenso, expresionistas presencias tratadas magistralmente por la fotografía, en donde todo es una atmósfera fría en claroscuro, que nos hace olvidar la realidad ordinaria de las cosas.

https://www.youtube.com/watch?v=CHbI6ZIxlhQ

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