Urge el Plan de Ordenamiento Territorial en Popayán


Urge el Plan de Ordenamiento Territorial en Popayán

Al igual que la mayoría de ciudades de Colombia, Popayán vive las consecuencias del crecimiento cancerígeno que las lleva a expandirse sin planeación efectiva por los cuatro puntos cardinales de su territorio urbano y rural.
No es problema de este alcalde, como oportunistamente lo quieren mostrar quienes movidos por mezquinos intereses de camarillas políticas sólo piensan en las próximas elecciones.
La crisis socioeconómica, urbanística y de espíritu cívico de sus habitantes con escaso sentido de pertenencia obedece a la acumulación de problemas por resolver que viene desde hace décadas, cuando la ciudad perdió la importancia económica, política y cultural que tuvo en otras épocas y los cuales han intentado remendar, con limitados recursos financieros y administrativos, y comprensión parcial de sus causas, los diferentes alcaldes que la han gobernado, unos con mayor iniciativa y éxito que otros.
El relativo orden urbanístico y la estratificación social que en el trascurrir de la ciudad se mantuvo desde la Colonia y la República hasta la mitad del siglo XX en el mapa de tablero de ajedrez que diseñaron los españoles en las manzanas de lo que hoy conocemos como centro histórico, desde aproximadamente 1930, se vio desbordado con la creciente urbanización a lo largo de la línea férrea del tren y a partir de 1940 planificada hacia el occidente, agenciada por el ICT, BCH y particulares y por la masiva ocupación de lotes para construir sus cambuches en los asentamientos, por parte de habitantes de la ciudad que habitaban inquilinatos y de poblaciones cercanas que llegaron después del terremoto de 1983.
Cuando con recursos nacionales y extranjeros se financió la reconstrucción del centro histórico y de los barrios tradicionales y la adecuación de los cambuches en los nuevos, los gobernantes y legisladores, además de la Ley de alivio para los deudores del ICT y el BCH, también expidieron leyes para facilitar la instalación de fábricas en el parque industrial, pero estas no llegaron al igual que ignoraron los beneficios tributarios concedidos en 1995, con la Ley Paez.
Espontáneamente y sin mayor planificación, (como lo anota el escritor Víctor Paz Otero, en sus conferencias, sobre Popayán, programadas en la sede de la FUP, en el antiguo colegio de San Francisco, los viernes a las 6: p.m. y sábados a las 9:am.), además de atractivo turístico gracias a su arquitectura y pasado histórico que le dan una identidad propia, Popayán se ha convertido en una ciudad universitaria, con cerca de 35.000 estudiantes nativos y foráneos que además de dinamizarla en su ambiente potencian la economía de pequeñas y medianas empresas que predominan en la ciudad a la que acuden habitantes de los municipios y departamentos vecinos en demanda de vivienda, bienes comerciales, servicios financieros, de salud, educación y otros.
Con la elección popular de alcaldes y el proceso de descentralización política y administrativa propiciada por la Constitución del 91, se esperaba que los ciudadanos tuvieran mayor participación e iniciativa en la orientación de sus municipios, al igual que mayores herramientas para la Planeación y el buen gobierno, como los Planes de Ordenamiento Territorial tendientes a propiciar un manejo y expansión ordenada de las áreas urbana y rural, agobiadas por la escasez de vías; pero todavía falta mucho para que los POT sean diseñados con la participación de las comunidades y sin interferencias de los intereses de clientelas políticas, contratistas y urbanizadores legales y piratas que acechan a las administraciones municipales, las curadurías urbanas y las secretarías de planeación.
Para reemplazar el POT de 2003, desde la alcaldía de Fuentes fueron contratados varios estudios y organizados numerosos seminarios públicos con la participación de ingenieros, arquitectos, ambientalistas, antropólogos, líderes comunitarios, etc.; pero la actualización del POT le correspondió a la actual administración, que logró apoyo especial de Planeación Nacional y de una universidad extranjera para concretarlo.
Por lo pronto y gracias al Plan de Manejo Especial del Centro Histórico, diseñado por el Ministerio de Cultura, existen normas para evitar que continúen los abusos contra el patrimonio arquitectónico del mayor atractivo turístico de esta ciudad que no ha sido llamativa para que las industrias se instalen y contribuyan a generar empleos. Por lo pronto la Policía Urbanística, de reciente creación y dependiente de la Oficina de Planeación, cumple la función de controlar las reformas a antiguas edificaciones y la construcción de nuevas, pero para estructurar el nuevo POT, que ordene el crecimiento de la ciudad, hace falta mayor socialización de las tareas adelantadas hasta el momento para que se complemente la visión de los expertos con la de las comunidades, las universidades públicas y privadas más los gremios de la ciudad.
*******************************
Otras publicaciones de este autor en: http://www.proclamadelpacifico.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/felipe-solarte-nates/



