Universidad del Cauca se prepara para elegir nuevo rector


El 11 de noviembre de 1827, con la firma de Santander y siguiendo el espíritu de apertura de la educación y nuevas ideas que permeaba la época, fue creada la Universidad para el Distrito 3, que posteriormente sería conocida como del Cauca.
Aunque su origen pueden remontarse a centros educativos fundados por los españoles como el Seminario Mayor, donde estudiaron los hijos de hacendados y mineros criollos, cuando el conocimiento de la filosofía escolástica ligada a la religión católica de la Contrareforma, la Inquisición y las leyes eran las materias que podían estudiar sus vástagos, los programas de estudio e ideas también fueron influenciadas por cambios como la independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa con la Ilustración permeando a jóvenes como Camilo Torres, el sabio Caldas y otros destacados alumnos de José Félix Restrepo, quien intentó comunicarles otras ideas libertarias. A partir de 1827 sus primeros alumnos provenían de las elites de incipientes ciudades y pueblos del Gran Cauca que abarcaba desde el Putumayo, pasando por Nariño, el actual Cauca, el Valle y parte del Chocó y Eje Cafetero. Popayán era el principal centro urbano, económico y político del suroccidente de la naciente república y desde las aulas del antiguo convento de Santo Domingo, la Universidad del Cauca graduó a 14 expresidentes de Colombia a lo largo del siglo XIX, “un record que puede ser mundial, porque ni Harvard lo tiene ”, según el actual rector Juan Diego Castrillón Orrego, quien muestra como su principal logro el haber hecho realidad la descentralización y regionalización de la universidad a partir de la sede en Santander de Quilichao, así como haber aumentado el número de programas de pre y posgrado, maestrías y doctorados, gestionar reconocimientos de calidad y continuar con el plan de nuevas construcciones en Popayán y en Quilichao, para aumentar el número de aulas, laboratorios y centros de recreación para los nuevos estudiantes que se han matriculado en programas de pregado en las tradicionales y nuevas carreras creadas desde el 2012, cuando recibió la rectoría de Danilo Reinaldo Vivas con cerca de 12.000 matriculados y para el primer semestre de 2017 contará con más de 15.000 alumnos.
El actual rector no se escapa de las críticas de haber politizado a la universidad al convertirla en fortín de congresistas, que a lo largo de los años se han rotado en el control de sus nóminas y orientaciones, pero él se defiende argumentando que el anterior rector que se hizo reelegir por dos períodos más y otros que lo precedieron no pueden hablar muy duro, pues al no existir plena autonomía universitaria y al ser la institución de carácter nacional y con influencia de los distintos grupos que gobiernan al país y la región, no está libre de la influencia de los sectores políticos.
Lo cierto es que el actual rector “al que se le ha ido la mano en condecoraciones con trasfondo político”, según sus críticos, termina su período en abril de 2017 y desde ya hay puja entre los diversos sectores políticos del Cauca encabezados por el senador Luis Fernando Velasco y el exsenador Aurelio Iragorri Hormaza, para influir en el nombramiento del nuevo rector que según críticos de Juan Diego Castrillón, como escribió el profesor Guillermo Pérez en una columna de El Nuevo Liberal, no debería salir de su equipo directivo integrado por el vicerrector Velásquez y el doctor Buelvas, quienes deben renunciar a sus privilegiadas posiciones para hacer campaña y abrirle campo a otros destacados profesores como el reconocido historiador Guido Barona, quien aspira a darle mayor importancia al fortalecimiento académico y a la investigación, antes que al cemento y a mejorar la situación laboral de cerca de 500 docentes que son contratados durante 8 meses del año, con salarios de sobrevivencia y la exdecana de Ciencias Económicas y Contables, Alejandra Miller, actual secretaría de Gobierno Departamental del Cauca, quien contaría con mayor respaldo del sector político. Sin embargo, a pesar de unas críticas aisladas y de algunos artículos de opinión publicados en El Nuevo Liberal, la mayoría de docentes poco se interesan por la designación del nuevo rector, al igual que los estudiantes que de vez en cuando se movilizan por reivindicaciones concretas en algunas facultades como recientemente sucedió con los de los programas de Ciencias de la Comunicación y Bellas Artes.
Unicauca, que está clasificada entre las nueve mejores universidades públicas del país, en las gestiones de Danilo Vivas y J.Diego Castrillón, registró la apertura de nuevos programas académicos en pre y posgrado, ampliación de la planta física e impulso a la investigación en distintas carreras; pero aún tiene muchas limitaciones y fallas que también tiene que ver con la precaria situación laboral de muchos profesores. Al nuevo rector le tocará afrontarlos.



