Una ciudad en aprietos
FABIO ARÉVALO ROSERO MD
Popayán es una ciudad dotada de condiciones ventajosas frente a otras similares. A su favor cuentan su tamaño, ubicación geográfica, topografía plana, clima primaveral, generosas áreas verdes, portabilidad, etc. Pero especialmente gente muy valiosa en la “franja naranja” (aquella libre de políticos, aristócratas fingidos, mediocres funcionarios, popayanejos excluyentes, infelices con dinero y afines). Paradójicamente, con tales gabelas, su atraso es uno de los más grandes del país. ¿Qué está ocurriendo entonces?
De nuestras ciudades capitales (lo afirmo con conocimiento de causa) es tal vez la más gobernable, la más manejable, la menos complicada, la menos intimidante para proyectarla. Pero su deterioro es cada vez más avanzado. Presenta uno de los peores desempleos del país, anarquía en el espacio público, una informalidad que campea, críticos niveles de miseria, crisis en servicios públicos, “desmadre” de los actores de la movilidad, inexistencia de programas de educación ciudadana, caótica accesibilidad, indignidad en la atención al ciudadano, arrogantes funcionarios de gobierno, contaminación visual y por ruido sin dolientes oficiales, ciudadanos peatones desprotegidos, calidad de vida en picada, etc.
Pero posiblemente lo más grave sea la falta de liderazgos legítimos que construyan fuertes lazos de confianza con la comunidad. Que cautiven al ciudadano para que crea en los dirigentes y aporten en la construcción de identidad y desarrollo. No hay referentes inspiradores que induzcan a la gente a cambiar su forma de pensar para mejorar su comportamiento. Peor aun cuando funcionarios oficiales sin sentido del servicio, al “estilo Merlano”, se imponen privilegios en el uso del espacio público.
El 31 de marzo del 2008 (como producto de mi autoría e iniciativa) postulé al Cauca para los Juegos Nacionales 2012, sede que fue adjudicada, gracias a esta indispensable gestión. Uno de los objetivos de este logro (que me ha sido alevemente desconocido gracias a la mediocridad y mezquindad de funcionarios incompetentes y resentidos) era crear un referente histórico para construir durante dos años previos al evento un modelo de identidad, regionalidad, cultura ciudadana y convivencia. Esa oportunidad se perdió. Ahora se harán unos juegos de trámite, apenas por cumplir, muestra de la miseria mental en la visión de desarrollo.
Además hay funcionarios que salen a lucirse haciéndole creer a la gente que vive en Suiza. Para muestra una perla de un dirigente que refiriéndose al agua asevera: “no hay necesidad ni de hervirla, ya que su consumo no causaría ningún tipo de enfermedad”. Temeraria e irresponsable afirmación, ya que nadie está en capacidad de garantizar la asepsia total del líquido que llega a cada hogar. Por seguridad y salud pública recomendamos hervir el agua, porque el riesgo de la presencia de gérmenes a pesar de la potabilidad, persistirá. Pero como dijo Mark Twain: “Es más fácil engañar a la gente que convencerlos que han sido engañados”.
Son muestras del atraso y la pequeñez del desarrollo que ha estancado a la comunidad con dirigentes anacrónicos y sectarios, promotores de ciudades infelices. Pero gobernar es rectificar. Especialmente cuando se es sabio y generoso, para dar timonazos a favor de la gente. Gobernar es pactar, pactar no es ceder. Es hacer que el pueblo piense y participe, para que se deje gobernar. Quizás el arte de gobernar sea precisamente eso: el arte de saber valorar al pueblo y esforzarse por alentar y cumplir sus sueños.
Apostilla: La gente libre de elegir (sin coacciones), podría tener los dirigentes que necesita para soñar y alcanzar una ciudad distinta, más humana. Una ciudad feliz cercana a esta joya que invito a disfrutar:
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