UNA CANCIÓN AL GUARDAVALLAS


Armando Orozco Tovar
Ayer vi a Ospina volar como aguja
Deteniendo la bola
Enviada por el invasor celeste.
Sin espinar el aire
Con sólo las alas de su espalda
Defendió poeta en el viento
La portería
Mundial de la alegría.
Si no fuera por él
La goleada
No hubiera tenido parangón.
Tampoco el rey oriental
Pudo vencer con sus rayos marinos
El arco sublime de sus manos.
Alegría de Pío/ 29/VI/2014/1:20 A.M



