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Miércoles, 7 de octubre de 2026
martes 27 diciembre, 2016 a las 3:51 pm

UNA ANÉCDOTA CON FIDEL CASTRO

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Rodrigo Valencia
Rodrigo Valencia Q

La amiga payanesa Victoria Eugenia Ordóñez Aragón, «la Nena», trabajó en Nueva York en Naciones Unidas, en el Departamento de Español; y entre otras, cuenta ella, tenía como compañera de trabajo a Marta de la Serna, tía del Che Guevara por parte de mamá.

Una vez concluida la revolución, el Comandante Fidel Castro fue a Nueva York a reunirse con los empleados cubanos de la ONU. Como la charla estaba programada únicamente para ellos, la Nena no quería perder esta oportunidad única de conocer al famoso revolucionario; y entonces, aprovechando que uno de los compañeros no podía llevar a su esposa, le pidió el favor de hacerla ingresar presentando los documentos de la señora cubana; y tuvo tan buena suerte, que logró pasar sin problemas tres exigentes barreras de seguridad con esos papeles, relata Nena.

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Ya en el evento, en determinado momento, Nena alzó la mano y dijo: «Comandante, yo mentí; no soy cubana, soy colombiana». Ella dice que Fidel se rió y le respondió descomplicadamente: «Yo estuve en Bogotá dos días, cuando el asesinato de Gaitán, el 9 de abril de 1948».

Fidel era en ese momento asediado por los asistentes; sobre todo las mujeres, dice Nena, lo rodeaban; él se secaba el sudor con un pañuelo, y entonces preguntó entre risas: «Bueno, ¿y es que acaso soy un rey, o qué?»

Nena opina que Fidel era una persona asequible, muy humana, sincera, cálida. Y con esa sencillez que lo caracterizaba, se había alojado en el Hotel Teresa, que quedaba en Harlem, el cual estaba supervigilado permanentemente por la policía montada, y esto le había ocasionado críticas de algunos y elogios de otros.

Después de la reunión en la ONU, Fidel Castro dio un discurso en Central Park; cuatro horas seguidas parecían no cansarlo en lo más mínimo, distinguiéndose con ese tono que lo caracterizaba como verdadero genio de la oratoria.

Nena cuenta que además de Castro, en su empleo tuvo también oportunidad de conocer al Príncipe de Gales y a su esposa la princesa Isabel (hoy reina de Inglaterra), a Nikita Krushchev y a otras grandes figuras de la política mundial, lo cual siempre ha sido para ella motivo de enorme satisfacción. Y compartimos entonces esta anécdota suya, por considerarla uno de aquellos momentos significativos que indudablemente marcan la memoria personal con huella indeleble por el resto de una vida.

La foto es de la ocasión, tomada en abril de 1959. La flecha señala a Nena Ordóñez.

RVQ