28 de agosto de 1963: Martin Luther King termina un largo viaje que le había conducido hasta la capital de los Estados Unidos. Más de 2.000 autobuses, 21 trenes especiales, 10 aviones fletados e incontables vehículos condujeron a cerca de 300 mil asistentes a la ‘Marcha por el trabajo y la libertad’. En la ciudad que lleva el nombre del libertador de los Estados Unidos se reunió una gran cantidad de afroamericanos, pero también blancos, indígenas y todos aquellos que sintieron como propia la lucha por los derechos civiles y la abolición de las leyes segregacionistas. Muchos artistas amenizaron la manifestación, entre ellos Bob Dylan quien entregó algunas de sus canciones a la multitud que se agolpó en cercanías del monumento a Lincoln. Pero ni Dylan ni ningún otro personaje pudieron robarle protagonismo al verdadero líder de esta muestra de resistencia; después de haber sorteado el sabotaje a los equipos de sonido que se hizo por parte de algún colectivo no identificado, Martin Luther King se dispuso sobre el atril que fue instalado en las escalinatas del monumento. No fue al azar que el sitio escogido para este día fuese el monumento dedicado al presidente que, tras un conflicto terrible y largos años de infamia, logró la abolición de la esclavitud en territorio estadounidense.
King comenzó su discurso con unas cuantas palabras de agradecimiento hacia todos los que se hicieron presentes en el lugar. Seguido de esto, los deseos reprimidos por tanto tiempo de lograr una sociedad justa e igualitaria se tomaron las palabras del líder estadounidense. King hizo gala de su experiencia como ministro bautista logrando una diáfana exposición que apeló a fuentes como la Biblia, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, la Proclamación de Emancipación, la Constitución de los Estados Unidos e incluso a las propias ideas del presidente Abraham Lincoln. En medio del discurso pronunció las palabras que más pronto se grabaron en la memoria de los presentes ese día:
“Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales.
Yo tengo un sueño que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.
[…]Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter.
¡Yo tengo un sueño hoy!”
El discurso pronunciado por King se convirtió en uno de los más recordados y estudiados del siglo XX. En los cerca de 17minutos que tuvo este discurso Luther King no solo resumió su proyecto político e ideológico sino que legó al mundo unas de las manifestaciones más conmovedoras de lucha por la justicia, persistencia y la No Violencia.
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Si desea conocer el discurso completo visite “I Have a Dream”
Si desea conocer más sobre este tema en la voz de Diana Uribe visite Lucha por los derechos civiles

