Tres poemas para reflexionar en Semana Santa

Tres poemas para reflexionar en Semana Santa

El pequeño vagabundo
Madre amada, madre amada, la iglesia está yerta;
Y la taberna es grata, placentera y tibia.
Puedo decir, por otra parte, dónde me tratan bien,
Aunque tal trato nunca será bien visto por el cielo.
Si en la iglesia nos diesen un poco de cerveza,
Y un fuego grato para entibiar nuestras almas,
Cantaríamos y rezaríamos el día entero,
Y nunca querríamos alejarnos de la iglesia.
Así el párroco podría predicar, y beber, y cantar,
Y estaríamos tan felices como los pájaros en primavera;
Y la modesta Dama Contrahecha, que siempre está en la iglesia,
No tendría hijos patizambos, ni repartiría ayunos y latigazos.
Y Dios, como un padre, se regocijaría al ver
A sus hijos tan plácidos y felices como Él,
No tendría más riñas con el Diablo,
Sino que le besaría, dándole tanta bebida como vestido.
William Blake, de su colección Cantos de Inocencia y Experiencia (1789), tomada de Poesía Completa, Biblioteca Personal JL Borges, 1986
Jueves Santo
¿Es algo santo contemplar?
En una tierra rica y fructífera,
A los niños reducidos a la miseria
¿Y alimentados con fría y usurera mano?
¿Es tal tembloroso llanto un cantar?
¿Puede acaso ser un canto de alegría?
¿Pueden existir tantos niños pobres?
¡Esta es tierra de indigencia!
El sol para ellos nunca brilla,
Y sus campos son áridos y desnudos;
Sus sendas están plagadas de espinos,
Viven en un invierno perpetuo.
Pues donde quiera que el sol brille
Y caiga la lluvia,
Los niños no pueden pasar hambre.
Ni la miseria consternar su mente.
William Blake, de su colección Cantos de Inocencia y Experiencia (1789), tomada de Poesía Completa, Biblioteca Personal JL Borges, 1986
ARMERO
No sufras, amor
Por la catástrofe de Armero
Ni por la de Pompeya
Ni por las que vendrán
Piensa
¿Qué de esos veinte mil?
‘ Los malos eran más ‘
Y el noventa y nueve punto nueve
Sólo servía para fabricar
Fertilizantes para el campo
Los concentrados para cerdos
Recuerda, amor
Reina de Sodoma y Gomorra
Solamente había un hombre justo.
¿Y qué es más fácil probar?
Ante la NASA
La existencia de los marcianos
Que ante el Vaticano
La santidad de algún vecino
El hombre es por excelencia
La gran plaga de la tierra
La peste universal
Ninguna catástrofe es un desastre
Y por absurdo que parezca
Dios y todo lo que ha hecho
Lo que hace
¡Y lo que le falta por hacer!
Es bello, justo y perfecto
Lamentar algo es cuestionar
La omnisciencia
Del Magnánimo
Del Supremo
Del Señor
Y eso es una herejía, amor
Ninguna catástrofe es un desastre
Esto es sólo una masacre, amor.
La única tragedia
La única desgracia
Es un mal poema
Y el único condenado
Es su creador
Ahora sí
Llora por mí
Celébrame, amor
León Gil, de su libro Coctel de versos para la mesa 3 (2002)
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