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Viernes, 16 de octubre de 2026
martes 23 diciembre, 2014 a las 5:57 pm

TRAGEDIA HUMANA Y NATURAL EN NAVIDAD

tragedia

Crepitaciones

Nuestro amado departamento del Cauca es tierra propicia y privilegiada por poseer en su territorio y en sus cuatro puntos cardinales, una biodiversidad increíble en todos los sentidos, incluyendo todos los pisos térmicos posibles, junto a una flora y fauna admirables, sin olvidar los recursos naturales de toda clase, montañas y valles incomparables y lo más importante, la calidad y paciencia de sus habitantes, conformando un prospecto valioso e inconfundible el cual no ha podido ser bien aprovechado, en virtud de las continuas zozobras de orden social, natural y político, que no le permiten despegar hacia su verdadero destino dentro del concierto nacional. Ahora bien, tanto el factor humano como el natural, se encargan a veces de romper el equilibrio que debe existir, para que la vida siga su curso normal y se puedan disfrutar esos ambientes, a plenitud. Pero a mi modo de ver y de opinar, más daño hace el factor humano.

Para sustentar la veracidad de lo comentado antes, citemos algunos ejemplos, con base en los últimos sucesos que han perturbado el alma caucana en sus cimientos de manera dramática. Así por ejemplo, nuestro departamento se preciaba al poseer el santuario natural y turístico llamado Isla Gorgona, en el Océano Pacífico, a 37 kilómetros de la costa Pacífica, a la manera de una joya de la corona. Y ya sabemos lo que pasó. El santuario fue profanado por los que sabemos, asesinaron a un policía, hubo un militar traidor y los turistas no podrán regresar allí, hasta el próximo mes de marzo del 2015. Otro ejemplo, la principal vía de comunicación del Cauca, la Panamericana, fue otra vez herida de muerte, por los mismos actores de siempre, perjudicando a toda la población civil caucana, incluyendo conductores y viajeros. Y lo peor de todo, la muerte de los 5 soldados, mientras vigilaban una carretera construida por los mismos ingenieros militares, la cual va a beneficiar a un gran sector de la población nortecaucana entre San Pedro y Mondomo.

Los tres sucesos tristes, nefastos y “humanos”, ocurrieron al occidente del Cauca el primero y al norte del mismo los dos últimos (el 19 de diciembre del presente año, antes del cese indefinido de las Farc). Al otro día, el sábado 20 de diciembre, apareció en escena la furia de la naturaleza, esta vez al sur del departamento, en forma de dos inmensas y terribles avalanchas, causadas por los ríos Mazamorras y Sambingo, en los municipios de Bolívar y Mercaderes, dejando a su paso una inmensa destrucción, con 21 veredas incomunicadas, 4 corregimientos afectados, 10 puentes averiados, dos acueductos destruidos, 50 viviendas afectadas, 25.000 personas incomunicadas, 8 desaparecidos, 6 muertos, en fin, un panorama desolador, angustioso y lamentable. Las principales víctimas de esta hecatombe natural han sido nuestros campesinos, quienes siempre acostumbran viajar los sábados a las cabeceras municipales a vender sus productos agrícolas para poder sobrevivir, atendiendo a sus familias. Es urgente y necesario, convocar a la solidaridad nacional, para colaborar con los damnificados del sur del Cauca, de Bolívar, mi patria chica, de Mercaderes, y los demás municipios afectados: “HOY POR MÍ, MAÑANA POR TI”.

El factor humano al norte de Cauca y el factor natural al sur del mismo, ambos impredecibles, estigmatizaron esta Navidad 2014. A pesar de la crudeza de las dos tragedias, la del norte y la del sur, me sobrepongo a ellas, y les deseo a Uds., amables lectores y a sus familias, una Feliz Navidad y un Año Nuevo de 2015, pleno de salud, paz y bendiciones. A mis paisanos del sur, mucha fortaleza, en este trago amargo de la vida, mucha fe y esperanza, confiando en las ayudas de los tres gobiernos: municipal, departamental y nacional. A los demás colombianos de bien, mucha solidaridad y ayuda.