ESPECIAL | PROCLAMA DEL PACÍFICO
Por David Luna
Suárez exige volver como accionista de Salvajina
El alcalde de Suárez, César Lizardo Cerón, pidió que su municipio recupere participación accionaria en el negocio de Salvajina, cuya adquisición fue anunciada por EMCALI. En entrevista exclusiva con Proclama del Pacífico, el mandatario aseguró que el interés de Cali podría estar centrado principalmente en el agua, reclamó garantías de abastecimiento para su población y advirtió sobre las obligaciones que Celsia mantiene con las comunidades afectadas por la represa.
La intención de las Empresas Municipales de Cali (EMCALI) de adquirir la Central Hidroeléctrica Salvajina abrió una discusión sobre la participación que debería tener Suárez, Cauca, en el futuro de esta infraestructura. Su alcalde, César Lizardo Cerón, manifestó que el municipio donde se construyó la represa debe volver a formar parte del negocio como accionista y recibir garantías para el suministro de agua potable.
En diálogo con Proclama del Pacífico, el mandatario sostuvo que la negociación anunciada este jueves 15 de octubre por el alcalde de Cali, Alejandro Eder, debe contemplar los intereses de las comunidades y del territorio donde se encuentra la central hidroeléctrica.
“Yo estoy insistiendo que me deben dejar al municipio con agua potable y me deben permitir nuevamente que Suárez tenga las acciones que se vendieron o que se comercializaron en una de las administraciones, que nosotros éramos dueños. Suárez no puede quedar sin acciones allí en el negocio”, afirmó Cerón.
Su declaración introduce una solicitud concreta en una operación que, hasta ahora, ha sido presentada por la administración caleña como una oportunidad para recuperar capacidad de generación eléctrica y aumentar el patrimonio público de EMCALI.
La propuesta contempla intercambiar el 18,06 % de participación accionaria que EMCALI posee en Celsia Colombia, valorada preliminarmente en cerca de dos billones de pesos, por la totalidad de la central hidroeléctrica. El proyecto correspondiente fue radicado ante el Concejo de Cali y su eventual cierre está previsto para el primer semestre de 2027.
El agua sería el principal interés de Cali
Aunque el negocio eléctrico ocupa buena parte de los anuncios oficiales, el alcalde de Suárez considera que la motivación principal de Cali estaría relacionada con la disponibilidad de agua para las próximas décadas.
“Lo que pasa es que, ellos se dan cuenta ahora con la sequía que la única agua que tiene el suroccidente para Cali se llama Salvajina. A la capital vallecaucana le importa la generación de energía; pero, también, lógicamente es importante el agua”, expresó.
Se trata de una interpretación del mandatario caucano sobre los intereses de EMCALI, no de una motivación exclusiva confirmada por la empresa.
En sus declaraciones públicas, Roger Mina, gerente de EMCALI, destacó precisamente las dos funciones de Salvajina. Por una parte, señaló que su producción podría equivaler al 30 % de la energía que consume Cali. Por otra, presentó el embalse como una reserva de agua de largo plazo para la región.
La regulación del caudal del río Cauca permite almacenar agua en temporadas de mayor disponibilidad y liberarla durante períodos secos. Esa función tiene relación con el abastecimiento de Cali, aunque la cantidad de agua disponible a futuro depende de las condiciones climáticas, hidrológicas y de operación.
Cerón considera que la adquisición podría abrir posibilidades de suministro para otros municipios del norte del Cauca y el sur del Valle.
“Ellos ven el negocio arrancando desde Suárez… arrancando desde Suárez, Santander de Quilichao, Villa Rica, Puerto Tejada, el mismo Jamundí y la parte sur, creo, de Cali”, indicó.
Sin embargo, hasta el momento no se conocen estudios definitivos que establezcan la viabilidad técnica, los costos y las inversiones necesarias para desarrollar un sistema de abastecimiento de agua potable hacia todos esos municipios. La presencia del embalse tampoco significa que exista infraestructura para distribuir directamente agua tratada a dichas poblaciones.
Suárez tuvo acciones de EPSA y quiere recuperarlas
La solicitud de César Lizardo Cerón tiene un antecedente en la historia empresarial de Salvajina.
La central fue construida por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) y comenzó a operar en 1985. Durante los años noventa, la reestructuración del sector eléctrico llevó a transferir los activos de generación de la CVC a la Empresa de Energía del Pacífico (EPSA), posteriormente privatizada.
El Decreto Ley 1275 de 1994 contempló que los municipios caucanos donde se encuentra Salvajina pudieran adquirir hasta el 5 % de las acciones de EPSA. También estableció opciones de participación para los departamentos del Cauca y Valle del Cauca, así como para EMCALI.
Documentos judiciales posteriores recogen antecedentes de la adquisición de acciones de EPSA por parte de Suárez y Morales, así como obligaciones financieras derivadas de esas operaciones.
Este antecedente permite comprender la petición actual del alcalde: Suárez busca recuperar una participación económica en un negocio del que formó parte durante la reorganización de EPSA.
No obstante, la posible adquisición por parte de EMCALI corresponde a una operación distinta de aquella privatización. La participación accionaria que tuvo Suárez en EPSA no equivale jurídicamente a una propiedad individual sobre Salvajina ni demuestra que el municipio conserve un derecho automático a recibir acciones del futuro propietario.
Para concretar la propuesta de Cerón sería necesario establecer qué participación solicita el municipio, bajo qué figura jurídica podría obtenerla y qué autorizaciones empresariales, presupuestales y administrativas requeriría.
También queda pendiente reconstruir el destino de las acciones que Suárez adquirió en los años noventa, determinar cuándo fueron enajenadas y conocer los recursos recibidos por la administración municipal.
El alcalde considera que esas circunstancias deben ser tenidas en cuenta en las conversaciones con Cali.
“Cuando uno compra una vaca, uno la compra con el hijo… y nosotros somos el hijito que va allí. Ellos tienen que entender eso”, manifestó, para explicar por qué considera que el municipio debe formar parte de la negociación.
El alcalde advierte sobre las deudas con comunidades
Otro punto planteado por César Lizardo Cerón está relacionado con las obligaciones sociales y ambientales derivadas de la construcción y operación de la represa.
El mandatario aseguró que recientemente terminaron de protocolizarse consultas previas con comunidades indígenas y afrodescendientes del territorio, relacionadas con el funcionamiento de Salvajina.
“Hoy existen unas deudas con las comunidades por medio de la consulta que se acaba de protocolizar, que es en el tema de mitigación, de compensación por los daños causados”, manifestó.
La afirmación sobre la protocolización reciente corresponde a información suministrada por el alcalde. Para establecer su alcance será necesario conocer las actas suscritas, las comunidades participantes, las medidas acordadas, los responsables de ejecutarlas y sus plazos.
El antecedente judicial más importante es la Sentencia T-462A de 2014 de la Corte Constitucional, que examinó los efectos de Salvajina sobre comunidades indígenas de los resguardos Honduras y Cerro Tijeras, en los municipios de Morales y Suárez.
La Corte reconoció vulneraciones de derechos relacionadas con el aislamiento territorial, las dificultades de acceso a servicios de salud y educación y la falta de culminación de la consulta previa correspondiente al Plan de Manejo Ambiental.
También ordenó identificar, mediante procesos de participación, medidas de compensación, mitigación y corrección por los impactos ambientales, económicos, sociales y culturales de la operación.
La providencia precisó que EPSA había asumido desde 1996 obligaciones y pasivos relacionados con la represa.
Ese antecedente da fundamento a la preocupación expresada por Cerón frente a un eventual cambio de propietario. Sin embargo, la situación actual de cumplimiento y la distribución de responsabilidades entre Celsia, EMCALI y otras entidades deberán establecerse con documentación actualizada.
El alcalde fue enfático en pedir que estas obligaciones formen parte de la conversación.
“Entonces venga, sentémonos, no le vamos a decir que no, pero venga, primero sentémonos con la comunidad y que ellos también sepan qué es lo que van a comprar”, afirmó.
En su opinión, las sucesivas operaciones de compraventa de la empresa no pueden dejar sin respuesta las afectaciones ocasionadas por la construcción y funcionamiento de la hidroeléctrica.
“Salvajina hoy, Celsia tiene unas responsabilidades con la comunidad, ¿eso en cómo va a quedar?”, preguntó.
La transferencia de una infraestructura energética debe examinarse junto con las obligaciones ambientales, contractuales y judiciales que continúan vigentes. Sin conocer los documentos de la futura transacción, no es posible establecer cuáles serían asumidas directamente por EMCALI, cuáles permanecerían a cargo de Celsia y cuáles corresponden a otras entidades.
Suárez pide sentarse en la negociación
Las declaraciones del mandatario caucano no representan un rechazo a la adquisición planteada por Cali. Cerón manifestó disposición a conversar, aunque condicionó su respaldo a que se escuchen las solicitudes de la administración municipal y de las comunidades.
Su posición reúne dos exigencias económicas y sociales: que Suárez vuelva a tener participación accionaria y que la negociación permita resolver necesidades de agua potable y obligaciones pendientes en el territorio.
El planteamiento abre preguntas para la Alcaldía de Cali, EMCALI y Celsia. Entre ellas, si existe disposición para estudiar una participación del municipio en la nueva estructura de propiedad, si la operación contempla compromisos para el abastecimiento de Suárez y cómo se manejarán las medidas de compensación acordadas con las comunidades.
También resulta necesario establecer qué papel tendrán las autoridades de Morales, municipio igualmente vinculado a la historia del embalse y a los procesos de participación accionaria de EPSA.
La discusión llega cuando EMCALI apenas comienza el trámite para adquirir Salvajina. El Concejo de Cali deberá pronunciarse sobre la autorización para disponer de las acciones que la empresa municipal tiene en Celsia Colombia, mientras las partes definen las condiciones de la eventual compra.
En ese escenario, César Lizardo Cerón busca que Suárez tenga voz en las decisiones sobre una central construida en su territorio y de la cual depende una parte de la regulación hídrica y de la generación eléctrica regional.
Su petición quedó expresada en una frase que resume la posición de la administración municipal:
“Suárez no puede quedar sin acciones allí en el negocio”.
La respuesta de EMCALI a esa solicitud y la revisión de los compromisos sociales de Salvajina serán asuntos pendientes de la negociación que apenas comienza.