TITULOS DESGASTADOS
Reinel GutièrrezEn el convulsionado mundo en que vivimos se puede afirmar que muchos títulos de dignidad se encuentran desgastados. Las razones son claras, pues los excelentísimos señores ya no lo son desde que se les descubre alguna falencia.
Las santidades no son tan divinas y todopoderosas, cuando dejan entrever los pecados que cometen. Las Majestades, Altezas, los Soberanos, rigen en las monarquías que quieren hacer realidad los cuentos de hadas.
Ser doctor no es sinónimo de gente bien, porque los hay con grandes habilidades para timar, pulidas por los conocimientos universitarios.
En Colombia la honorabilidad no se forja desde el hogar pese a que allí hayan normas precisas y hasta se rece el rosario. Se consigue en una dura carrera como la política, pasando por los niveles de lagarto, sacamicas, mandadero, cacique, y luego como concejal, diputado, o congresista para conseguir el trato de honorable.
Para ser político no hay que ser honesto, ni tener carácter, sino corrupto, vendible y comprable, pero “honorable”.



