TIEMPO DE ESPERA


Desperté cuando escribí sobre el agua y los juncos del puente. Mis dedos tocaron el frío que fluye y no regresa.
¿Acaso el agua es mi enemiga de los sueños? ¿Puedo mirarme en su espejo mientras redobla un tambor a la distancia?
¿Puedo esperar que los pájaros me digan el secreto?
Cae una trompeta en la fuente; nadie mira; mis rayos aún no quiebran mi alma, yo recito una letanía.
Sigo andando, mientras la terraza agoniza bajo la sombra del avión que pasa. Una estela deja en las nubes; me recuerda mis largas búsquedas y el huir de alas.
Allá, la calle está subiendo, los árboles están bajando.
Nadie quiere saber de los guardarropas que huelen a alcanfor, mientras las hebillas del zapato descansan de su larga travesía. Se guardan, la sombra es confidente del secreto; y, por otro lado, las cartas que le debo al cielo no asombran a nadie. Todos duermen mientras yo vigilo.
Alguna razón tendrá mi mano para escoger más sombras que luces en el apartado rincón del mundo donde vivo.
Sin embargo, la banca del jardín me espera, antes de resucitar a la amada. Tres puertas veo hacia el oriente de los cielos.
RVQ.



