TERTULIA MUY EUTRAPÉLICA EN PALMIRA


TERTULIA MUY EUTRAPÉLICA EN PALMIRA

Anoche fue una noche de tira y afloje muy festiva y conversada. Se trataba de Poesía, de amigos y de compartir opiniones y aportes en la comparsa alegre que se reunió en Palmira… Eso quiere decir eu-trapélica. Una palabra traída del griego y que fue empleada por los cachacos ya hace dos siglos atrás para presentar poetas y compartir sabroso conocimientos, anécdotas y datos para salir de dudas en ambiente cordial y ameno.
Los organizadores, Comfandi Palmira y un par de amigas gestoras Luz Marina Arredondo y Luz Stella Vargas, convocaron ya hace tres meses a la ciudadanía para que participara de conferencias y biografías de personajes notables de la Poesía. En realidad ya anoche fue la quinta Tertulia. La Sala alterna del cuarto piso estaba llena.
El plato que se servía era nada menos que desvestir al bardo travieso Ricardo Arenales o Porfirio Barba Jacob, por nombre Miguel Ángel Osorio. Por más señas nacido en Santa Rosa de Osos. Qué poeta tan escurridizo y difícil como ser humano, pero qué valioso su ser de Poeta.
El expositor de la noche fue un ingeniero muy ducho en las letras y de una memoria feliz: Jairo Escobar Durán. Poco a poco fue dibujando el perfil del autor mentado. Parece que fuera un «una llama al viento», un transeúnte que ayer estaba en Ciudad de México, mañana en Perú o pasado mañana en Guatemala. En cada país sembraba sus letras, urdía pasiones y emigraba luego. Fundó periódicos a donde iba, peleaba con sus gobernantes y cuando estaba ya harto, salía muy orondo sin decir adiós.
Y, ¿de su escritura qué? Era un portento. No se parecía a ningún otro integrante de grupos o tendencias. Era un creador nato. Sus imágenes, sus tropos, su agudeza fue muy distinta a cualquiera. Solo seguía a su propia sombra. Se congraciaba con unos y luego peleaba con ellos y daba media vuelta. Pero su palabra volaba muy alto. Tuvo amistades preclaras, con los autores más cotizados en el mundo de entonces. Mas no hizo parte de un grupo, tendencia, norma o religión.
Se codeaba con cuanto personaje famoso en las letras encontraba a su paso. Hasta con la alta Curia pudo llegar su genio. Habitó como en su casa en un Palacio de la Nunciatura. Tenía en su cara el sello de la frescura por lo que su amigo Rafael Arévalo lo apellidó en un cuento «el hombre que parecía un caballo» por su nariz alargada y su trote azogado.

Nadie como él pudo ni antes ni después de él poner las palabras unas delante o atrás o en derredor para hacer sonar los versos más sonoros con raros y exclusivos tropos. No se sabe cuáles cualidades eran personales y cuáles ajenas. Fue un personaje distinto y escurridizo. Sin embargo, en toda reunión bohemia en la ciudad que estuviera, el centro y figura era el hijo de Santa Rosa de Osos. Nos quedan sus poemas y la leyenda y su fama. Amigo de famosos escritores como Valle Inclán, García Lorca, Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, fuera de políticos, curas y amigotes.
Entresaco estas joyas de imágenes de poemas suyos: De Elegía de un azul imposible: ¡Oh sombra vaga, oh sombra de mi primera novia! /En aquel pueblo, olían las brisas azahar. / Aún bañan, como a lampos, mi recuerdo: su cabellera rubia en el balcón. / Todos teníamos novia y un lucero en el alba diáfana de las ideas. De Retrato de un joven: que haya en la estrofa el ritmo de los golpes cordiales y en la rima el encanto móvil de la ilusión. Apoya tu fatiga en mi fatiga, que yo mi pena apoyaré en tu pena y llora, como yo, por el influjo de la tarde traslúcida y serena. De La estrella de la tarde: ¿En qué grutas de islas misteriosas arrullaron los Números tu sueño? ¿Quién me da los carbones irreales de mi ardiente pasión, y la resina que efunde en mis poemas su fragancia? Y sin embargo… ¿Qué mística influencia vierte en nuestros dolores un bálsamo radiante? ¿Quién prende a nuestros hombros manto real de púrpuras gloriosas, y quién a nuestras llagas viene y las unge y las convierte en rosas? Un grillo canta en los repuestos musgos del cercado, y un incendio de estrellas se levanta en tu pecho, tranquilo ante la tarde, y en mi pecho en la tarde sosegado…
01-07-17 9:30 a.m.



