TERMINA EL MANDATO… UNA FIESTA


En una verdadera fiesta, llena de regocijo debiera convertirse el final del mandato de un gobernante elegido con expectativas, ilusiones y esperanza, pero no es así.
Alcaldes, concejales, diputados y gobernador, acaban cuestionados, denunciados, criticados y hasta en la cárcel.
Terminan escondidos, cabizbajos, temerosos, y no alzan la cara para celebrar los logros. Sus desaciertos los intimida, y al entregar el cargo no suenan las tamboras y la pólvora del día que fueron elegidos.



