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Sábado, 3 de octubre de 2026

EL SÍMIL DE ÓSCAR FIGUEROA

Oscar Figueroa

CREPITACIONES 2015

Dicen por allí, y con mucha razón, que la mejor universidad es la vida, pues ella es la gran maestra, la única, la mejor, quien nos confiere las destrezas y habilidades necesarias para desempeñarnos bien en todas las situaciones posibles de la misma, sin necesidad de haber asistido a costosas universidades o colegios de renombre, sin tener diplomas ostentosos, llamativos vestidos de grado o medallas de lujo llenas de vanidad y pura apariencia. Esas destrezas, habilidades y conocimientos obtenidos fuera de las aulas escolares, a puro pulso, con mucha práctica y dominio manual y mental, con esfuerzo, lucha y sacrificio, es lo que normalmente se llama EXPERIENCIA y es la mejor prueba de garantía del valor humano y ético de los seres humanos. Ahora que escribo esto, me acuerdo muy bien cuando nuestros profesores nos decían el día de nuestro grado como Maestros Normalistas, después de haber estudiado dos años: “ahora sí comienza el verdadero aprendizaje, ya comienzan a practicar lo aprendido”. Es decir, en palabras sencillas: “LA PRÁCTICA Y LA EXPERIENCIA HACEN A LOS MAESTROS, A LOS SERES HUMANOS, EN CUALESQUIER OFICIO EN LA VIDA”.

Oscar Figueroa
Fotografía tomada de: www.google.com.co

Esas lecciones de lo que representan la experiencia y la universidad de la vida, las mostró muy bien nuestro pesista Óscar Figueroa, cuando el lunes pasado 8 de agosto del presente año, conquistó la medalla olímpica de oro, siendo el primer gran logro deportivo de Las Olimpíadas de Río de Janeiro, además de ser el mejor olímpico en la historia de Colombia, pues ganó una de plata en Londres en 2012 y ahora la de oro en Brasil (sin olvidar a Helmut Bellingrodt, con dos platas en tiro, en Múnich y en Londres y Jackeline Rentería, con dos bronces en Pekín y Londres). El propio pesista de oro lo cuenta muy bien cuando afirma que: “El oro que logré en Río me dice varias cosas: primero, que es un premio a mi carrera, A MI EXPERIENCIA. Y segundo, que no estoy viejo, que lo podía conseguir. Algunas veces tuve malas experiencias, pero las superé con esfuerzo y sacrificio” (véase El Tiempo, agosto 9/16).

Entre esas malas experiencias a las que se refiere Figueroa, están el haber sido desplazado con su familia, por motivos de la violencia paramilitar desde Zaragoza, Antioquia, para radicarse en Cartago (Valle) y la operación de una hernia discal, hace apenas 8 meses. Estas dos circunstancias, lo convierten en un verdadero adalid y héroe colombiano, pues de ambas salió victorioso, siendo su conquista mayor la medalla de oro, que brilló en toda Colombia, como símbolo de superación, paz, humildad y sacrificio.

Oscar Figueroa - Fotografía tomada de www.mundotkm
Oscar Figueroa – Fotografía tomada de www.mundotkm

En mi concepto personal, Óscar Figueroa también se convierte en un perfecto símil y arquetipo de nuestra propia historia colombiana de los últimos 60 años de violencia. Al ser desplazado y huir del foco paramilitar, se convirtió en una víctima más de ella y al ganar la medalla de oro, consiguió esa paz personal y material que él necesitaba. Óscar Figueroa simboliza a Colombia que quiere la paz, y su medalla de oro es la paz en sus manos, la cual levantó con mucho orgullo, anunciando que al fin la había conseguido, para orgullo y gloria de Colombia. En esto pensé cuando vi su grandiosa foto en todos los periódicos del pasado martes 9 de agosto del presente año. La paz sí es posible: creamos en ella.

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