Seguridad Versus Privacidad


Aunque el propio presidente de los EE.UU Barack Obama negó que por razones de seguridad nacional se esté violando en forma general el sagrado derecho a la privacidad de los ciudadanos, lo cierto es que el tema ha desatado una verdadera controversia en la nación más poderosa del mundo. Lo que aquí en Colombia conocemos como “chuzadas” también armó un lío monumental y los afectados recurrieron a los estrados judiciales para hacer respetar sus derechos a la intimidad, libertad de expresión y pensamiento, que se vieron lo suficientemente vulnerados.
La Internet y las redes sociales encierran un enorme potencial para el desarrollo y el crecimiento de las comunicaciones, suministra un volumen sin precedentes de recursos para la información y el conocimiento, abre nuevas oportunidades de expresión y participación.
El principio de la libertad de expresión no se debe aplicar únicamente a los medios de comunicación tradicionales, sino también a Internet y todos los tipos de plataformas de comunicación de reciente aparición que seguramente contribuirán al desarrollo, la democracia y el diálogo.
Conforme aumenta el acceso a la información en el ciberespacio, una variedad de agentes con objetivos y valores diversos refuerza las limitaciones de acceso. Además del carácter transfronterizo de Internet, existen muchísimos factores que determinan el nivel de la libertad de expresión en ella y los distintos enfoques normativos repercuten en la libertad de expresión. La verdadera dificultad reside en aprovechar completamente el potencial de los nuevos medios de comunicación, sin poner en peligro las libertades civiles, en particular el derecho a la libertad de expresión, a la educación y a la privacidad.
Todo el despelote, nuevamente se arma tras una orden judicial en la que se le pide a la compañía telefónica Verizon Communications entregar información de llamadas de sus clientes al FBI y a la Administración Nacional de Seguridad de EE.UU. La orden exige a Verizon revelar números de teléfonos, ubicación y duración de las llamadas de millones de usuarios que grabaron y entregaron al FBI. Aparentemente la compañía grabó los números de destino, la duración de la llamada, el número de salida, hora y lugar de donde estaban llamando pero no tienen el contenido de las llamadas.
A pesar de que la Casa Blanca reconoce la orden judicial, señaló que dicha operación era tan secreta que no se podía dar a conocer públicamente. Asimismo, declaró que ese tipo de medidas está ayudando a controlar y a monitorear algunas operaciones terroristas dentro del país. Por su parte, el Senado y el Congreso de USA reseñaron que estaban en conocimiento de esta maniobra. La misma, viene sucediendo desde el 2007 y se renueva cada tres meses.
Lo cierto es que por el temor generado por el atentado terrorista de las torres gemelas de N.Y., en EE.UU se intensificaron las violaciones de los derechos humanos de diversas maneras, entre ellas destacan el abuso de menores, la violación de la privacidad, la brutalidad policial, las detenciones secretas y la disminución de la libertad de expresión.
Centenares de miles de infantes estadounidenses son objeto de abusos, algunos de los cuales tienen un desenlace fatal; además, el castigo corporal es legal en 19 estados del país y en algunos centros se “trata” a menores con electrochoques.
EEUU sigue siendo el país con mayor número de reclusos, un total de 2,2 millones de personas. Todavía está pendiente el asunto de las prisiones secretas de la CIA en Polonia, Afganistán, Irak, Tailandia, Marruecos, Yibuti, Rumania y Lituania.
Y desde luego también se volvieron por el prurito de la seguridad nacional, en expertos a las violaciones cibernéticas, escudadas por las leyes de EE.UU., que dan licencia a los servicios secretos a inspeccionar los correos electrónicos tanto de extranjeros como de ciudadanos estadounidenses, sin necesidad de orden judicial alguna. Muestra de ello, es que en el periodo comprendido entre 2004-2007, el registro de correos electrónicos aumentó un 3.000 %.
Razón tenía el polémico Assange, cuando aseguró que todo el mundo puede ser víctima de los espías, debido a que las empresas ofrecen tecnología para productos como Google. «Cualquiera que tenga un iPhone, una Blackberry o un correo de g-mail está vendido», advirtió el australiano.



