Se registra calma nerviosa en Caloto, Cauca
Ha regresado la calma al casco urbano del municipio de Caloto, donde se adelantan operaciones por parte de la fuerza pública, luego del hostigamiento de la guerrilla el pasado viernes, durante casi todo el día, que dejó un militar herido, dos guerrilleros muertos y otros tres heridos, de acuerdo con la información suministrada por el Ejército.
Los locales comerciales, las dependencias de la Alcaldía y los centros educativos nuevamente abrieron sus puertas el día sábado, pero el nerviosismo es latente en los lugares de trabajo, en el mercado y en las calles, donde la gente se sigue preguntando por qué siempre los insurgentes cogen desprevenidas a las Fuerzas Militares y de Policía.
El viernes ocho de abril desde las 7:00 a.m. se empezaron a escuchar explosiones de granadas, ‘tatucos’ (morteros artesanales) y disparos en las calles de la población, lo que obligó a la gente a resguardarse en sus casas, algunas de las cuales alcanzaron a ser afectadas por artefactos explosivos, uno de los cuales cayó cerca de la sede de la Fiscalía, ubicada enseguida de un jardín infantil. Uno de los muros de esta institución, en cuyo interior se encontraban más de 100 niños, resultó afectado.
Esta no es la primera vez en este año que los habitantes de Caloto se levantan con la amenaza de un posible ataque. El 28 de marzo pasado, las autoridades detuvieron un vehículo que estaba cargado con explosivos a la entrada del municipio, el cual fue detonado controladamente por técnicos antiexplosivos del Ejército. A principios de marzo, un grupo guerrillero asesinó a cuatro policías y a dos civiles durante el robo de un dinero que iba a ser llevado al Banco Agrario.
Tiros en El Palo
Simultáneamente, en el corregimiento de El Palo, al norte del municipio, a unos quince minutos de Caloto, también se escuchaban tiros de fusil disparados por guerrilleros que se acercaban desde las montañas a la zona urbana del corregimiento. Allí, algunos residentes indicaron que los insurgentes trataban de medir la capacidad de reacción de los militares que custodiaban un puesto de vigilancia que se encontraba en una cancha de fútbol.
Tras varias horas de enfrentamientos entre la Fuerza Pública y guerrilleros del frente sexto de las Farc, hacia las tres de la tarde, regresó parcialmente la tranquilidad al municipio de Caloto, pero continúa bajo tensión porque saben que subsiste una “calma chicha”.
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