Se estrechan posibilidades electorales

Con la proliferación de partidos y movimientos después de la Constitución del 91, los partidos tradicionales: Conservador y Liberal, que bien o mal tenían sus programas e ideologías definidas, se fragmentaron en múltiples partidos y movimientos, al igual que la izquierda.
La mayoría de estas organizaciones desprendidas de los partidos tradicionales se convirtieron en fábricas de avales (casi siempre cobrando) para candidatos a las alcaldías, gobernaciones, Senado, Cámara de representantes, asambleas departamentales y concejos municipales.
También, fueron jalonados por líderes que armaron sus clientelas familiares, como la de la familia Gaviria en el partido Liberal (esta vez con la novedad de su hija María Paz de candidata al Senado) y de grupos de contratistas con dineros de origen legal e ilegal, interesados en controlar segmentos de administración y presupuestos públicos.
Estos gamonales de los partidos también se rodearon de “caciques” o seguidores incondicionales, aislando a nuevos líderes con tendencias progresistas, sentido crítico y que al igual que algunos congresistas conservadores, liberales, del partido Verde, de la “U” y otros movimientos, a cambio de puestos públicos y contratos para obras públicas y proyectos, aprobaron leyes y reformas propuestas por el gobierno de Petro.
Estos partidos hereditarios se aglutinaron, además de sus jefes, en torno a consignas vacías, presentándose como «defensores de la democracia y la iniciativa privada», «de la propiedad, libertad y el orden», etc.
En este proceso, sin perder los partidos y movimientos su personería jurídica y derecho a recibir dineros del Estado, por reposición de votos y otros conceptos, además de cobrar a los candidatos por los avales, a partir del gobierno de Petro, se decantaron dos sectores polarizados: la derecha intentado recuperar el gobierno, jalonada por el uribismo que sin unirlos orgánicamente centrifugó a sectores tradicionales de los partidos conservador, Liberal, Cambio Radical, de la «U» y movimientos cristianos; y el sector de la izquierda democrática, al que el presidente Petro intentó unir alrededor del movimiento «Colombia Humana», que lo llevó a la Presidencia, logrando relativo éxito, al lograr la fusión de partidos minoritarios como el Polo Democrático, la Unión Patriótica y el Partido Comunista; pero sin alcanzar la de partidos minoritarios de origen étnico, como el MAIS, de origen indígena y de la Colombia Humana, el sector mayoritario conformado por el presidente Petro.
Por talanqueras leguleyas impuestas por el Consejo Nacional Electoral, CNE, con la mayoría de miembros proveniente de partidos de la oposición, el proceso de unidad de la izquierda en un sólo partido ha sido torpedeado, dificultando la conformación de listas únicas para el Congreso y la elección popular del precandidato a la Presidencia, Iván Cepeda, quien en las elecciones de marzo, para el Congreso de la República, se enfrentaría a Roy Barreras y Juan Fernando Cristo, precandidatos de otros partidos y movimientos que anunciaron su participación en el Frente Amplio, que elegirá un candidato único para ir a la primera vuelta presidencial, en mayo de 2026, a enfrentarse con los candidatos de centro, como Sergio Fajardo, los de los partidos de la derecha, o el que escojan si deciden irse unidos, para no quedarse al margen de la segunda vuelta presidencial en junio de 2026.
Con la primera encuesta seria de INVAMER contratada y divulgada el 30 de noviembre por Caracol TV y Blu radio, ceñidos a la exigente nueva reglamentación, va punteando Iván Cepeda, de la izquierda, con ventaja considerable sobre Abelardo de la Espriella, quien siguiendo los bulliciosos pasos de Milei y Bukele, como «aparecido» ha sobresalido sobre los numerosos aspirantes de la derecha. De tercero aparece el repitente Sergio Fajardo, quien, sin embargo, según la misma encuesta, sería más competitivo que De La Espriella, en caso de enfrentarse a Iván Cepeda en la segunda vuelta.
En el Centro Democrático, con la expulsión del precandidato, Miguel Uribe Londoño, quien asumió la banderas de su hijo asesinado, la escogencia de la precandidata se convirtió más en un trámite formal, pues Paloma Valencia, María Fernanda Cabal y Paola Holguín, están con menos del 2.5% en la encuesta de Invamer y el expresidente Uribe, fundador de ese partido, junto a Cesar Gaviria, patriarca del partido Liberal, Efraín Cepeda del partido Conservador y Germán Vargas Lleras de Cambio Radical, ya propusieron armar una coalición de la oposición que aglutine, desde sus partidos y los demás movimientos hasta Sergio Fajardo, quien según parece, sería el candidato ideal del centro y la derecha, para enfrentarlo a Iván Cepeda, pues tiene menos objeciones que De La Espriella, con cuestionado pasado como abogado defensor de poderosos delincuentes de cuello blanco y conocido por extravagancias en sus fiestas, como amarrar a gatos a cohetes de pólvora, para explotarlos en el aire, al estilo de las caricaturas de Tom y Jerry.
Así pintan las tendencias prelectorales al empezar el último mes del año.
Otras publicaciones de Felipe Solarte Nates en Proclama del Pacífico:











