Salpicón de noticias

Salpicón de noticias

Cansado de caminar en busca de amigos que se le apunten a la preventa de mi próximo libro de cuentos titulado “Cantaleta al difunto”, en el parque Caldas busco donde descansar y a lo lejos, sentado en una banca, alcanzo a distinguir la inconfundible pinta de Aristarco, el jubilado prematuro, que cuando deja de beber durante varios días, se convierte en devorador de periódicos y revistas en las bibliotecas del Banco de la República y Comfacauca, y con lengua chisporreante interpreta los sucesos del diario acontecer, con su estilo inconfundible.
“Cuáles son las últimas”, le pregunto mientras me siento y lo animo a que despliegue el noticiero.
“Qué tal la caída del puente de Chirigara, que dizque estaba adelantado en el cronograma de obras para que lo alcanzara a inaugurar Santos, antes de salir de la presidencia… Malos cálculos y diseños, mal ejecutada la obra, terreno inestable y materiales inapropiados, chanchullos o acelere?… ¡Averígualo Vargas! …
Y cómo le parece la embarrada de Temis Ortega, en su discurso en Rosas, que por el tono y la voz parecía lubricado con guaro, cosa rara en él, y que cuando ya había logrado que no volvieran a mentar el torcido de Indeportes y el Fiscal Martínez, de Cambio Radical, le echara ‘tierrita y tápalo’ al caso, se larga con semejante madrazo, dizque contra los manzanillos que no están con él, sin contar con un video que alguien filmó y puso a circular en las redes y después retumbó en todas las cadenas radiales y de televisión y en los periódicos nacionales, volviendo a alborotar el avispero en su contra, cuando acababa de venir a bendecirlo en su campaña para el Senado, su jefe ‘Coscorrón’ Vargas Lleras…
Y cómo ve la del indígena que le puso la punta del machete a un soldado cuando no los dejaron quemar una maquinaria de un ingenio en Miranda… Berracos los soldaditos que no dejaron provocar y sólo dispararon al suelo… Esos no son los métodos… y aunque me da pena ver cómo al Valle del Cauca lo volvieron un mar de caña para producir azúcar y biocombustibles subsidiados por el gobierno ayudándoles a Ardilla Lulle y los azucareros a hacer más plata y cuando en esas tierras fértiles se podría cultivar de todo y sobre todo frutas para el consumo nacional e internacional, aunque tampoco estoy de acuerdo con que lo quieran volver resguardo a la brava, con el cuento de que los indígenas son los dueños de todas las tierras de América, porque estaban primero antes de la llegada de Colón, porque con ese cuento sacan a todos…
Y qué tal la de los de la Corte Suprema de Justicia, que después de que la prensa les destapó las tramoyas del ‘Cártel de la toga’ quieren vengarse obligando a los medios de comunicación a revelar las fuentes en casos de investigación judicial, para favorecer a una viceministra en un caso chimbo, poniendo en peligro uno de los pilares de la libertad de prensa… Menos mal que la Corte Constitucional no está de acuerdo y sigue defendiendo la inviolabilidad de las fuentes y ahí entraron en choque de trenes…
Y cómo ve a los elenos, que cuando habían ganado puntos, por primera vez acordando una tregua bilateral con el gobierno, se largan a volar tubos, a matar soldados y regar petróleo en ríos que abastecen a comunidades campesinas del Arauca y Nariño, creyendo que la mayoría de la población los considera redentores y Robin Hoods de la época, cuando ya están mamados de ellos, y creían que al desmovilizarse las Farc, al fin, empezarían a cambiar sus condiciones de vida, siempre y cuando el gobierno cumpliera con los acuerdos de La Habana y el teatro Colón, sobre todo en lo relacionado con la Reforma Agraria Integral…
Y cómo le parece la demora del gobierno en llegar con obras y proyectos que beneficien a los habitantes de los campos colombianos y a los cultivadores de coca para que se dediquen a otros cultivos y la tardanza del ejército en copar espacios para que no se los disputen los del Eln, el clan del golfo y tantas mafias que se disputan la minería ilegal y el narcotráfico…
Y qué tal los ancianos ladrones de cuello blanco de Reficar, recibiendo la casa por cárcel y conducidos a los tribunales por sus hijos, que se van a gozar la plata que se robaron sus taitas…
Y cómo la ve con los de la disidencia de las Farc emboscando militares y los paracos morrongos matando militantes del nuevo partido de las Farc…”
Cuando iba a preguntarle sobre los candidatos a las próximas elecciones alcanzo a distinguir a Juan Carlos Restrepo, quien quedó de apuntarse a la preventa del libro y me despido de Aristarco.



