“Por Dios, parecen insaciables hienas humanas, espoleadas por la politiquería criminal que se ha alborotado”, dijo un dirigente cívico quilichagüeño al confirmarle a Proclama del Cauca que la noche del sábado 7 de julio, en pleno centro de Pitalito, Huila, fue asesinado el docente de Ciencias Naturales en el Instituto Politécnico José Celestino Mutis, Frankfurt Darío Rincón Reina.
Rincón, con 37 años de vida, además, se había desempeñado como coordinador en segunda vuelta de la campaña de Petro en esa región del Huila.
Aunque los móviles del crimen son materia de investigación en diferentes medios de comunicación regionales se reporta que el profesor Rincón Reina estaba a solo cuadra y media del Quinto Distrito de Policía, en el Valle de Laboyos, cuando un sujeto le propinó una cuchillada en el cuello. De inmediato fue llevado de urgencia al Hospital Departamental San Antonio, pero al llegar ya no tenía signos vitales.
El crimen causó conmoción en la región porque la gente no comprende por qué una persona buena, con excelente liderazgo, que había apoyado en varias ocasiones algunos procesos de trabajo social y era apreciado en la comunidad, debía ser degollada por un desconocido que huyó del sitio de los acontecimientos en una motocicleta, con la ayuda de un posible cómplice quien habría obstruido la captura del homicida.
El asesinato de Frankfurt Darío Rincón se produjo 24 horas después de que millones de colombianos salieran a las calles a rechazar los múltiples crímenes de líderes sociales que se han presentado en el país.
A lo anterior se suma el asesinato de la líder Ana María Cortés, ultimada el pasado miércoles en Cáceres, Antioquia, donde coordinó la campaña de la Colombia Humana.
Igualmente, Fernando Gómez fue asesinado en zona rural del municipio de Guacarí, Valle del Cauca, en la región del Pacífico colombiano. Era un reconocido dirigente de la Asociación Mixta Indígena y Campesina (ASOMIC), y dirigía un trabajo social con la comunidad.
Lo cierto es que regresó el terror, continúan asesinando líderes. A continuación, algunas reacciones detectadas en las redes sociales:
Convoqué para el martes a la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad. La @FiscaliaCol tiene resultados importantes. Reitero mi instrucción de actuar con toda contundencia contra quienes atacan a líderes sociales. No bajaremos la guardia.
#ATENCIÓN Mientras veíamos el partido de nuestra selección fueron asesinados dos líderes sociales: en Chocó Felicinda Santamaría y en Atlántico Luis Barrios. Es urgente que existan plenas garantías y protección a los líderes en sus territorios. #NosEstanMatandopic.twitter.com/gRdJBTLno1
Líderes de florida.. Campesinos profesores e indígenas .. Están amenazados. En este momento por supuestas águilas negras…. Todos seguidores de petro… Urgente https://t.co/4iBaL6FdZY
Condenamos el asesinato de siete personas en Argelia, Cauca. Esperamos que las autoridades capturen a los responsables y se garantice la seguridad de todos los ciudadanos, en cada rincón del país.
Esta consternación generalizada ante los asesinatos de líderes sociales debería convertirse en el preámbulo de una acción política no violenta tan consciente y tan poderosa que la sociedad colombiana acabe venciendo por completo el miedo y no tolerando un asesinato más.
Si Petro ganaba, nadie iba a matar a líderes uribistas. Pero como Petro perdió, ya aparecieron paracos para “neutralizar” sistemáticamente a líderes petristas. Se está repitiendo el exterminio de la UP.#NosEstánMatando
Y estos son algunos de los panfletos amenazantes que el paramilitarismo alborotado y cada vez más envalentonado pone a circular para sembrar más terror. Se esperan las respuestas contundentes y definitivas del Estado Colombiano y el Gobierno Nacional:
Vuelven amenazas de ‘Águilas Negras’. ¿Alguien conoce el nombre de un jefe de ese grupo? ¿Se sabe de alguna operación contra campamentos de esa supuesta organización? ¿Se conoce la captura de algún integrante de ellos? Nada de eso. Es un nombre usado para operaciones encubiertas.