Recursos naturales afectados por la mineria ilegal


Foto: Fuerza Aeroespacial Colombiana
Recursos naturales afectados por la mineria ilegal

La gran mayoría de los 42 municipios que conforman la geografía caucana han sido víctimas de la minería ilegal. Esto se debe a la presencia de carbón, níquel, esmeraldas y oro, convirtiéndose en un verdadero flagelo que contamina los territorios habitados por comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes. La problemática se agrava con la evasión de los títulos mineros legales sobre los territorios donde se llevan a cabo las explotaciones.
Con el tiempo, la minería no solo deja pedregales en los que ya no es posible cultivar productos, sino que también genera otros problemas. Los mineros que fomentan estas explotaciones instalan cantinas y prostíbulos, convirtiéndose en nómadas constantes en busca de los preciados minerales. Esta situación provoca caos total dentro de las comunidades, aumentando los embarazos en adolescentes, la prostitución y la fascinación por las armas.
En trece municipios del norte del Cauca, tres en la Costa Pacífica y once en el sur de Cauca, la minería ilegal se vuelve más evidente, siendo un mal común del cual todos tienen conocimiento, pero del cual no existen cifras confiables. Cansados de que la actividad extractiva continúe en resguardos y consejos comunitarios, los líderes indígenas, campesinos y afrodescendientes han denunciado lo que está ocurriendo y han pedido al gobierno nacional que tome las medidas necesarias.
Estas explotaciones generan luto como la sucedida en abril de 2014 en Santander de Quilichao, cuando un alud de piedra y tierra sepultó a doce personas que se rebuscaban la vida en la mina “Agualimpia” en el corregimiento de San Antonio, que en días anteriores se había anunciado el peligro que acechaba a los mineros, tragedia que había alertado la comunidad campesina, advirtiendo los problemas y riesgos que se corren por la minería ilegal.
Esta es la primera tragedia humana, pero ambiental ocurrida hace 9 años, pese a las denuncias de los pueblos étnicos que afirman que la minería ilegal los tiene cercados, cuando se sabe que mineros provenientes de Nariño, Valle del Cauca, Antioquia y de la Costa Caribe, vienen invadiendo los pueblos afrodescendientes, hasta el punto de que algunos propietarios han optado por arrendar sus tierras a los foráneos todo por la fiebre del oro.
Problemática esta que se viene acentuando también en el macizo colombiano, convirtiéndose en una verdadera situación de riesgo de vulneraciones a los DDHH e infracciones al DIH, enfrentado por los pobladores de la zona rural de los municipios de Almaguer, Bolívar, Mercaderes y Sucre ya que el macizo es una zona de alto valor estratégico debido a la existencia de distintas conflictividades sociales asociadas a sus recursos y usos del suelo; su corredor comunica con los departamentos de Caquetá, Huila y Putumayo, representando importantes fuentes de rentas por la extracción minera, por todo ello se hace necesario de manera urgente el control territorial de esta zona históricamente ya que se ha revestido de un alto valor, porque es una de la subregiones con mas fuentes de agua como recurso geoestratégico por sus diferentes usos y formas de explotación, lo que también ha conllevado intereses multinacionales y gremios económicos nacionales en la explotación de estos.
Los lideres de las comunidades étnicas y en general los campesinos tradicionales del Cauca, consideran que de no haber freno a la concesión de títulos, una gran parte de sus territorios terminará gravemente afectada y sus posibilidades de sembrar comida y de tener acceso a agua limpia serán cada vez menores.
En la actualidad, diferentes fuentes del sector minero apuntan que no tienen una cifra exacta de los títulos mineros legales, debido a que las comunidades no se encuentran preocupadas de que el gobierno no controle la minería ilegal, sino que siga otorgando títulos legales a empresas locales y extranjeras para explotar minerales en sus territorios. De otra parte, se sabe que campesinos, indígenas y afros no están de acuerdo con este modelo de desarrollo, basado en la gran minería, aún si esta es ordenada. Lo interesante es que se encuentran empeñados en la preservación de los suelos y el agua limpia para poder cultivar productos de pan coger; su cultura les otorga un sentido de proteger la madre tierra como un legado para las generaciones venideras; para ellos el territorio no les pertenece a los hombres de hoy, sino que es prestado por la naturaleza y es indispensable entregarlo preservado para que los que vienen también lo puedan disfrutar.
Con esta consideración el Gobierno Nacional de Colombia realiza ingentes esfuerzos, realizando operaciones conjuntas en municipios como Balboa, El Tambo, Guapi, Timbiquí y López de Micay, donde la minería ilegal, agudiza su explotación utilizando excavadoras y dragones, reduciendo el impacto en el ecosistema, daños ambientales que tardan en recuperarse entre 20 y 30 años aproximadamente. Amigos lectores a cuidar el entorno donde habitamos.
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