RECBIR EL DON DEL ESPÍRITU SANTO…
Pbro. Edwar Gerardo Andrade Rojas,
Párroco Iglesia de La Trinidad, Santander de Quilichao, Cauca
“Nos vamos transformando en su imagen, de gloria en gloria, por la acción del Espíritu del Señor” 2 Corintios 3, 18.
A partir de la Vigilia Pascual, Madre de todas las vigilias en nuestra Liturgia Cristiana, iniciamos el tiempo Pascual, que terminará con la Solemnidad de Pentecostés el 27 de Mayo. La Sagrada Escritura dice que “Llegado el día de Pentecostés, estaban todos reunidos, de repente vino del cielo un ruido como de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa en que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu concedía expresar” Hechos 2, 1-4. (Leer Hechos 4, 29-31; Hechos 8, 14-17; “Hechos 10, 44-46; 11,7; Hechos 19,1.2.5.6.) Cinco son los casos que nos describe San Lucas donde fue derramado el Espíritu Santo y quedaron llenos de Él con manifiestos signos sensibles de su presencia: María y los Apóstoles, la comunidad incipiente de Jerusalén, los samaritanos, y finalmente los gentiles de casa de Cornelio y Éfeso.
Los efectos más importantes del don del Espíritu Santo, que deben manifestarse siempre, son los siguientes:
1. Impulso misionero: El primer fruto de Pentecostés es el testimonio valiente, gozoso y ungido, la salida misionera hasta los confines de la tierra. Sólo con el Espíritu Santo derramado en abundancia en las personas y en la Iglesia hay pasión y entrega misionera.
2. La comunidad cristiana: Como fruto inmediato de Pentecostés aparece la comunidad cristiana Católica, con Pedro como cabeza visible (hoy su sucesor, el Papa). Es el primer Fruto del Espíritu (Gálatas 5), y fruto de Pentecostés, con estas características:
+ Comunidad orante: “Perseveraban asiduamente en la doctrina de los Apóstoles y en la comunidad, en la Fracción del Pan y en las oraciones” Hechos 2, 42. (Leer Hechos 2, 46-47.
+Comunidad unida: “La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma. Nadie llamaba suyos sus bienes, sino que todo lo tenían en común. No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían campos o casas los vendían, traían el importe de la venta y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se repartían a cada uno según sus necesidades” (Leer Hechos 4,32.34. 2,44-45. 2, 46-47).
+Comunidad testigo: Era la respuesta a la oración de la primera comunidad cristiana de Jerusalén (leer Hechos 2, 29-31). “No cesaban de enseñar y anunciar la Buena Nueva de Cristo Jesús cada día, en el templo y por las casas”Hechos 5,42. Habían sido revestidos del Poder de lo alto, bautizados en el Espíritu Santo, y el efecto inmediato era testimonio ungido y con poder dado por las personas y por las comunidades; por eso se repite una y otra vez en los Hechos: “El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar” Hechos 2,41.47.
3. Carismas para edificación Por carismas queremos entender aquí toda manifestación del Poder del Espíritu Santo que actúa a través de un creyente, para edificación de la comunidad. Diversidad de carismas, pero el mismo Espíritu. “Nosotros, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, sino cada uno por su parte los unos miembros de los otros, pero teniendo dones diferentes” Romanos 12, 5-6.
4. Caminar en el Espíritu: Es la característica del creyente y de las comunidades que han recibido el Don del Espíritu en plenitud. “Si por el Espíritu tenemos vida”Gálatas 5,25. Si hemos nacido a la Vida Nueva por la obra del Espíritu Santo (Jn 3,5), debemos caminar en ella según el mismo Espíritu. En el Capítulo 8 de la carta a los Romanos y en el 5 a los Gálatas, encontramos un programa para caminar en el Espíritu. Transformándonos progresivamente en el hombre espiritual y revistiéndonos del hombre nuevo nos iremos acercando a la talla adulta en Cristo Jesús y a la total transformación en Él. “Nos vamos transformando en su imagen, de gloria en gloria, por la acción del Espíritu del Señor” 2 Corintios 3, 18. Debemos llegar a decir con toda verdad: “Vivo yo, mas ya no soy yo, es Cristo quien vive en mí” Gálatas 2,20. Lo ocurrido en la primera comunidad cristiana es el modelo lo que debe suceder en la Iglesia de Cristo en todos los tiempos.
Leer más…




