Proclama del Cauca desmiente pasquín sobre el alcalde de Miranda

Por Alfonso J. Luna Geller – Director.-
Un burdo pasquín que se repartió subrepticiamente esta tarde en algunas esquinas del municipio nortecaucano de Miranda le adjudica a Proclama del Cauca la publicación de una noticia según la cual se le dicta medida de aseguramiento al alcalde Walter Zúñiga Barona, con la torpe intención de presionar decisiones jurídicas que no han logrado por vías legítimas.
En estas circunstancias, el director del periódico, se permite informar que es absolutamente falso el titular “Fiscalía dicta medida de aseguramiento al alcalde de Miranda, Cauca, Walter Zúñiga Barona” y el texto que lo soporta, pues no ha ocurrido y menos, que lo haya publicado el diario Proclama del Cauca.
Es evidente en el departamento del Cauca y en otros sectores de Colombia, que este medio de comunicación es el de mayor penetración en la opinión pública caucana, especialmente en el norte del departamento, y que por su credibilidad y responsabilidad social, alguien pudiera utilizar su presentación, de manera tosca y grosera, para hacerle creer a algún ingenuo que la supuesta noticia fue difundida por el diario Proclama del Cauca.
La experiencia de más de 30 años en el ejercicio del periodismo en el norte del Cauca, soportada en el prestigio y gran cubrimiento adquirido por el diario, nos permite certificar que nunca hemos utilizado un anónimo para expresar nuestras opiniones o noticias; al contrario, siempre, y a todo riesgo, lo hemos hecho en nuestras páginas públicas, porque creemos que es una muestra indudable de cobardía y de falta de argumentos legales y sociales utilizar las sombras, lo vulgar, el delito, como es suplantar a un medio de comunicación, para decir lo que no se puede sostener públicamente, y más cuando se cree que con una herramienta de esta clase un fiscal puede ser influido para tomar las decisiones de su competencia.
A la comunidad mirandeña tenemos que advertirle que sospechando de donde proviene el pasquín, esta clase de anónimos sólo pretenden crear desconcierto, disociación y enfrentamientos innecesarios en una ciudad que admiramos por su progreso, su cultura, la nobleza de las familias que la componen, sus deseos de convivencia pacífica y el incansable trabajo cotidiano de cada mirandeño, incluyendo a sus autoridades administrativas, para asegurar el mejor futuro para sus propios hijos y el de quienes sin ser oriundos, allá han sido acogidos como propios y por ello también se sienten orgullosos de vivir en la «Puerta Grande del Cauca».




