Por un nuevo Cauca


CARLOS E. CAÑAR SARRIA
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En verdad, la actual campaña por la conquista de votos el próximo 9 de marzo está exenta de propuestas. Algunas excepciones, pero en general asoman unas campañas aburridas y desabridas. Los lemas de las vallas publicitarias por parte de los candidatos dicen poco o nada y se escuchan discursos desgastados e incoherentes. Así se nota por todo lado. Como aquel del perifoneo que anuncia que el Cauca es una región de oportunidades. Como si los caucanos fuésemos tan brutos que le vamos a creer. Región de oportunidades perdidas porque nuestro departamento no ha podido salir de la triste situación de miseria a que tradicionalmente nos tienen acostumbrados quienes se han nutrido de los votos en la región.
Los potenciales electores están desubicados, pues no saben para donde correr con tanto desorden, pues los denominados partidos y movimientos políticos no son disciplinados en lo que respecta a los apoyos a los candidatos al Congreso. Concejales y diputados de ciertos partidos que apoyan candidatos de partidos diferentes; cuando lo coherente debiera ser respaldar nombres de los propios partidos a no ser que las propias colectividades carezcan de candidatos y existan alianzas. Las denominadas “dobles militancias” se contraponen a la ética, a la disciplina de los partidos y abonan terreno a la incoherencia y al oportunismo. Como van las cosas, así va a suceder en las presidenciales. Algunos pensarán que así se hace la política es este país. El transfuguismo ha contribuido en la deslegitimación de los partidos.
Salta a la vista que la clase política caucana está en deuda con el departamento. Es justo y necesario sentar las bases para evidenciar el desarrollo conjunto de la sociedad, enfatizando en las necesidades de los màs pobres. Ya es tiempo que el Departamento del Cauca se convierta en noticia por el compromiso colectivo de una clase dirigente empecinada en brindarles un mejor destino a las comunidades que dicen representar. Es necesario enfatizar el análisis detallado de las reales condiciones de nuestra región y no limitarse a transcribir datos del Dane y de Planeación Nacional, mientras las propuestas, los proyectos y programas de desarrollo escasean. No hay que quedarse en los análisis y diagnósticos, es necesario ir al terreno de las concreciones y realizaciones. Se denota la falta de compromiso de la clase política, de los gremios de la producción y de otros actores sociales, incluyendo algunas universidades en afrontar y contribuir en minimizar las condiciones de pobreza e indigencia en el departamento.
Reiteramos que el Cauca no podrá entrar en la era de la modernización y la modernidad si quienes la “representan” son indiferentes en propiciar planes de desarrollo que signifiquen incentivar el empleo, salarios justos, mayor cobertura en educación, mejores condiciones de salubridad, fomentar planes de vivienda, incentivar empresas y microempresas, entre otros aspectos, que se conviertan en alternativas de progreso, que sean garantes de tranquilidad física y psíquica de los asociados. En políticas públicas de gran impacto regional deben comprometerse los congresistas caucanos. El Cauca amerita progreso económico con desarrollo social. Que los beneficios de la economía no lleguen a unos pocos. Cinco o seis senadores, cuatro o más parlamentarios pueden significar mucho o poco, dependiendo de que dediquen o no sus esfuerzos en mejorar las condiciones de vida de una gran cantidad de compatriotas ansiosa de reconocimiento.
Cuando hablamos de modernización nos referimos a un Cauca caracterizado por el desarrollo económico. Cuando nos referimos a la modernidad nos referimos a una existencia regional caracterizada por la convivencia civilizada, la resolución pacífica de los conflictos y la materialización de los derechos humanos. En el Cauca no ha existido ni modernización ni modernidad y es necesaria su construcción.
Hace falta más pedagogía por parte de las campañas de los aspirantes caucanos al Congreso. Falta también debate en los medios de comunicación y en las visitas de los candidatos a las comunidades. Que quienes aspiran repetir curul en el Congreso persuadan qué los hace merecedores del respaldo electoral; y quienes aspiran llegar por primera vez, también. Candidatos designados a dedo por los directorios, sin méritos, sin vida al servicio de las comunidades, difícilmente podrían convencer.
Esperamos que pronto se caliente el ambiente electoral que nos permita medir fuerzas y posibilidades; para ello necesitamos conocer propuestas y realizaciones. Algunos aspirantes no la tienen fácil. No podemos entender cómo candidatos que en otras ocasiones no les alcanzó la votación para el Concejo o para la Asamblea hoy aspiren a la Cámara. Pues bien, la política es dialéctica y posiblemente les suene la flauta, pero es muy difícil y lo más conveniente hubiese sido evitarse el desgaste.
La jornada electoral del próximo 9 de marzo será definitiva en el Cauca para medir las fuerzas políticas a raíz de la no continuidad del veterano senador Aurelio Iragorri Hormaza, cuyo retiro según entendidos, contribuirá al cambio del espectro político regional.
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