Poetisa Amparo Fortaleché Triana
MAGDALENA*
Magdalena es ermitaña,
la sociedad le aterroriza,
sus manos acarician el eco de los aullidos
a través de sus ojos
como gotas de rocío acarician sus mejillas;
es una mujer exquisita,
de tez manzana con aroma de chocolate;
de uno de sus pechos mana miel
y del otro dinamita,
sus caderas redondeadas levantan al andar
la mirada lujuriosa de enérgicos autócratas ,
ella valiente se resiste y voltea.
Su mirada son dos cuencas vacías
por donde los peces no asoman,
sus cabellos frondosos
bejucos que amantan mil pueblos
y en su lecho como una espada
reposa el mono nocturno de manos grises;
sus piernas excitan la libido de los imperios;
su sexo es un sol que se apaga.
Alza sus brazos
contra la ignorancia y la hegemonía,
sueña recomponiendo un pueblo
que se desintegra social, económica,
geográfica y políticamente
por uno en el que se respeten
las minorías, las diferencias;
donde el fin no sea el poder sino un medio
para la conservación de la vida y la pluralidad.
Magdalena, es anciano, es canoa,
es nutria, es hombre, es niño, es río.
*En defensa del Río Magdalena
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