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Miércoles, 7 de octubre de 2026

PLEGARIA QUILICHAGÜEÑA

Plegaria quilichagueña
PLEGARIA QUILICHAGÜEÑA
PLEGARIA QUILICHAGÜEÑA / Por Lic. Javier Enrique Dorado Medina

SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO, SEÑOR Y DIOS DE LOS QUILICHAGÜEÑOS DE BIEN, tú que has sido tan benigno y pleno de amor hacia estos lares tan fecundos, hacia esta ciudad que empieza a formarse poco a poco, buscando explayarse hacia sus cuatro puntos cardinales, aprovechando el comienzo de un valle ubérrimo y de un potencial inimaginable en todos los aspectos, donde Tú nos diste la gran oportunidad de vivir y trabajar, en un ambiente sano, plácido, SIN MIEDO A NADA. Hace ya casi 50 años, cuando llegué a este pueblo bucólico y chévere, fuimos bien recibidos por una delegación de entusiastas muchachos afros, bien sonrientes, todos vestidos de blanco inmaculado, ofreciendo a viva voz sus tentadores pandebonos calientes. Esta postal en vivo, nunca la olvidaré y sé que fue gracias a TI, a tu inagotable bondad, para que yo me amañara por siempre en esta bendita “TIERRA DE ORO” y “CIUDAD DE LOS SAMANES”, como hasta ahora ha sucedido.

Pero ahora Señor, todo ha cambiado, ya no es posible salir a caminar tranquilamente como antes, hay un tráfico enloquecedor y antes de salir debemos encomendarnos a Ti, pedir tu santa bendición y mirar para todas partes, para que nada malo nos pase. Ayer no más fui a caminar por la trece, por la vía Panamericana y en todo el cruce con la 7ª, donde hay un peligroso nudo gordiano, miré el semáforo en verde y crucé bien confiado, cuando de repente, ¡tás!, apareció un muchacho en una moto loca (así las llamo), me paralicé del miedo, quedé bien quietico y sentí tu bendita presencia detrás de mí y pasé al otro andén, gracias a Ti, Señor por haberme salvado.

Y ahora que hablo de miedo, Señor, discúlpame que te cuente que ahora otra vez, como hace unos días atrás, ese reino triste y pesaroso, se ha vuelto otra vez a instalar en nuestros corazones quilichagüeños, pero sé que tengo que hacerlo, para que nos ayudes a vivir tranquilos, sin miedo, porque Tú todo lo puedes y sabes. Hace días asesinaron en el barrio Altos de San Luis a Diana Alejandra Orejuela Barona, una agraciada y reconocida comerciante de 29 años, en presencia de sus hijos. Como es lógico, Señor, la infausta noticia conmocionó otra vez a la sociedad quilichagüeña y produjo el natural repudio a través de las redes sociales. Asimismo, hace días se produjo el atentado al profesor Mauricio García, quien gracias a Ti y nuestras oraciones, se está recuperando. A propósito, alguien muy joven escribió: “Santander está hecha una m…, ya no se puede hacer nada en este pueblo con el miedo de que un bandido no te deje disfrutar de nada en paz, que se acabe la violencia y acaben con todos los que no nos dejan vivir tranquilos”.

PLEGARIA QUILICHAGÜEÑA
Imagen de: http://bit.ly/2AYBAyT

Permite Dios Todopoderoso, que los quilichagüeños, hombres y mujeres de bien, podamos vivir en paz, sin miedo, como en los viejos tiempos y que este año 2017, termine sin más sobresaltos ni angustias, por culpa de unos pocos empecinados en el mal. TE LO PEDIMOS SEÑOR.