Pero, muchos profesores no están lo suficientemente preparados

Pero, muchos profesores no están lo suficientemente preparados
El modelo educativo en Colombia está estrangulando el acto de pensar. Y no es casualidad. Frente a un mundo que premia la velocidad, pensar es inútil.
En muchos colegios se está privilegiado la promoción de competencias blandas, que buscan afinar en los estudiantes los conocimientos técnicos para el alcanzar el anhelado éxito personal y económico, frente a metodologías críticas, que es un proceso que alienta el análisis, la evaluación y la reflexión sobre la información, permitiéndoles a los estudiantes tomar decisiones razonadas y resolver problemas cotidianos de manera valiosa.
Los contenidos multidisciplinarios han ido perdiendo lugar, método y conocimiento. La malla curricular se diluye en contenidos vagos. Muchas veces inconvenientes. Y aunque me muelan a palo, los profesores tienen enorme responsabilidad en este adverso asunto.
Según datos del Ministerio de Educación (2024), en Colombia, hay aproximadamente 476.267 docentes en primaria y secundaria. El 28% son licenciados y cuentan con una maestría y/o doctorado en educación. El 72% no son licenciados en educación. Significa que una gran parte de los profesores en Colombia se formaron en áreas diferentes a la educación y luego, como tabla de salvación laboral, se vincularon al sistema educativo.
En esencia ese no es el problema. El problema está en que no se tomaron en serio el rol de ser maestros. Un número alto de ellos tienen serias falencias pedagógicas y didácticas. Condición sustancial para asumir las metodologías críticas que demanda la educación hoy.
Sumado a lo anterior tienen una muy baja capacidad de lectura. La Cámara Colombiana del Libro (2023) estimó que, en promedio, un profesor lee 1,6 libros al año. Hay profesores que nunca han leído uno, y no estoy exagerando.
Para valorar el proceso de aprendizaje son conocidas las pruebas PISA. Una experiencia comparativa de evaluación de los resultados de los sistemas educativos de los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE. Evalúa habilidades y conocimientos en Matemáticas, Lectura y Ciencias.
En el 2024, los estudiantes colombianos obtuvieron los resultados más bajos en las tres áreas dentro de los países que pertenecen a la OCDE.
Vivimos en una sociedad saciada de datos, pero privada de sentido. Este escenario demanda nuevas formas de enseñar y de estar al tanto de la importancia que juegan la didáctica y la pedagogía. Y los profesores, son fundamentales en este proceso.
El acto de pensar no compite con la tecnología y la información. El acto de pensar investiga y pregunta qué hacer con la información. Allí es donde los profesores deben acompañar a sus estudiantes.
En una sociedad como la colombiana, marcada por la violencia estructural, las injusticias, los feminicidios, los acosos y la ruptura del tejido social, enseñar a pensar a los estudiantes es una forma de darle sentido a sus vidas.
Pensar es necesario para dotarlos de un lenguaje, de utensilios, de arreglos que les permita nombrar y comprender la realidad en la que viven.
Pero, muchos profesores no están lo suficientemente preparados.
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