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Miércoles, 7 de octubre de 2026

Patarroyo: Científico en ´país de cafres’

Patarroyo - Científico en ´país de cafres’
Felipe Solarte Nates
Por: Felipe Solarte Nates

En una ‘República’ en obra negra, con democracia más formal y leguleya que real, donde la mayoría de personas  sobresalientes en ciencia, cultura, deporte y liderazgos en la vida pública y emprendimientos privados, lo hacen por características físicas o intelectuales especiales; o debido al tesonero esfuerzo individual; el ser investigador científico exitoso es tarea de Quijotes.

En el caso de los aspirantes a científicos no hay tradición investigativa, laboratorios bien dotados y a los pocos que se destacan, en medio de la incomprensión, les es peliagudo divulgar resultados de sus trabajos y obtener reconocimiento de sus pares académicos nacionales, mundiales y de instituciones estatales y privadas que en el papel deben promover la ciencia.

Al igual que el ‘caballero de la triste figura’, deberán estar dispuestos a recibir toda clase de envidias, irrespetos y carencia de apoyos en presupuesto y equipos humanos y técnicos por parte instituciones generalmente administradas por ‘analfabetas funcionales’, y clientelas electorales convencidas que fabricar vacunas (no las de las Farc, paramilitares y pandillas de barrio) y hacer ciencia, es como soplar y hacer botellas, tal como creen los mandamases de este ‘país de cafres’, como bautizara a Colombia, el maestro Darío Echandia, también tolimense paisano de Manuel Elkín Patarroyo, a quien me refiero.

En reciente entrevista con María Ximena Dussan, directora en Cablenoticias del espacio “Semana al día”, el hijo del farmaceuta de Ataco, Tolima, sin perder la sencillez y humor que lo caracterizan, nos ilustró sobre el empedrado viacrucis de persecuciones gratuitas soportadas principalmente en nuestro país y de los alcances en las investigaciones iniciadas hace 30 años, no sólo para descubrir la vacuna contra el paludismo, sino para la mayoría de los 517 agentes patógenos que afectan a la humanidad y para los cuales sólo existen 13 vacunas y de las que están a la espera, tanto los millones de enfermos potenciales desperdigados por todo el planeta, como las multinacionales farmacéuticas.

Manuel Elkin Patarroyo - Imágen Proclama del Cauca

Frente a las cámaras y en presencia del también médico e investigador Carlos Fernández, vinculado al diario El Tiempo, Patarroyo expresó, que la entrega gratuita, a quienes quieran fabricarla, de la primera vacuna antimalaria procesada hace más de 20 años, y la cual demostró una efectividad en prevención de un 40%, le valió enfrentamientos con laboratorios químicos que invierten miles de millones de dólares financiando numerosos equipos de investigación con la esperanza de patentarla y obtener multimillonarias ganancias al venderla bien cara en todo el mundo.

Lo novedoso del camino abierto por Patorroyo para fabricar vacunas y que le valió respeto mundial, es que no partió de matar, procesar y esterilizar el insecto o vector biológico transmisor de la enfermedad, antes de inocularlo a la población, como se acostumbraba; sino que desentrañó en los laboratorios su estructura atómica y molecular para identificar los agentes activos de la malaria y los 504 microorganismos causantes de enfermedades en todo el planeta, (tuberculosis, hepatitis, ebola, etc.) para los cuales no han podido obtener vacunas y los cuales al ser descubiertos y sintetizados en los laboratorios, podrán fabricarse a menores costos y con mayor efectividad en la inmunización que los obtenidos con el sistema tradicional de fabricar vacunas.

“Los tres premios Nobel que en ciencias médicas y biológicas han visitado nuestro país, me han preguntado por Patarroyo y solicitado entrevistas con él”, testimonió en “Semana en vivo”, el editor de la sección Salud, en El Tiempo. “Es el investigador colombiano al que más le han publicado informes en prestigiosas revistas científicas con comités editoriales integrados por varios premios Nobel. Ahí no le publican a cualquiera”, agrega Fernández.

Y es que lo que le hicieron a Patarroyo hace rato habría desanimado a otro que no fuera él: Hace 20 años le quitaron el moderno laboratorio de investigación que con cooperación de la Universidad Nacional, el Hospital San Juan de Dios y ayuda internacional, había instalado, con microscopios y laboratorios dotados con tecnología de punta, para que trabajara al mando de más de 130 personas entre profesionales de Ciencias de la Salud, bioquímica y otras disciplinas, así como los administradores. Después le prohibieron probar vacunas con micos del Amazonas, de estructura genética similar a la humana en más del 99%.

Ante las circunstancias adversas de quedarse sin laboratorio de trabajo, ni presupuesto, algunos profesionales lo acompañaron hasta que las urgencias económicas de sus familias los obligaron a renunciar.

Gracias a un millón de euros suministrados por los reyes de España, con equipo reducido siguió trabajando y antes de la prohibición, en micos logró probar la nueva vacuna con una efectividad promedio del 80%, muy superior al 40% de efectividad de la vacuna obtenida hace 20 años.

“En el Perú, acaban de autorizar a los investigadores de las multinacionales para que prueben vacunas con micos”, agrega con tristeza Patarroyo.